jueves, 30 de junio de 2016

ANTITAURINOS, UNA CORNADA AL PERIODISMO

Por Fernando Franco Puga
México (Aunam). En la Ciudad de México (CDMX) existe un coloso en el que los más valientes se enfrentan cara a cara con una bestia, acompañados de un capote, una muleta y una espada en el centro de la locación. La Plaza de Toros es un ícono en el arte taurino, pero un monumento sangriento para los grupos que luchan en contra de que se lleve a cabo este deporte.


La explicación del desapego de los medios a la tauromaquia se debe, en parte, al contexto en el cual se desenvuelve el deporte taurino. En años recientes, se han desarrollado grupos que se proclaman en contra de las corridas de toros en nuestro país debido a que establecen que es una brutalidad innecesaria para los animales.

Por ello, los medios de comunicación se han separado del deporte de capa y espada, para evitar ser parte de las críticas de una sociedad que ya no quiere ver más violencia en ellos. Poco a poco, la tauromaquia se ha mermado por los grupos antitaurinos que exigen que ya no se difundan más estos actos insensibles hacia los astados.

Sin embargo, La Monumental es un recinto que tiene mucho peso para las faenas. Una plaza en la cual los matadores vienen a confirmarse y presentarse ante toda la sociedad como la nueva sangre del deporte taurino. Se crea, por esto, una dualidad de opiniones entre los que están en contra de la tauromaquia y aquellos que desean continuar con este espectáculo.

Todo un monumento

La cita fue a las diez y media de la mañana, justo cuando dos policías abrieron las puertas que dividen a la calle de Augusto Rodín del interior de La Monumental. Una vez dentro del recinto, todo era diferente a las ocasiones anteriores en las que había visitado este histórico lugar. No había alguien que bebiera vino de su bota, ni un aficionado que vistiera como torero. Una plaza como nunca antes: totalmente vacía.

La persona que decidió dar el recorrido para conocer más a fondo este lugar se llama Rodrigo Vargas Icaza, productor del programa “Fórmula Taurina”, que conduce Heriberto Murrieta los domingos por la noche. Con una larga trayectoria como comentarista taurino, Vargas Icaza conoce la Plaza México como si fuera su casa y supiera qué esconde cada recoveco del recinto.

La visita comenzó al observar las decenas de placas que cuelgan hasta en la parte de arriba de los baños de hombres y mujeres. Algunas conmemoran a toreros, cronistas emblemáticos y personajes relevantes en este tema; otras simplemente recuerdan pasajes de la historia de la tauromaquia en nuestro país, así como su relevancia a nivel internacional.

Posteriormente, entramos a lo más alto de la plaza, la zona general, pero no había nadie que gritara un “¡olé!” ante la faena de subir escalones. No existió una sola alma que pidiera un indulto con pañoleta blanca tras la increíble hazaña de subir más de 40 escalones bajo el sol radiante de una mañana calurosa de la Ciudad de México. No hay duda del porqué le llaman “La Monumental”.

A pesar de estar “hasta el reloj”, como mencionan los taurinos en referencia a lo más alto de la plaza, uno no está tan separado de la tierra como cree. Cuando el ingeniero Modesto C. Rolland creó “La México” y el Estadio azul, decidió construirlos 20 metros bajo tierra, con el objetivo de aprovechar el espacio subterráneo para colocar al ganado, vestidores y la capilla para rezar antes de torear.

Una vez fuera de la zona general, rodeamos la plaza de toros por el corredor que desciende hasta lo más profundo del coloso taurino de la Ciudad de los Deportes. De un lado se encuentra el túnel que conduce a la cancha del Estadio Azul y, del otro, el que lleva a los de luces, como se les conoce a los toreros, al ruedo para enfrentarse al bovino que le fue designado.

“Este es el túnel de la incertidumbre: una vez que entran los toreros, ya no saben si van a salir de nuevo en las mismas condiciones”, mencionó Rodrigo Vargas. En efecto, es una situación preocupante y peligrosa, pero que los mismos toreros conocen perfectamente. Poco a poco ven lo más bajo de las gradas hasta que el panorama lleva a observar por completo el recinto, situación que impone sin duda alguna.

Por eso ya no cubren el periodismo

Anteriormente, cronistas como Juan José Guerra y Francisco Malgesto cubrían las actividades de la temporada de la fiesta brava semana tras semana, sin embargo, esta situación ha cambiado en los últimos años. La Plaza de Toros es un recinto que fue creado en 1946, por lo cual no se adapta a los nuevas tecnologías y a los medios de comunicación que desean cubrirla a plenitud.

El máximo exponente como cronista taurino es Heriberto Murrieta; el discípulo de Jacobo Zabludovsky, quien se hizo fanático de los toros y los convirtió en su pasión. ‘El joven’ Murrieta, como lo llamaba Jacobo, se involucró en los medios antes de cumplir los 18 años y optó por el periodismo deportivo como su especialidad.

Los tres cronistas antes mencionados tienen una placa en la plaza y están colocadas a través de La México. La de Murrieta y Malgesto se encuentran entre las tablas que dividen al ruedo y las gradas, en la zona denominada como el callejón, ya que es un pasillo circular estrecho en el cual se encuentran comentaristas y gente cercana al torero.

En esta zona hay diferentes secciones para los que narran en televisión y en radio, así como para los distintos medios que desean cubrir la corrida de toros. Tras sentarme atrás de una de esas barreras de prensa, noté que esos puestos pueden ser demasiado incómodos para los periodistas. Inclusive, hay algunas barricadas que ni siquiera tienen lugar para descansar las piernas; son horas y horas las que el periodista debe estar parado para cubrir el evento.

“Por eso hay veces que ‘Beto’ (Murrieta) prefiere subirse al primer tendido (zona numerada cerca del ruedo) para elaborar su crónica. Se ve mejor desde allá y estás mucho más cómodo”, me explicó el productor de su programa. Sin duda tenía razón. ya que al hacer la comparación, no quedó duda alguna de que el periodista no tiene las mejores condiciones para hacer su trabajo en La Monumental.

Sin embargo, esta situación puede ser contraproducente. José Ramón Fernández, aficionado de la tauromaquia, decidió un día colocarse en las gradas en vez de la zona de prensa. Para su mala suerte, fue el 29 de enero de 2006, día en que el burel llamado “Pajarito” decidió saltar justo a donde estaba colocado el periodista. El animal fue controlado, pero el susto quedó para siempre en su memoria.

Por una programación sin violencia

Además de las peticiones en otros estados y países para erradicar por completo el deporte en cuestión, existen otros grupos en contra del maltrato animal que buscan quitar de la programación televisiva la violencia hacia los animales. El hecho de estar en contacto cotidianamente con temas de esta índole hace que los grupos antitaurinos se manifiesten en contra de agregar más sangre a la televisión.

En Portugal, en 1936, el gobierno decidió prohibir que los toros fueran asesinados en el ruedo, ya que estableció que era un acto no apropiado para las personas. Hasta la fecha, los matadores tienen prohibido acabar con la vida de un astado en círculo terrenal, lo que dejó únicamente la posibilidad de hacer la faena con el capote y la muleta en la última parte de la corrida.

Hoy en día en nuestro país son tres los estados que tienen totalmente prohibidas las corridas de toros. Primero fue Sonora, en 2013; un año después Guerrero y, en 2015, Coahuila. Grupos antitaurinos buscan que se erradiquen las faenas en todo el país, situación que no favorece a aquéllos que desean difundir, como comunicadores, este deporte. Pero ésta no es la única razón de la falta de difusión.

El Canal Once transmite el programa de “Toros, Sol y Sombra” gracias al dinero de los contribuyentes mexicanos, quienes pagan anualmente alrededor de 1.5 millones de pesos para que continúe dicho espacio televisivo. Esta información la dio a conocer a través de datos del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI) en abril del 2016.

La Organización No Gubernamental (ONG), Humane Society International (HSI) decidió investigar al respecto y hacer un llamado para finalizar con las transmisiones de este programa. HSI establece que los recursos destinados a “Toros, Sol y Sombra” podrían ser utilizados como subsidios alimentarios para más de 700 familias en pobreza extrema anualmente, según lo establecido en el plan de Prospera del actual año.

Con presencia en más de 40 países, la organización ha podido ser partícipe en temas de violencia animal, con el fin de erradicarla por completo. En México, dicha ONG entró el año pasado para evitar que se genere más violencia en el país. Así lo establece en una entrevista telefónica Antón Aguilar, Director Ejecutivo de HSI en México.

“Es increíble que en México existan tantas actividades crueles. