sábado, 1 de abril de 2017

APOYO DE PROGRAMAS GUBERNAMENTALES PARA JÓVENES EMPRENDEDORES

Por Katia Morales Marcelino
Ciudad de México (Aunam). Emprender un negocio no es fácil. El proceso va desde definir qué es lo que se producirá hasta determinar los canales o vías de distribución. Sin embargo, existen organizaciones que brindan apoyo a los emprendedores.


Es el caso del programa de emprendimiento InnovaUNAM de la máxima casa de estudios, vigente desde 2008, que a través de su sistema de incubadoras de empresas brinda ayuda a la comunidad universitaria en la elaboración de modelos de negocio y la conversión de esas ideas a empresas u organizaciones sociales.

Como parte de estos esfuerzos, InnovaUnam ofreció la conferencia “Apoyos del Gobierno para Emprendedores Universitarios”, donde representantes de programas gubernamentales a nivel local y nacional expusieron las acciones que llevan para apoyar a los jóvenes.

Ilse Llanos, jefa de la Unidad Departamental de Desarrollo Empresarial de la Ciudad de México (CDMX), expuso que los programas de la Secretaria de Desarrollo Económico (SEDECO) buscan capacitar y asesorar a emprendedores y empresarios, crear fuentes de empleo y proyectar a las empresas en el extranjero.

Por su parte Regina Tinoco Jiménez, trabajadora del Fondo para el Desarrollo Social (FONDESO) de la CDMX, comentó que su programa se encarga de crear, mejorar y fortalecer a las empresas, esto mediante el otorgamiento de microcréditos (de mil a 14 mil pesos) a autoempresas o de financiamiento (de 25 mil hasta 100 mil pesos) a micro, pequeñas y medianas empresas.

Leonardo Román Lugo, en representación de la Secretaria del Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE) de la CDMX, apuntó que su organismo tiene dos modalidades de ayuda: los subprogramas de fomento al autoempleo y las cooperativas. La primera otorga apoyos en mobiliario, maquinaria y equipo, mientras que las cooperativas ayudan en la formación, asesoría y capacitación del equipo y la maquinaria.


Román Lugo también mencionó el programa de apoyo “Mi primer trabajo”, que tiene como objetivos impulsar el emprendimiento social y económico de los jóvenes emprendedores, así como su inserción en el campo de trabajo.

En la ponencia final Carlos Álvarez, jefe de departamento del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), subrayó que su dependencia incentiva el crecimiento económico mediante la productividad e innovación de las empresas a través de programas cuyas convocatorias se realizan 14 veces al año.


Los ponentes hicieron hincapié en la necesidad de realizar a tiempo el proceso de registro en cada programa y darle un debido seguimiento, utilizar los recursos otorgados para los fines establecidos en el objetivo inicial, y tener paciencia, ya que son evaluadores especializados los que estudian a fondo las ideas de los emprendedores y deciden su aprobación o rechazo.

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viernes, 31 de marzo de 2017

MERCADO CON M DE MÉXICO

Por Gloria Chavely Toraya Pita
Ciudad de México (Aunam). Ésta era la primera vez que me dirigía al mercado de la Merced sin la compañía de mi madre. Extrañaba la sensación de tenerla a mi lado e irla guiando entre los mares de gente que se dirigen ansiosos y estresados al mercado. Ahora me encontraba acompañada de Marina. Queríamos conocer más de este lugar tan enigmático y visitado no sólo por los defeños, sino por quien esté enterado de la variedad de este popular sitio.


Bajamos en la estación del metro Merced y todo estaba abierto como de costumbre. La señora de los tacos de canasta anunciaba siete piezas por diez pesos mientras la gente miraba la pantalla que reproducía una película pirata y el dueño del puesto contaba sus monedas. Las demás personas que caminaban con nosotras se irían esparciendo por los diversos pasillos. Algunas se alejarían de ahí; otras irían a la Merced, llevando sus carritos estorbosos, las bolsas del mandado, mochilas, etc.

Caminamos por todo el laberinto de zapatos, botas, tenis, sandalias y calzado en general, pues éste era la ruta más directa para introducirnos al mercado. Tras entrar, percibimos el aroma a carne recién cocinada. Comenzamos a mirar puestos de birria, quesadillas, tlacoyos y demás antojitos. Entre los puestos de comida encontramos otros locales que ofrecían desde ropa interior hasta plantas medicinales. En este emblemático mercado, las posibilidades son infinitas.

Tras avanzar lo suficiente, dimos con los pasillos que facilitan el acceso a la nave mayor. Nos dispusimos a entrar por el número 17. Siempre elijo ese corredor porque me parece más familiar y me brinda buena orientación. A mi lado, Marina me comentó que nunca había estado en “la Meche”, así que opté por mostrarle todo lo que yo conocía de “ella”.


“¡Mira ese puesto tiene muchas frutas! Los primeros pasillos venden sólo estos productos; los demás, verduras”, afirmé con confianza. Mi acompañante se quedó maravillada, pues todo se veía delicioso. En los puestos abundaban el mango, la pulpa de guanábana, papaya, piña y frambuesa, entre otras frutas. Los vendedores anunciaban sus precios con cartelitos que contenían frases muy llamativas como “llévele que sí hay”, “sólo por hoy”, o “¿cuál crisis?”.

Le expliqué a mi acompañante que en el mercado existen diversos trucos para comprar: es importante comparar precios y fijarse que le pesen bien. Igualmente le mencioné que muchos puestos –en especial, los de la carne– no tienen su báscula a la vista, lo cual es una desventaja para el comprador. También le hablé sobre que la mayoría de los comerciantes no venden medios kilos, ya no digamos cuartos. Algunos incluso se llegan a molestar si les piden eso. En la Merced, las personas deben adquirir sus productos en la cantidad establecida por los locatarios.

En este mercado hay de todo para todos. La gente es trabajadora y humilde, se levanta desde muy temprano para realizar sus tareas y llevar dinero a casa. Algunos vienen desde provincia, se aprecia en su acento, en el rostro y hasta en la manera de vestir.

Nos quedamos sorprendidas cuando vimos que el precio del limón estaba por las nubes, desde 25 hasta 30 pesos el kilo. Si en este mercado los costos estaban así, era fácil imaginar las cifras que manejarían las tiendas de autoservicio. Por eso nos dispusimos a salir del mercado para dirigirnos a la parte trasera, donde está el mercado sobre ruedas. A veces ahí se compra más barato, otras no tanto. La diferencia puede llegar a ser mínima, pero nunca está de más tratar de ahorrar unos cuantos pesos.


Continuamos por un pasillo donde se ofertaban montoncitos de nopales. A la salida, nos detuvimos a observar los locales que vendían chiles secos, moles y camarones. En conjunto, estos ingredientes generaban un aroma paradisíaco capaz de abrir el apetito de cualquiera que pasara por ahí.

Al parecer el mercado más emblemático de la zona centro, y quizás de toda la ciudad, se caracteriza por las diversas subdivisiones en donde se venden determinados productos. Así existe una zona especial para artículos de fiestas y dulces, otra para alimentos básicos, una más para flores y arreglos y otra donde la res, el pollo y el cerdo comparten espacio con los productos de cremería. Visitar este mercado es conocer, a grandes rasgos, la riqueza gastronómica y cultural de México.

El día concluyó y Marina estaba maravillada. Aunque nuestra estancia fue breve, la satisfacción de empaparse de esta realidad, que constituye el día a día de una importante capa social de la ciudad, nos hizo sentir orgullosas de nuestras raíces y felices de pertenecer al México de la gente que se levanta todos los días, cuando muchos aún seguimos dormidos, para ofrecer al público lo que nos da nuestra madre Tierra.

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COMUNIDAD CHICANA, HOSTIGADA POR EL ESTIGMA DE TRUMP: AXEL RAMÍREZ

Por Diego Caso
Ciudad de México (Aunam). La comunidad chicana que vive en Estados Unidos (EU) ha empezado a vivir los primeros efectos de la presidencia de Donald Trump al verse privada ya de empleos y becas para que miembros de ese grupo sigan estudiando, comentó el doctor Axel Ramírez durante la conferencia “La obligación cultural de los chicanos hacia México y la obligación cultural de México hacia los chicanos”.


En el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la UNAM, el doctor Ramírez aseguró que el hostigamiento a este grupo, en su condición de minoría étnica, continuará debido al estigma impuesto por Donald Trump, quien tachó a los mexicanos de criminales y asesinos durante su campaña presidencial, etiqueta que también recae en los chicanos.

Durante su exposición, el académico del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) subrayó el machismo cultural predominante en México, actitud que puede generar conflictos ahora que muchos connacionales están regresando a nuestro país por temor a las medidas antiinmigrantes del presidente Trump.

“Quiero insistir en que existe bastante machismo cultural en el mexicano. Esa actitud no acepta a un mexicano a medias, quiere un […] ‘mexicanote’ hasta las cachas. Aquí mismo en el CEPE, yo lo veía en los cursos, cómo se burlaban de los chicanos”.

El CEPE, punta de lanza cultural para México

El doctor Ramírez remarcó la importancia del papel jugado por este centro educativo en la construcción de una relación cultural bilateral entre mexicanos y estadounidenses pues “el CEPE ha sido la punta de lanza para que la cultura mexicana penetre en EU y para traer un poco de la cultura estadounidense hacia México”.

En su ponencia, el profesor explicó que los antecedentes de esta relación datan de 1944, cuando los chicanos de San Antonio, Texas solicitaron al gobierno de México servicios culturales con el objetivo de nutrir sus raíces mexicanas (en el caso de los nacidos en suelo estadounidense) o retroalimentar la cultura azteca de los migrantes recién llegados.

Ramírez destacó también la aportación de Humberto Noé “Bert” Corona, activista que luchó por los derechos de los trabajadores indocumentados en EU, en la creación del Departamento de estudios chicanos en el CEPE que tuvo como principales objetivos la docencia y la difusión de la cultura chicana en México.

El académico también lamentó el cierre de este departamento en 2002 pues, desde ese entonces, ninguna entidad académica ha retomado el estudio de la comunidad chicana en la Unión Americana.

Finalmente, el conferencista opinó que una de las razones por la cual quizá no se realizan más estudios sobre la cultura estadounidense en nuestro país es el resentimiento que existe por las consecuencias de la guerra entre EU y México de 1847.

“La cicatriz del 47 [1847] todavía no se ha cerrado en México, aún tenemos ese sentimiento de haber perdido más de la mitad del territorio mexicano y por eso […] creo que hay un rechazo abierto de la cultura estadounidense”.

El evento formó parte del ciclo de conferencias “Relaciones culturales México-Estados Unidos”, organizado por el CEPE en el auditorio José Vasconcelos. Las pláticas continuarán realizándose hasta el 4 de mayo próximo.

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jueves, 30 de marzo de 2017

EU Y TRUMP, OBLIGADOS A RESPETAR NORMATIVAS MUNDIALES DEL COMERCIO

Por Diego Caso
Ciudad de México (Aunam). Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizaron el papel que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha representado para México en las últimas dos décadas y la futura renegociación del acuerdo durante la mesa redonda "Relación comercial México-Estados Unidos en el marco de la presidencia de Donald Trump".


Con la Facultad de Derecho como escenario de la conferencia, el doctor Ruperto Patiño Manffer, exdirector de dicho plantel educativo, explicó que durante la inminente renegociación del TLCAN el gobierno encabezado por Donald Trump deberá respetar los principios establecidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC).

“Estados Unidos (EU) ha pedido la revisión del acuerdo y habría que ver en que términos y que está pidiendo, que les incomoda, porque a final de cuentas las reglas básicas de la OMC están por encima del Tratado de Libre Comercio y los tres países tienen que cumplirlas porque esa es la relación con el resto del mundo”.

El también académico señaló que, por ahora, tanto Donald Trump como sus asesores evitarán que la revisión del acuerdo comercial provoque conflictos comerciales con otros países, por lo que México no debería estar tan angustiado por lo que quieran discutir los Estados Unidos en la mesa de renegociación.

Por su parte Elizabeth Gutiérrez Romero, secretaria académica del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), criticó las promesas hechas durante la campaña presidencial del ahora mandatario estadounidense, en especial, el regreso de empleos del sector manufacturero.

“En la actualidad, muchos analistas señalan que la promesa de Trump de hacer retornar el empleo manufacturero parece aún más difícil debido a los procesos de automatización y robotización que caracterizan a la producción manufacturera en nuestros días”.

Gutiérrez Romero centró otra de sus observaciones en la amenaza del presidente Trump de abandonar el TLCAN. De seguir ese camino, el siguiente paso de ese proceso sería la implementación de impuestos fronterizos lo que traería graves consecuencias para ambos países.

“México es el primer socio comercial de estados tan grandes como California, Texas o Arizona. La industria está tan imbricada (sic) que las pérdidas serían altísimas tanto para México como para Estados Unidos en su totalidad”.

En el caso de Texas, la salida del TLCAN generaría en nuestro país una tarifa arancelaria de un 4.6 por ciento sobre las autopartes provenientes de ese estado, lo que se traduciría en un costo extra de 469 millones de dólares.

En su participación la doctora Claudia Maya, académica de la Facultad de Contaduría y Administración (FCA), analizó los datos macroeconómicos del TLC desde su implementación en 1995, haciendo énfasis en dos aspectos: crecimiento de la economía y desempleo.

“Después de 1995, cuando entra en acción el Tratado de Libre Comercio, el crecimiento de la economía mexicana ha descendido, no hemos alcanzado niveles de crecimiento como los habíamos tenido en las décadas de los setenta y ochenta (que se llegaron a ubicar entre un 8 y 9 por ciento)”.

Sobre el desempleo, la investigadora agregó que si bien en la primera década de este siglo México llegó a tener una tasa cercana al 1.8 por ciento, a partir del 2010 este indicador ha llegado a un nivel por arriba del que se tenía antes de la firma del TLCAN.

Como conclusión, Maya reprobó los recortes al gasto público emprendidos por el gobierno federal para este año, pues ese tipo de política pública sólo genera consecuencias negativas.

“Mientras nos sigan diciendo que tenemos que adoptar mayores políticas de austeridad y nosotros sigamos aplaudiendo eso, vamos a tener menos oportunidades para toda la población en general y menos niveles de crecimiento. Al no haber inversión, no hay crecimiento y bajo un esquema de austeridad lo único que estamos favoreciendo es una mayor reducción de nuestra economía”.





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miércoles, 29 de marzo de 2017

"EL PUNTO ES ENCONTRAR PARA QUÉ SOMOS BUENOS": CRISTÓBAL MIGUEL GARCÍA

Por Mónica Santos Vargas
Ciudad de México (Aunam). Cristóbal Miguel García Jaimes y el doctor Efraín Chávez Lomelí ofrecieron una conferencia de prensa para hablar sobre la segunda invitación que la Universidad de Saint Gallen, en Suiza, le ha extendido al joven guerrerense para ser uno de los 200 líderes del mañana.


El joven estudiante, conocido también como “el chico partículas”, tiene 20 años y cursa el sexto semestre de física en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Al inicio del evento, García Jaimes hizo mención del acelerador de partículas que construyó en ocho meses y 23 días gastando alrededor de mil pesos.

En el Instituto de Física, Cristóbal Miguel recordó que en noviembre de 2014 ganó el Premio Nacional de la Juventud en la categoría Ciencia y Tecnología. Posteriormente, creó una organización llamada Ciencia sin fronteras que “se encarga de dos cosas: divulgar ciencia y cultura y seguir el ejemplo del doctor Efraín Chávez, al buscar a jóvenes talentos y tratar de apoyarlos”.

Ciencia sin fronteras ha colaborado de manera directa con 35 niños y de manera indirecta con 150 infantes. A través de su fundación, García Jaimes recolecta computadoras que, después de ser reparadas, son llevadas a Guerrero y que los niños utilizan para aprender a programar.

Antes de conocer al doctor Chávez, Cristóbal García admiraba a Albert Einstein porque se identificaba con el comportamiento del físico durante su infancia. El estudiante guerrerense también comentó la invitación que el científico mexicano Luis Flores le extendió para visitar el Centro Europeo de Energía Nuclear (CERN). “Llevo mi lunch para ese evento”, bromeó.


El estudiante guerrerense resaltó la importancia de los distintos proyectos de divulgación de la ciencia para que los jóvenes se involucren en éstos y así “haya más soldados para el desarrollo de la nación”. García Jaimes invitó, de igual forma, a repensar la educación en nuestro país pues “somos jóvenes del siglo XXI, con profesores del siglo XX y sistemas educativos del siglo XIX”.

Cristóbal Miguel espera que en las vacaciones de Semana Santa pueda iniciar a escribir un libro que pueda explicar la física para todos, desde las personas que manejan un microbús hasta los que pudieron concluir estudios universitarios.

Para finalizar, García Jaimes mencionó que es muy importante el apoyo de los padres hacia sus hijos, recalcando la importancia de la libertad y dejar que los jóvenes decidan qué estudiar. “Finalmente, la felicidad no depende de una casa o de un carro, depende de muchas cosas más”, concluyó.


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lunes, 27 de marzo de 2017

CUANDO LA VIDA TE PIDE QUE ESCRIBAS: ORALIA MELÉNDEZ

Por Miroslava Sarahí Fuentes Zacarías
Ciudad de México (Aunam). Con zapatos de tacón y un vestido de entallado de colores, la profesora Oralia Meléndez Rodríguez llega en dos zancadas a la puerta del estacionamiento de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) Número 9 Pedro de Alba. La mujer que desde chica siguió el camino de las letras avanza erguida, con una mirada fija que resalta por la firmeza de sus ojos.


“¡Qué pena, no me he maquillado!”, dice mientras nos encaminamos a la sala de maestros. Usualmente, en clases se le ve con el carmín en los labios y unas sombras, detrás los lentes, que armonizan con sus vestidos. A pesar de la ausencia del maquillaje, la viveza sigue presente en su expresión. “No soy hedonista. Sólo soy una gente convencida de la vida”, se lee en su cuento Y si muero… qué de El rugido de la Moira.

Entramos a la sala y saludamos a los docentes que esperan dar clases, reposan o sólo conversan por un rato. Son las tres y media de la tarde cuando la profesora entra a un cuarto y veinte para las cuatro cuando sale maquillada de la habitación, con el rojo que resalta su pequeña boca curveada y con el cabello color castaño, casi rojo, arreglado. “Ay, sólo me pongo labial y ya dices que luzco diferente”, le contesta a una compañera.

Dejar de escribir como señal de protesta

Luego de despedirse de los maestros, la entrevistada sale con una sonrisa. Su porte denota cierta elegancia, la cual resalta cuando escudriña el lugar con sus ojos color café. En medio del murmullo de la multitud de alumnos que salen de una clase para entrar a otra, nos dirigimos a buscar un salón desocupado aunque al parecer todas las aulas están ocupadas. De vez en cuando ella dirige la mirada a su bolso donde oculta su nuevo libro El hermano asesino.

Pocos libros ha publicado la autora debido al problema que tiene con las editoriales. Actualmente sigue tratando de terminar una novela, pero “no me corre prisa porque estoy muy enojada. Ha habido personas que han abusado de mi ignorancia de ese conocimiento, de cómo mover mis libros, venderlos y todo eso”, cuenta.

“No quiero escribir para gente que está esperando mis libros sólo para abusar, eso me ha detenido. Me encuentro un poco triste por eso”, expresa levantando su delineada ceja derecha. Hay quienes hablan de ella, calificándola como una persona desorganizada. Sin embargo la maestra se defiende y dice estar organizada en lo más importante, su persona. “Por lo demás, en cuanto a escribir, creo que la vida te pide que escribas”.

Finalmente, la profesora decide sentarse en una banca al aire libre que está entre los edificios, con el sol y la sombra que agrandan a la vista de la escritora. Las jacarandas, árboles elogiados por Meléndez durante sus clases, se encuentran a sus espaldas.

La entrevistada siente la misma predilección por las letras que por impartir cátedra. “Digo, la vida así tiene sentido, ¿no? Aquí están ellos y así yo tengo algo que hacer”, señala sonriente respecto a sus alumnos. Sentada ya, entrelaza los dedos y sus pulseras plateadas, abundantes en sus muñecas, inician un tintineo que acompaña la expresividad de su voz.

Creciendo con las letras en casa

Si repito siempre la vieja canción
es porque he bebido de sus frescas aguas y
han nacido dulces y verdes naranjas
que establecen diálogos con sus hermanas
y hablan como sabias cuando nuevas son.
                                          Oralia Meléndez


Proveniente de tierras guanajuatenses, la maestra comenzó desde chica su trayecto por el camino de las letras. “Aprendí a escribir y empecé a escribir”, menciona. De todos es sabido que la familia determina, en parte, lo que una persona es. La estrecha relación de la escritora con su madre y su hermana, que la inspiró a estudiar Lengua y Literaturas Hispánicas, es muestra de ello.

“Mi mamá era una mujer a la que le gustaba leer mucho, en especial la poesía, y eso nos lo transmitió. Cuando empecé a crecer tuve esa convivencia con la poesía a través de las declamaciones de mi hermana y de un libro que mi mamá escribía en un diario muy hermoso, que al abrirlo sonaba una música de piano. Yo veía su diario, pero en lugar de escribir vivencias, ella anotaba poemas. Cuando nosotras los leímos supe que yo era de las letras”.

Debajo de un árbol pequeño, la agudeza presente en sus ojos se torna en tristeza. Meléndez se considera una mujer “de pocas personas”, entre ellas su padre, que alguna vez le hizo un comentario que quedó grabado en su memoria.

“Me gustaría estar a la altura de lo que los lectores pueden comprender porque mi padre solía decirme ‘hija, escribes hermoso, sí escribes poesía, pero estás completamente lejos de las personas, no entiendo lo que tú quieres decir´. Escuchar eso me dolió, así que ahora tengo algunos poemas que sé que tienen un valor literario y poético impresionante, pero son poquitos. Con los otros, mejor pretendo que la gente me comprenda”.

Cuando medra el silencio es el libro que la profesora escribió a raíz de la pérdida de su hermana. De hecho, la mayoría de sus cuentos han sido dedicados a este pasaje de vida, entre otras penas. Para la autora, la literatura le ha servido de catarsis. A partir de este proceso, ella empezó a tomar una actitud diferente hacia la vida, un “aprovecha y disfruta el momento”. La entrevistada explica más a fondo el carpe diem, término comentado en sus clases.

“A veces uno cree que puede hacer lo que quiera, pero no es así. De poder podemos, pero en la definición de una persona lo que se debe acentuar es lo que se debe hacer. Nosotros debemos ir conformando nuestra identidad y viviendo el momento, pero haciendo lo que debemos porque la vida no se vive para el placer, se vive para cumplir la obligación más grande de todas: ser feliz en el momento”.

Un abrazo a través de la lectura

Los muertos, si quieren, que coman mi carne,
yo ya no la siento.
Subo como si alas fueran mis cadenas
y miro hacia abajo con la risa a cuestas.
¡Ay!, si yo encontrara quién aprisionara
el felino hambriento que muerde mi boca,
mi vida sería imponente rugido
como es en mi pecho la vieja canción.


Al crecer en contacto con la llamada época del Cine de Oro mexicano, la escritora se convirtió en su amante. La mujer maquillada al estilo de las actrices de aquel tiempo comenta entonces la afición constante a las letras no sólo de libros, como podría pensarse de una apasionada de la pluma y el papel, sino también de películas.

“El cine es muy literario. Estarás de acuerdo que los guiones del cine de oro mexicano tienen mucho que ver con los españoles, con la manera española de decir las cosas. Las historias estaban tomadas de los libros de literatura, entonces el contacto con las letras era constante. Yo no sólo veía las películas, yo me bebía la lengua”.

Meléndez también recuerda la presencia de la música en su niñez y como ésta era a su vez una actividad en la cual la literatura jugaba un papel más preponderante, pues las letras de las canciones buscaban decir algo ortográficamente bien.

“A mi mamá gustaba mucho de canciones extraordinarias. Las canciones que me cantaba también eran muy literarias porque antes se aprendía y se ponía más énfasis en lo que se decía en las canciones, en que estuviera bien dicho y bien estructurado gramaticalmente. Ahora se ha abandonado mucho eso con las redes sociales”.

Sus pies, que se habían mantenido entrecruzados, empiezan a estirarse y sus manos tocan cada uno de los extremos del entallado vestido. Sus palmas se posan tiernamente sobre sus rodillas mientras sus ojos brillan como si sonrieran. La maestra exclama que lo más difícil al escribir poesía es, precisamente hacer poesía.

