viernes, 10 de febrero de 2017

CARÍSTICO: MISMA ALMA, DIFERENTE MÁSCARA

Por José Guadalupe Muñoz Alonzo
Ciudad de México (Aunam). Astro Boy, Komachi, Sin Cara y Myzteziz, son algunos de los nombres que ha usado Luis Ignacio Uribe en su carrera como luchador profesional, pero con el que se consolidó dentro de la lucha libre mexicana fue Místico. La rotación que ha tenido dentro de la industria nacional e internacional lo ha obligado a cambiar de personaje en distintas ocasiones. Ahora está peleando como independiente en la Liga Elite del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) bajo el nombre de Carístico, “Si un día levanté el nombre de Místico, ¿por qué no puedo levantar este?”.


El Deportivo Kid Azteca, ubicado en el barrio de Tepito de la delegación Cuauhtémoc, atestiguó el debut de Luis Uribe a los 16 años de edad bajo el nombre de Dr. Karonte Jr. mismo que heredó de su padre. 17 años después, se convirtió en uno de los emblemas para la lucha libre mexicana, ahora usa el nombre de Carístico y continúa escribiendo su historia en la Arena México.

Carístico tiene que viajar a dónde vaya el tour de la liga. La mayoría de las luchas son en la Ciudad de México, pero hay ocasiones en que se desplazan a provincia. Se apagan las luces de la arena y en las bocinas empieza a sonar la canción Me muero por besarte de la banda de rock La Quinta Estación, tonada que usa el atleta para entrar al ring en todas sus peleas.
Entre luchadores se entienden

Carístico nació en una familia con sangre luchadora: sus hermanos practican el mismo oficio y su papá también fue luchador. Sin embargo, prefiere no hablar de vida privada.

El motivo aún no está claro. El comentarista deportivo Alfonso Morales mencionó durante una entrevista que Uribe sufría maltrato infantil. Otros periodistas de la misma fuente periodística aseguraron que llegó a un albergue del Fray Tormenta, un sacerdote que se hizo luchador para sostener su orfanato donde recibía a niños de la calle a los que les enseñaba también lucha libre. Para poder ahí, “yo dije que era de la calle, como todo niño mentiroso”, confiesa Luis Uribe.

Se rumorea también que mantiene cierta distancia con sus demás hermanos. Uno de ellos, Argos, evadió la entrevista, pero en Twitter apagan cualquier rumor cuando se felicitan o intercambian mensajes de ánimo o publican, uno que otro día, una fotografía en donde se ven juntos.
Vocación sobre el ring


Uribe se formó en la lucha libre desde muy pequeño, aunque fue hasta 2004 cuando tuvo la oportunidad de debutar en el Consejo Mundial de la Lucha Libre al lado de Volador y Felino, en contra de Averno, Mefisto y el Olímpico. Místico (su nombre en ese entonces) le dio la victoria al bando técnico esa noche.

Durante una jornada de gloria, se subió al ring 13 veces seguidas y en poco tiempo se convirtió en el protagonista de las luchas estelares. Compañeros de lucha y rivales le aplauden ese toque espectacular que le da a los eventos, los vuelos, la agilidad y la garra. “Esto hay que hacerlo sin pensar, porque si lo haces pensándolo te va a dar miedo”, detalla Uribe.

Su carisma con la gente, especialmente los niños, le ayudó para que en menos de dos años se convirtiera en la estrella del ring que llenaba los lugares donde se presentaba. Su atención para con sus fans se ve en su actual cuenta de Twitter, donde los apoyos no paran de llegar y contesta la mayoría de sus mensajes.

El origen de su personaje Místico, con el que se dio a conocer en la lucha libre mexicana, estuvo influenciado por la religión. “Soy muy católico y entonces es algo misterioso que alguien esté bajo la máscara y ese alguien sea yo”, menciona el luchador.

Su fogueo por la lucha internacional ha delatado su debilidad, pues al dar entrevistas a los medios de comunicación siempre se muestra nervioso, titubeante, pensativo. Reflexiona cada respuesta y cuida no equivocarse, pero es notable su miedo a las cámaras y micrófonos.

Más alto ya no puedes llegar

Siete años en la cima de la lucha libre mexicana lograron que la World Wrestling Entertainment (WWE) se fijara en Místico. Fue en 2011 cuando los representantes de la marca estadounidense hicieron el anuncio, en la Ciudad de México, por medio de Jim Ross, un miembro del salón de la fama de la WWE.

“La familia de la WWE ha firmado a un atleta que consideramos tiene el potencial para ser la próxima gran estrella en la empresa… Sin Cara”. Así fue renombrado Uribe durante su estancia en Norteamérica, pues el CMLL tiene todos los derechos reservados del personaje Místico.

Fue hasta 2014 que Uribe apareció luchando, bajo su nuevo nombre, con la empresa WWE. Su estancia en este grupo duró tres años, lapso en el que sufrió algunas lesiones que lo dejaron fuera del ring y disminuyeron su rendimiento: se veía cansado, le costaba saltar, hacer llaves al rival y resentía más los golpes. En algunos encuentros, tuvieron incluso que reemplazarlo por otra persona con la misma condición física para interpretar al personaje.

“Yo no tengo tatuajes, yo no era, no te puedo decir si sí o si no… desconozco el porqué pasó eso, pero tú sabes que una compañía tiene ciertos derechos sobre lo que pueden hacer con tu imagen”, menciona Luis Uribe, ahora con la máscara de Carístico.

Al final, quien pintaba para convertirse en un referente mundial de la lucha libre no lo fue. Rey Mysterio, ex luchador de la WWE, se pronunció al respecto de este asunto en una entrevista: “se dio a conocer que el contrato se iba a acabar y ya no se iba a renovar. El tiempo que trabajé con él (Sin Cara) fue agradable, pero no sé si tenía esas ganas de convertirse en una estrella de la WWE, como Alberto del Río. Es una lástima, porque el talento lo tiene y las ganas le faltaron”.

Rey Mysterio añadió que Sin Cara no tuvo el interés por aprender el idioma inglés, uno de los factores para su despido, según se rumora; otra historia cuenta que los dueños de la empresa estuvieron molestos porque nunca agarró ritmo y en todas las luchas donde se presentaba cometía algún error: no conectaba las patadas o no le salían los lances. El nivel que mostró en tierras estadounidenses y las lesiones adelantaron su regreso.

Por su parte, Carístico considera que sus ex compañeros en la WWE (Rey Mysterio y Alberto del Rio) fueron culpables de su fracaso. “A veces nos hace daño tener compañeros en Estados Unidos porque son ellos los que nos ponen el pie, son los mismos paisanos los que lo hacen. Si yo no pude crecer fue por cuestiones de mis mismos compañeros mexicanos”, explica.

De regreso a casa


En 2014 regresó a México y firmó con la Triple AAA bajo el nombre de Myzteziz. Se presentó en eventos estelares así como en Triplemanía XXIII y luchó contra Rey Mysterio, una pelea que perdió. Al poco tiempo anunció su regreso al CMLL, el grupo que lo vio nacer. “Ahora el nombre de Místic 2.0 es mío, me ayudaron para conseguirlo. Los demás nombres se los quedan las compañías. Estoy contento por estar en la Arena México”, mencionó Luis Uribe en la presentación de su nueva imagen para el CMLL.

Sin embargo, hay un nuevo Místico en la empresa y es por eso que Uribe no puede usar el nombre. “Se va a enfrentar a lo mejor y le va a costar. Si viene a buscar una rivalidad, adelante, pero es muy difícil darle una segunda oportunidad a una persona que le dio la espalda a la Arena México”, expresó el nuevo atleta que interpreta a Místico.

Uribe decidió mezclar los personajes de Sin Cara y Místico cuando no vio los resultados esperados con su nombre Místic 2.0. Es así que como nació Carístico. “Si un día levanté el de Místico, ¿Por qué no puedo levantar este?”. Se muestra confiado en que puede ganarse de vuelta a la gente.

A remar contra corriente

Uribe es un hombre que ha estado bajo la cobertura de los medios desde que empezó su carrera como profesional en la lucha libre mexicana. Su salida del CMLL fue duramente criticada, por lo que no fue bien recibido a su regreso. Sin embargo, terminó por ganar el campeonato de peso medio elite el 22 de mayo del año pasado.

“Ahora vengo como independiente, no estoy con el CMLL, pero si me dieran otra oportunidad la aceptaría. La Liga Elite me tendió la mano para pelear en la Arena México. Sería muy bueno retirarme aquí”, expresa el luchador.

Desde su regreso a México, Carístico ha vuelto a ser un luchador con presencia regular, con actividad cada semana. La Liga Élite devolvió a Uribe a los grandes escenarios y poco a poco se ha metido en el corazón de los niños y los fanáticos. Sabe que será un reto ganarse a los fans que dejó hace 5 años, pero cada vez que las luces se apagan y suena la canción de La Quinta Estación dentro de la Arena México, la gente comienza a gritar: “¡Carístico, Carístico, Carístico!”


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miércoles, 8 de febrero de 2017

UN LENTE CON MÁS DE 30 AÑOS DE EXPERIENCIA

Por Karla Elvira Contreras Merino
Ciudad de México (Aunam). Francisco Mata Rosas fotógrafo y profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Cuajimalpa deja en manos de su ayudante la clase y sale del aula para el encuentro. Es una persona alta, mide aproximadamente 1.80 metros, su primera sonrisa revela lo alegre que es y desde los primeros minutos encarna amabilidad con un apretón de manos y un cordial saludo.


Uno de los exponentes más reconocidos de la fotografía contemporánea. Fue acreedor del Premio de Adquisición en la Bienal de Fotografía Mexicana (1988), Premio de Fomento y Conversión del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (1994 y 1999), entre otros.

En el momento del encuentro viste de manera casual, lleva puesto un pantalón de mezclilla con botas negras, y porta una chamarra gris marca The North Face, debajo un chaleco negro, que indican el cálido frío a las 10 de la mañana, cuando el sol apenas sirve para brindar calor.

Su cabello, combina tonalidades grises y blancas, mientras que los lentes que le decoran representan los más de 30 años de trabajo, esfuerzo, pasión y sacrificio por sus tres profesiones.

En su cubículo, la puerta de cristal está etiquetada con su nombre; es pequeño, casi como la mitad de un salón de clases pintado de color blanco, y por una ventana que se presenta al fondo, entran cálidos rayos de luz que lo hacen acogedor.

El espacio solo cuenta con un pequeño mueble, y una mesa de madera redonda con sillas color vino, en donde posteriormente nos situaremos; no hay mucha decoración más que un poster fotográfico de personas que nadan en un río y un despachador de agua.

En los primeros minutos el profesor comienza su relato. Recuerda cada momento como si hubiera sido ayer; su primer contacto con lo que después, se convertiría en uno de sus trabajos más reconocidos, la fotografía.
¬¬¬
-Mi contacto con la imagen fue siempre, porque mi papá es una aficionado a la fotografía avanzado, por ello, siempre tuvimos mucho contacto con la imagen. Él tenía un taller de ófset donde imprimía libros y postales, entre otras cosas.

Más allá de la fotografía

-Cuando decido estudiar comunicación y periodismo lo que me interesaba hacer era escribir. Pensé que iba a ser escritor, en particular me gustaba mucho la crónica, inclusive mi servicio social lo hice en una agencia como reportero y según mis profesores yo era muy bueno para escribir.

La fotografía formaba parte de su vida, pero no pensaba dedicarse profesionalmente a ella, quería irse por el lado de la escritura, pero finalmente ganó la foto.

-̶Siempre en mi ámbito familiar la imagen estuvo presente y eso me marcó muchísimo. Mientras estaba en la universidad era fotógrafo a mater, colaboraba o participaba en las actividades del Club Fotográfico de México. Uno de mis profesores de la universidad publicó por primera vez algunas de mis fotografías en el periódico Novedades, en un suplemento que había los fines de semana para jóvenes.

Después, mi primera exposición la tuve mientras yo estaba en el Club Fotográfico de México, para mí era como parte de algo que me gustaba mucho hacer pero que no era profesional.

Las fotografías de Francisco Mata Rosas comenzaron a publicarse de esa manera, y en el año de 1984-1985 que se funda el periódico La Jornada lo invitan a colaborar como freelance.

-Después viene el terremoto, en él que tenemos una participación muy activa; yo como freelance, y en el 86 que hay una escisión en el departamento de fotografía y los fotógrafos fundadores, se salen y me invitan a colaborar ya de fijo en el periódico.

En ese momento yo había ingresado a la misma UAM a dar clases, y mientras eso pasaba me metí al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), porque quería estudiar cine, pero surge lo de La Jornada y tuve que dejar el estudio del cine y la Universidad para colaborar en el periódico. Ese momento me marcó porque a partir de ahí es que inicio mi carrera profesionalmente.

Con el paso del tiempo su trabajo fue publicado en varios de los principales periódicos y revistas de Estados Unidos, España, Canadá, Italia, Francia, Inglaterra y México. Sus fotografías, por otra parte, han sido expuestas en: México, Holanda, Alemania, Italia, España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Escocia, Japón, Argentina y Brasil, entre otros países.

-El cine siempre ha estado ahí. En todos mis proyectos como El Metro, Tepito, México Tenochtitlan, Cuba, incluyo multimedia, documentales cortos, video. Incluso, he pensado en hacer un doctorado en cine documental, después de muchos años. La imagen en movimiento, el cine, el lenguaje cinematográfico siempre han sido parte de mi carrera.

El camino y no el destino

-Mi mujer ha sido un gran pilar para llegar hasta donde estoy, sin duda, se llama Guadalupe Lara y es ahora la directora del Foto Museo Cuatro Caminos. Llevamos 30 años de casados y tenemos dos hijas. Me ha impulsado siempre, fue ella la que prácticamente me orilló a que renunciara a La Jornada y la que me ha apoyado en las publicaciones de mis libros. El gran, gran pilar en mi trabajo como fotógrafo ha sido ella, sin duda alguna.

Para quien tiene más de 30 años de carrera, 150 exposiciones individuales en 50 países y 9 libros publicados, las fotografías como tal, son algo vulnerable, pero el proceso de tomarlas es lo que para él ha representado siempre una posibilidad de conocer y experimentar.

-Yo soy fotógrafo por todo lo que tienes que hacer para tomar fotografías, a mí lo que realmente me interesa es viajar, conocer gente, tener experiencias nuevas siempre me da curiosidad qué pasa en la frontera, por ejemplo, siempre me mueve algo.

Los fotógrafos lo que buscamos son fotografías, pero el resultado, el tenerlas es algo muy vulnerable; hay veces que la película la cargas mal en la cámara, entonces el rollo nunca avanza y tu disparas y disparas y no tomaste nada, o regresas con tu tarjeta la metes a la computadora y está dañada, o simplemente estás mucho tiempo trabajando y regresas y ninguna imagen funciona para lo que estás haciendo.

En fin, es algo muy vulnerable, pero la experiencia, el hablar con la gente, escuchar sus historias, el verla a los ojos, caminar, conocer, todo eso no te lo quita nadie, por ello lo más importante para mí es el camino y no el destino.

Si utilizamos esa analogía para mí lo interesante o lo importante es todo lo que tengo que hacer para tomar fotografías y no éstas en sí. La fotografía debe seguir siendo para mí una posibilidad de conocer, de aprender, de tener experiencias y, sobre todo, de experimentar y probar cosas, cuando deje de ser eso me dedicaré a otra cosa, plomero, carpintero, chofer de UBER ̶ dice en tono cómico mientras se dibuja una sonrisa en su rostro y suelta pequeñas carcajadas ̶ .

No sé, lo que sea, pero tiene que ser divertido, estimulante intelectualmente y como experiencia de vida y tiene que motivarme mucha curiosidad, esas ganas de estar en movimiento es lo importante para mí.

Mictlán, una de cinco

Algunas publicaciones del ex fotoperiodista de La Jornada han sido: América Profunda (1992), Sábado de Gloria (1994), Litorales (2000), México Tenochtitlan (2005), Tepito ¡Bravo el Barrio! (2006), Arca de Noé (2009), Un Viaje. El metro de la ciudad de México (2011), entre otras más, las cuales dejan vislumbrar el trabajo profesional, esfuerzo, creatividad y estilo del fotógrafo.

-Todos mis proyectos para mi han sido importantes por distintas razones, tengo publicados once libros y todos han sido muy importantes. Me tardo mucho en ellos México Tenochtitlan fueron 15 años de trabajo, La Habana ha sido 10 años de trabajo, mientras que en la frontera han sido siete años, eso no quiere decir que empieza uno, termina y empiezo el otro, tengo proyectos simultáneos si no tendría 200 años ¿verdad? ̶ dice mientras alza las cejas, con los ojos bien abiertos y suelta pequeñas carcajadas ̶ .

Son proyectos simultáneos que están abiertos y entonces me voy moviendo de uno a otro, pero para mí todos han sido importantes todos me han dejado algo, ha habido muchos que en el camino no funcionan o no me siento satisfecho y los abandono a la mitad.

Por eso los que se conservan son importantes porque han resultado trascendentes para mí, los que no, quedan fuera. Todos mis proyectos me han marcado de alguna manera, pero hay fotografías en particular que se pueden mencionar, hay una que se llama Mictlán que es una calavera saliendo del metro.

Hace muchos años una fotógrafa muy importante que se llamó, porque ya falleció, Mariana Yampolsky una vez me dijo “Mira Francisco la memoria, nuestra memoria como humanos es muy corta y es muy difícil que nos acordemos de la obra de una persona”.

Los conocedores, los especialistas que se dedican a eso tienen la información, pero la gente se acuerda de una o dos cosas máximo, cinco cosas de alguien te acuerdas, entonces me dice: “nosotros como fotógrafos podemos tener todas las exposiciones y libros que queramos en nuestra vida, pero a final de tu carrera la gente te va a recordar por cinco imágenes, y tú ya tienes una que es esa, Mictlán saliendo del metro”.

Esa fotografía hasta la fecha es con la que muchísima gente me relaciona, inclusive esa imagen es más conocida que yo.

Me he encontrado en muchas ocasiones que en alguna proyección o en alguna charla la presento y me dicen ¿esa es tuya?, ¡la conozco hace años, pero no sabía que era tuya!, ̶ se expresa con la misma emoción de aquellas personas a las que da voz en ese momento ̶ , entonces esa fotografía como que ha tenido su vida propia, probablemente es la que más me represente.

Los Hobbies

Francisco Mata Rosas quien ha impartido diversos talleres, así como más de 100 conferencias sobre temas como la fotografía, la imagen, nuevas tecnologías, multimedia y posfotografía, en importantes festivales, museos e instituciones académicas de Estados Unidos, México, Inglaterra, Argentina, España y Brasil, entre otros, no tiene hobbies, pues éstos son para él parte de su trabajo, de sus actividades cotidianas.

-Tengo demasiado trabajo, prácticamente tengo cero tiempo libre pero la ventaja es que es mi hobbie, mi diversión y éste a la vez me estresa y me desestreza porque entonces, como tú lo sabes, soy fotógrafo, al igual que profesor en la universidad e investigador y constantemente tengo invitaciones a congresos a eventos a festivales, etc., me la paso viajando la mitad del año.

La verdad no tengo mucho tiempo, leo mucho, pero para mí leer no es un hobbie o un pasatiempo, para mi leer es parte de la información que debo de tener todo el tiempo, no solo para hacer mejor mi trabajo sino en mi carácter de docente.

Tengo que estar muy informado, y tener muy fresca los conceptos, yo jamás, espero ̶ en ese momento, golpea con la palma de su mano la mesa al ritmo que dice ̶ ¡toco madera! quiero ser un docente burócrata, yo cada trimestre mis programas de docencia los transformo por completo, porque no tiene sentido que dé como poner play la materia que di el trimestre pasado volverla a dar igual ¡que flojera! ̶ dice con un tono desanimado mientras niega con la cabeza ̶ .

O sea, mejor me dedico a tomar fotos, para qué pierdo el tiempo, para mi dar clase forma parte de mi proceso creativo e intelectual.

Leer, por ejemplo, escuchar música, que para algunas personas podría ser un hobbie para mi forma parte de mis insumos profesionales.

-¿A quiénes lee profesor?

-A muchísimos, fíjate que yo no tengo preferidos porque precisamente según los proyectos en los que este, el tipo de taller que vaya a impartir o la materia que vaya a dar en la universidad, me exige informarme de distintas maneras, por ejemplo, ahorita estoy muy enganchado con un autor que se llama Bauman, un filósofo que me encanta, ¡me encanta!, ̶ afirma con la cabeza de arriba abajo ̶ en cuanto a ensayo, leo mucho ensayo.

En literatura es muy variable depende lo que encuentre, o de repente suceden cosas extrañas que alguien me regala libros y a veces lo empiezo, no me gusta lo dejo, pero a veces me gusta, me atrapa y me sigo con él y a veces autores en los que yo no hubiera apostado ̶ hace una pausa de pocos segundos, al tiempo que lleva su puño derecho a la boca y mira la mesa para recordar; como si ahí estuviera escrito el nombre de quien va a enunciar y prosigue ̶ .

Acabo de terminar un libro de César Aira que es uno de mis autores favoritos, me gustó muchísimo, y después alguien me regalo un libro de Vargas Llosa que nunca ha sido un autor que me interese realmente, pero éste libro que se llama Las cinco esquinas es una novela que se sitúa en Perú y casualmente me lo regalo una sobrina una semana antes de que yo viajara ahí y lo leí durante el vuelo.

-Así me suceden cosas raras que de repente me llegan libros que yo no busco o autores que no sigo pero que por alguna circunstancia llegan a mis manos y funcionan y hay veces que no funcionan los dejo y los abandono, porque no tengo esa obsesión de que si empiezas un libro a fuerza tienes que terminarlo sino me atrapa, adiós.

-Tampoco tengo, por ejemplo, luego me preguntan o antes de que me vayas a preguntar, ̶ me dice mientras me mira a los ojos y me señala con su mano en señal de advertencia ̶ quienes son mis influencias como fotógrafo o qué autores como fotógrafo me gustan, pues todos y depende, hoy me gustan unos y mañana me gustan otros, la semana siguiente de seguro serán otros a veces regreso a los clásicos, no sé, no tengo o no soy como ortodoxo en ese sentido. Todo fluye.

Contar historias con las fotografías

-Tomar fotografías en la actualidad es exactamente igual que escribir, todos escribimos, todos leemos, pero eso no significa que todos podamos escribir Cien años de soledad, la lista del súper se escribe con las mismas reglas y con los mismos formatos que se escribe la novela.

Cuando nosotros aprendemos a escribir las reglas de ortografía, sintaxis, redacción y de conjugación de los verbos son las mismas reglas que aplican para hacer la lista del súper o para escribir poesía.

En el caso de la fotografía es igual, las mismas reglas para hacer una fotografía que es luz, captura, etc., sirven para tomarle una foto a tu espuma del capuchino y que la vean tus cinco amigos de Instagram o para hacer una historia trascendente equivalente a un cuento, una poesía o una novela.

El problema no está en la tecnología ni en el lenguaje, el problema está en tener algo qué decir. Si tú tienes algo que decir lo puedes hacer con papel, piedras, alambre, plastilina con un lápiz, una cámara de cine, una cámara de foto, al escribir, bailar, esculpir, actuar, hay mil maneras de decir las cosas.

Si no tienes nada que decir, aunque tengas todo el equipo, la tecnología, conozcas todo el software, la historia, si no tienes nada que decir no te sirve de nada. En qué radican las buenas historias, en qué radica que una fotografía nos transmita algo, en que quien la realizó tiene algo que decir.

La fotografía no es más que un vehículo para transmitir ideas, para dar puntos de vista. En la actualidad tenemos que entender que la fotografía es “esto es lo que yo pienso, esto es lo que yo vi, esto es lo que yo siento” y tu espectador, lector o consumidor de la imagen puede estar de acuerdo o no y darás tu propia interpretación.

En el siglo XX se interpretaba como código cerrado, la fotografía la entendíamos como “así fue, esto es, este es”, ahora no, ahora entendemos que solo es una opinión solo es un punto de vista, entonces un punto de vista es como ves, tu qué opinas de las cosas.

Si eso lo trasladamos a la escritura, pensemos en la prensa escrita, nosotros sabemos que es el punto de vista del columnista y hay a quien le creemos y a quien no le creemos hay con quien somos a fin y con quien no, exactamente eso pasa con la fotografía, para mí las historias, lo interesante de ellas, de las narrativas de la imagen es, lo que el autor quiere decir, expresar y como se lee.

La herramienta no es el problema, yo trabajo muchísimo con celular, muchos de mis trabajos son tomados con el celular, entonces la herramienta no es la cuestión.

“La línea” de Francisco Mata Rosas

-Por medio de la fotografía puedes expresar muchas cosas y algunas formas de expresión pueden ser inconformidad, denuncia, necesidad de cambio. Yo creo que la fotografía por sí sola no puede cambiar absolutamente nada, pero si nos puede mostrar que vale la pena pensar que algunas cosas deberían ser cambiadas. Nos permite intercambiar ideas, reflexionar sobre procesos sociales o situaciones concretas que valdría la pena fueran de otra manera.

A mí en general me han gustado siempre, las culturas marginales, periféricas, me parece que la clase media somos muy aburridos, que homogenizamos todo, todos vemos, escuchamos, compramos y comemos lo mismo.

Las ciudades cada vez se parecen más unas a otras, cada vez es más difícil distinguir esas diferencias, pero en los barrios o en las comunidades marginales si existe esa diferencia.

En los barrios y en las comunidades marginales existen inclusive actitudes que no existen en las culturas urbanas de clase media como solidaridad, tolerancia, inclusión, por eso me gusta trabajar con esos grupos, me gusta mucho la cultura popular urbana, los barrios, esa es la parte que más me interesa.

Eso extendido a otras formas de comunidades es, por ejemplo, estos sectores que he retratado mucho en mi trabajo en la frontera que son los deportados que vienen de distintas partes no solo del país sino de distintos países y forman comunidades. ¿Cómo funcionan esas comunidades? Es la parte que me interesa.

He tratado de salirme de ésta línea de trabajo, pero no puedo ̶ dice mientras niega con la cabeza y una sonrisa se dibuja en su rostro, lo que afirma el gusto, la pasión y lo encantado que ésta con ello ̶ , cuando me fui a Cuba quería fotografiar otra cosa y terminé fotografiando un barrio que es la Centro Habana, en mi libro de Tepito… en fin. Esa es mi línea, hasta ahora esa es mi línea, la cultura popular urbana y las pequeñas comunidades.




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EL ARTE DE PEGAR SIN SER GOLPEADO

De Monserrat Aceves
Ciudad de México (Aunam). A un costado del estadio de Ciudad Universitaria (CU) se encuentra el ex reposo de atletas, sede del boxeo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Dentro, los múltiples aparatos para ejercitar todo el cuerpo se alinean entre sí, pero el ring de box, con el puma en el centro, inevitablemente llama la atención.


La pared del fondo con letras azul marino confirma que se ha llegado al lugar indicado: “Asociación de Boxeo de la UNAM”. En el muro se lee el nombre del presidente y el de los entrenadores. El lugar es muy luminoso y el ambiente está lleno de las canciones de la estación Universal Stereo. Frente a varios espejos, seis costales negros de box cuelgan del techo y terminan por formar una fila que, por encima, tiene el escudo de la ABUNAM.

En la esquina, al lado de un pizarrón de madera donde se publican los requisitos para inscribirte en el gimnasio y practicar box, y cerca de un altar a la Virgen de Guadalupe, se observa una puerta blanca con varias publicaciones de Gaceta UNAM que enaltecen los resultados obtenidos por el equipo de box del lugar. Detrás de la entrada espera el profesor Reynaldo Antonio Solórzano González.

“Más de la mitad de mi vida la he dedicado al box, en un principio como aficionado, luego como deportista, posteriormente como entrenador auxiliar, entrenador en turno y hasta la fecha como presidente de la Asociación”, pronuncia Solórzano González desde su reducido lugar de trabajo.

Su oficina es pequeña: un escritorio está a un costado de la puerta y otro al frente. Hay un mueble con una pequeña televisión que encaja perfectamente con el tamaño del lugar y un DVD. El profesor ocupa la mesa que se encuentra frente a la puerta. Sobre ella reluce una placa con su nombre y el cargo que mantiene en la Universidad.

El box, un gusto familiar

Al ritmo de la salsa y la música tropical de la Sonora Santanera o la Sonora Maracaibo, el ex boxeador recuerda los inicios de una larga trayectoria que incluyó más de 300 peleas.

“Empecé a practicar box a los 18 años en el Centro Social y Deportivo José María Pino Suárez, en la colonia Jamaica. Mi mamá y mi hermano mayor, que tuvo que remplazar la figura paterna, siempre me apoyaron, así que mi agradecimiento es infinito para ellos”, narra con un semblante poco expresivo, pero con una mirada que atraviesa al interlocutor.

Con una voz grave y ronca, el profesor cuenta que su inquietud por practicar “el arte de pegar sin ser golpeado” surgió por las visitas que realizaba a su padrino David y a su esposa, seguidores del boxeo, en la delegación Iztacalco, zona de la que el profesor es oriundo.

“A ellos les gustaba gozar de esta disciplina cada sábado, por lo que al irlos a visitar presenciaba las peleas de Vicente Saldívar y José ‘Mantequilla’ Nápoles. De esa forma fue formándose mi interés por el box”, recuerda al tiempo que presume las arrugas de una frente con más de 60 años de recorrido.

El preseleccionado nacional para los juegos panamericanos de 1975 estudió la carrera de Derecho en CU; fue generación 77-81. Sin embargo, su pasión por el box lo llevó a convertirse en entrenador auxiliar del equipo de la Universidad, posteriormente entrenador y, finalmente, presidente de la ABUNAM, puesto que lleva desempeñando por más de 25 años.

“Concluí la carrera de Derecho y la ejercí un año, pero como no fue lo que esperaba opté por capacitarme en el área deportiva. Cursé un diplomado en el Centro de Educación Continua de Estudios Superiores del Deporte (CECESD) de la UNAM y, posteriormente, un diplomado en Alemania con especialidad en boxeo”, afirma Solórzano González.

La pared de la oficina de box es blanca y está salpicada de cuadros que muestran diversas fotos; destaca una en la que el ex boxeador posa, muy sonriente, con el anterior rector de la Universidad, José Narro Nobles, con el edificio de Rectoría como fondo. Solórzano González porta con orgullo el uniforme azul y oro, oficial de los equipos representativos de la institución.

Reconocimiento a la aportación del deporte universitario

El box universitario abrió sus puertas en 1977, a partir del Campeonato Universitario y el Campeonato Nacional estudiantil, los cuales ayudaron a consolidar el boxeo en diversas instituciones a lo largo de la República Mexicana.

El entrenador reconoce el esfuerzo del profesor José Rodea Fregoso como uno de los primeros entusiastas del pugilismo en CU. Sin embargo, “los forjadores del boxeo universitario en la máxima casa de estudios fueron el manager profesional Adolfo ‘El Negro’ Pérez y ‘Lobano’, quienes con el apoyo de las autoridades lanzaron la convocatoria para el Primer Campeonato Universitario de Boxeo Fidel Ortíz”.

Este campeonato sirvió para integrar la selección universitaria de pugilismo que representó a la UNAM en el Primer Campeonato Nacional de Boxeo Universitario en Durango, en donde se obtuvieron dos medallas de oro; una en peso pluma (57kg) por Juan Carlos Zaragoza y la otra en peso Walter (67 kg) por el ahora presidente de la ABUNAM.

“En esa época, el director de Actividades Físicas y Recreativas era Alejandro Cadaval Torres y el boxeo tuvo todo el apoyo de nuestra institución, por lo que hubo un gran fogueo del equipo de la Universidad y los resultados al final fueron excelentes. Tener medallas es equivalente a éxito, alegría, superioridad; éstas representan gloria para cualquier nación, país o institución”, recuerda.

En esos años, el profesor ya había estado concentrado en el Comité Olímpico Universitario y conquistado el título de campeón en varios eventos de carácter nacional, además de haber sido preseleccionado nacional para los juegos panamericanos de México y para los juegos olímpicos de Montreal, Canadá.

“A partir de ese momento, me integré de manera extraoficial como entrenador auxiliar. Y ya en 1978, desempeñaba el rol de boxeador y de entrenador. Con el paso del tiempo me consolidé como entrenador de base, entrenador principal y hasta la fecha seguimos colaborando ampliamente con el deporte universitario”, explica.

Solórzano González considera que su puesto actual dentro de la asociación es un reflejo de su constante trabajo y profunda dedicación al deporte de sus amores.

“Ser el presidente de la ABUNAM es básicamente un reconocimiento a la aportación que hemos hecho al boxeo universitario, al trabajo y a los éxitos que hemos obtenido. Estoy convencido que, a pesar de los malos dirigentes que ha tenido esta rama en la Universidad, son los atletas y los entrenadores quienes hacen al deporte, no los dirigentes”, afirma el profesor mientras su ancha nariz de boxeador se estremece.

Dos guantes de plata cuelgan de una cadena del mismo material alrededor de su cuello, mientras que en su muñeca presume un reloj grueso. Es día de entrenamiento y Antonio Solórzano porta su característica ropa deportiva: unos pants azul marino con algunos detalles en oro, como el escudo de la Universidad a la que representa con orgullo y dedicación.

“Mi compromiso como presidente de la ABUNAM es institucional, y dentro de ésta están comprendidos los alumnos. Mi interés primordial es que la UNAM siga manteniendo su prestigio como una de las mejores escuelas de América y el mundo y que nuestro granito de arena sirva para darle más brillo y solidez a nuestra casa en todos los ámbitos”, afirma.

El entrenador comenta que la difusión del box universitario ha ido creciendo. Prueba de ello es que este año se realizará la primera Universiada Nacional de Boxeo. Este evento demuestra que las autoridades prefieren enfocarse en apoyar al pugilismo y a la lucha ya que ambas disciplinas pueden traer más medallas al deporte universitario, sobre todo si se les compara con los resultados obtenidos por el basquetbol, voleibol y futbol soccer, por ejemplo.

Para el ex boxeador, un factor que también explica el aumento de la participación de jóvenes en el pugilismo universitario es la apertura hacia el género femenino. Hace 30 años el deporte sólo era para hombres, pero ahora cada vez son más las mujeres que practican esta disciplina, siendo la boxeadora Laura Serrano una de las pioneras en el pugilismo femenil.

Amor, pasión y decisión


Mientras el entrenador Solórzano continúa su narración, su espalda permanece custodiada por un dibujo del boxeador Julio César Chávez, un gran deportista que en su opinión “desgraciadamente también es humano y cometió errores en su carrera”. Por ello, el profesor considera que el pugilismo no sólo es un deporte, sino también puede convertirse en una filosofía de vida para quienes lo practican.

“El box universitario es un complemento en la formación de cada persona; en el caso de los alumnos, su prioridad es ser abogados, médicos, sociólogos, y para eso sus padres los apoyan, para que tengan un título y una profesión. Hay talento para ser boxeadores profesionales, pero no hay interés”, detalla.

Solórzano González recuerda que, al iniciarse en la disciplina, tenía la ilusión de convertirse en boxeador profesional, pero al ver todos los intereses económicos alrededor de ese medio prefirió alejarse y dedicarse al boxeo amateur, en el que se compite básicamente por símbolos: “compites por una causa noble, por una bandera, por un himno, por una medalla o por un trofeo; pero nunca por dinero”.

El entrenador alza el tono de su voz mientras señala con su dedo índice dos escudos del deporte de la Universidad que se encuentran pegados en una de las esquinas de su escritorio. Uno representa a la institución y el otro, el box. Para Solórzano González un verdadero pugilista necesita motivaciones, como amor, pasión y decisión.

“Para ser un gran boxeador, lo principal es que tengas afición, gusto y que seas disciplinado. Es necesario que definas tus metas. Un atleta de alto rendimiento debe entregarse en cuerpo y alma al deporte; si en algún momento el deporte se empata con la escuela debes tomar una decisión, siempre tomando en cuenta qué quieres y hasta dónde quieres llegar”, remarca.

Con una mirada firme y unos ojos bien abiertos y posados en el interlocutor, el ex boxeador menciona que la vida siempre te pondrá tentaciones, pero que si realmente haces lo que te apasiona no habrá sacrificios, sólo dedicación y gusto. En su caso, señala que eligió irse por el camino del box, decisión de la que no se arrepiente, pues testifica su amor y pasión profesados al deporte.

“Uno no conoce su destino hasta que se da”

El profesor Antonio Solórzano González conoció a su esposa por medio de su profesión como pugilista; narra que en una de las giras que realizó en Culiacán, Sinaloa, el hotel donde se hospedaron tenía enfrente una escuela de computación a donde iban “las chamacas a estudiar una carrera corta”.

“Las cosas suceden por algo, uno no conoce su destino hasta que se da y en ese año me tocó ir en seis ocasiones a esa ciudad”, expresa mientras varias fotos de su esposa relucen a su espalda. “Ya llevo casado 36 años, mi esposa es norteña y aceptó casarse conmigo y venirse a radicar a la Ciudad de México”.

“Tuve un gran apoyo de ella pues comprendió que mi profesión me exigía, en ocasiones, faltar una semana a la casa porque andaba en un campeonato. Entendió también que el medio año que estuve estudiando fuera del país era para beneficio de ella y de los niños”, explica.

El boxeo terminó por ser parte integral de la familia, pues actualmente, dos de sus hijos –Antonio y Alexis Solórzano– también son entrenadores de la ABUNAM. Solórzano González menciona que no fue su intención incluir a sus hijos en el box, pero que su trabajo en esta disciplina puede haber hecho surgir en ellos el interés por practicarlo y expresa, con alegría, que a pesar de que no tuvieron tanto éxito como boxeadores, lo han tenido como entrenadores.

Para el presidente de la ABUNAM, su trabajo en el ex reposo de atletas forma parte de un legado familiar, una herencia para generaciones futuras. Ejemplo de ello es el considerable número de alumnos que no ejercen la carrera que concluyeron en la UNAM y por el contario se dedican, profesionalmente, a ser entrenadores de boxeo.

“Transmití las ilusiones, la misión y los objetivos a mis hijos de manera natural y también intento comunicar ese sentimiento a los alumnos que hemos tenido aquí. Ellos han comprendido que, más allá de las cuestiones socioeconómicas, puedes ser auténtico y hacer lo que más les plazca; afortunadamente, eso ha sido el boxeo para ellos”, explica.

Conocer otros horizontes y diferentes formas de pensar

“Una de mis pasiones es el cine”, expresa con gran ímpetu el profesor Antonio Solórzano mientras la música tropical sigue su ritmo y el entrenamiento sigue afuera de su oficina. El conteo de los boxeadores y el golpeteo de los guantes alcanzan a oírse por encima de la melodía.

“Cuando éramos pequeños había un cine sobre Calzada de la Viga, a la altura de las pescaderías, se llamaba el cine Cuauhtémoc. En una gran pantalla se exhibían películas americanas de gran colorido, también cintas mexicanas y era muy económico el acceso. Creo que cobraban un peso y pasaban tres películas”, comenta.

Las idas al cine formaban parte de una dinámica familiar, pues su mamá solía llevarlo, junto con “todos los chiquillos”, a ver filmes llenos de escenarios increíbles que estaban en otros países. “Las películas despertaban en mí una gran admiración por sus paisajes hermosísimos de otros lugares; de ahí me nació el gusto por otros países”, recuerda.

El entrenador no se olvida del cariño que tuvo por las películas de los cómicos nacionales de esa época, como Cantinflas, Clavillazo, Tin Tán, Resortes; y de grandes películas como las de Jorge Negrete, Javier Solís y María Félix.

El ex boxeador evidencia que le gusta ver películas de todo tipo, pero se obliga a ver de forma crítica las cintas relacionadas con el box pues “hay cintas perjudiciales para nuestro deporte, por la información fantástica o equivocada que plasman en ellas”, resalta.

Aparte de su pasión por el cine, también se dedica a juntar algunos artículos o columnas que lee en periódicos o libros. Entre los investigadores que sigue se encuentran el doctor Héctor Castillo Berthier y la maestra Sara Sefchovich. Para Solórzano su gusto por la lectura radica en que leyendo puede enterarse de muchas cosas, diferentes formas de pensar.

“Al leer un artículo, sea de política, de la vida artística o de espectáculos, éste nos ilustra, orienta y complementa nuestra mente universitaria y nos permite tener una mejor visión de las cosas y comprender muchas situaciones de tipo social, económico, religioso, etcétera”, explica.

El ex boxeador se declara a favor de la pluralidad de ideas, ya que esa es la esencia de la Universidad, y afirma que muchas veces la gente tiende a discriminar lo que no conoce.

Una vida de box


El entrenamiento que se llevaba a cabo afuera de la oficina termina. La música tropical sigue su curso mientras varias personas comienzan a entrar al lugar por materiales y escuchan, al mismo tiempo, lo que el ex pugilista comenta sobre su relación con el box.

Para Solórzano, este deporte ha ocupado 30 años de su vida, tiempo en el que trabajado con gran orgullo y dedicación para el boxeo, pues la UNAM le ha brindado muchas oportunidades como estudiante y deportista. “La Universidad merece que se le retribuya; en este caso, con triunfos y medallas para la institución”, comenta.

Mientras suena una canción de la Sonora Santanera parecida a La Boa, el presidente de la ABUNAM expresa que el box lo es todo para él pues le dio la oportunidad de estudiar, de capacitarse mejor, de tener una familia y un empleo “y, primordialmente, que mis hijos y mis alumnos sean mejores seres humanos”, finaliza.




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lunes, 6 de febrero de 2017

PUMAS Y TUZOS REPARTIERON UNIDADES EN LA JORNADA 5

Por Gerardo Padilla
Ciudad de México (Aunam). En un partido de la Jornada 5, los Pumas de la UNAM recibieron a los Tuzos del Pachuca en el Estadio Olímpico Universitario. El resultado final fue un empate a un gol. Los autores de las anotaciones fueron Darío Verón y Óscar Murillo.


El partido comenzó con muchas emociones en el área de Pachuca, ya que el conjunto Auriazul tomó la iniciativa para ir al ataque. Apenas al minuto 2, Nicolás Castillo había tenido la oportunidad de tirar a portería, pero la defensa de los Tuzos logró desviar el balón.

Los minutos posteriores fueron de dominio alterno, con ambos equipos buscando la posesión del balón. Pero fue hasta el minuto 20, cuando el equipo visitante generó peligro. Hirving ‘Chucky’ Lozano desbordó por el sector izquierdo y disparó, pero el esférico llegó a las manos del guardameta auriazul, Alfredo Saldívar.

La anotación de los del Pedregal llegó al minuto 44. En un tiro de esquina, ejecutado por Javier Cortés, Darío Verón realizó un cabezazo potente y dirigido al lado inferior derecho del arquero, pero Alfonso Blanco se lanzó de forma espectacular y evitó que el balón pasara la línea de gol, pero el esférico quedó dentro del área chica, lo cual aprovechó el capitán universitario para empujarlo a las redes.

En el medio tiempo tuvo lugar uno de los momentos más emotivos de la tarde, debido a la presentación de la campaña “UNAM por México”, realizada por la máxima casa de estudios, en el cual se entonó el Himno Nacional frente y se desplegó la bandera mexicana en el terreno de juego; posteriormente, se convocó a un minuto de aplausos. Cabe destacar que el grupo de apoyo del equipo realizó un mosaico emulando el lábaro patrio.

En los primeros minutos de la parte complementaria, el conjunto de los Tuzos había conseguido el gol del empate, pero el árbitro central, Adonai Escobedo, lo anuló por una mano del delantero visitante, Franco Jara.

Al minuto 50, los Pumas tuvieron una oportunidad de aumentar su ventaja en el marcador. Javier Cortes encontró el espacio suficiente para disparar de larga distancia, pero el portero de Pachuca se quedó con el esférico.

Veinte minutos más tarde, los Tuzos tuvieron la oportunidad de igualar el marcador desde el manchón penal. El encargado de ejecutar la pena máxima fue Franco Jara, quien disparó al centro de la portería; el guardameta auriazul, Alfredo Saldívar, se lanzó a su lado derecho, pero con sus pies detuvo el balón y evitó la caída de su arco.

El conjunto visitante consiguió la anotación en los últimos minutos del partido, gracias a Óscar Murillo. En una jugada a balón parado, el colombiano logró anticiparse a su marcadory con un cabezazo certero mandó el balón a las redes.

El partido terminó con empate a un gol. Con este resultado, los Pumas se posicionan en el tercer lugar de la tabla general con 10 unidades, por detrás de Xolos y Toluca; mientras que los Tuzos están en la sexta posición con 8 puntos.










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