“Un vehículo te lleva de un lugar a otro, pero la lengua te lleva de una persona a otra, de un mundo a otro, es lo que verdaderamente nos ha hecho seres racionales”, comenta Oralia a propósito de lo que la literatura y la lengua representan en la relación autor-lector. Así mismo, comenta que al escribir transmite su manera de ver la realidad a quien la lee. “Como decía José Emilio Pacheco, el otro es el que te regresa tu existencia, si no existe el otro no existes”.

“Mira, el privilegio más grande del ser humano es ser libre, pero la libertad del ser humano radica en el pensamiento, es lo único que no le puedes quitar a nadie: la capacidad de pensar, de inteligir. El último resquicio de la libertad es guardar lo que realmente es nuestro, y ese es nuestro pensamiento. Entonces yo doy gustosa mi pensamiento, pero solamente en esa relación autor-lector. Yo creo que sólo puede llegar a abrazarme quien puede hacer una lectura muy profunda. Cualquier lector que sienta lo que escribo, está haciendo lo que quiero”.

“Para mí, todo sirve y no soy de modas”

“El ritmo nunca pasa de moda para mí. Artísticamente, mi prosa es fuerte y puede llegar a ser poética. En algunos cuentos utilizo la prosa poética, pero estos están suscritos a lo que yo llamo el justo momento, que es cuando el personaje está a punto de ser rebasado por sus propias emociones y está a punto de cometer actos terribles de los que se lamentará después. Entonces llevo una prosa rápida, que a través del recurso poético de la metáfora muchas veces es más eficaz”.

El estilo, la huella del escritor, ha sido un elemento clave en la definición de los cuentos de Meléndez pues ella coloca, además de su prosa rápida, un “aquí hay algo, aquí hay algo” para soltarlo después al lector y causar un impacto en él. Su influencia para ello: Musak, de Mario Benedetti.

Por otro lado, al hablar sobre la originalidad de sus obras reconoce que “según yo estaba escribiendo algo en mi novela que no había visto, y entonces empiezo otra vez a ver a Saramago y digo ‘ay caray ¿por qué me está copiando?’. Trato de encontrar la dulzura en mi propia ternura, porque hay muy pocos escritores dulce, pero creo que mi estilo ya lo irán definiendo algunos ¿no? A veces hay caídas de adjetivos y no me importa que digan que no sirven. Para mí, todo sirve y no soy de modas, y mi decir sí es muy propio”.

Algunos críticos mencionan que su sintaxis es algo complicada, esto debido a su organización, pero al escucharla cambian y ven a una escritora con ideas claras y ligeras.

“Mi persona está en lo que está y para mí es más importante mi vida interna y mi descanso”, comentó. “Y entonces qué crees, tengo un plan. Quiero alcanzar y lograr el mérito en la organización de mi hogar”, declara.

“Impongo mi fuerza y mi fe”

Para la escritora, el arte es la objetivación de un sentimiento, y un artista alcanza un nivel más alto si puede hacer sentir y despertar un sentimiento en quien disfruta la obra. Ella menciona que sus cuentos han sido parte de una evolución que surge a partir de su catarsis literaria: la Oralia que escribió El rugido de la Moira ya no es la misma.

“Sí, hay un destino que ruge, pero también hay un libre albedrío. Y dentro de todo ello, de lo que me ha sido dado, de lo que está ocurriendo alrededor impongo mi fuerza y mi fe que son dos de las características más importantes de mi espíritu”.

Como una escritora que admira la grandeza de otro autor, recuerda a Miguel de Cervantes Saavedra como alguien que logró hacer ese cambio a través del tiempo: “Cervantes lo dijo claro: yo mejor no escribo porque no puedo ser poeta y los que quieren ser poetas y no lo son, son ridículos”. Sin embargo, resalta que “en este mundo se viene a hacer y decir lo que quiere y si uno no lo hace entonces así, eso es lo terrible, eso no es carpe diem”, finaliza.

La piel firme triunfa, se pone de pie.
Va regenerando fibra a fibra el alma
cuando adentro anida un pájaro azul.
Miro las flore ahora, inhalo la brisa
y aunque vuelvo a verlos, muy de vez en vez,
mis muertos alegres respiran muy hondo
y extienden sus manos de tierra entreabierta
para dar impulso a mi decisión.
Entre todos ellos, con gran energía,
gritan que mi vida no tiene un sepulcro
todavía en el panteón.


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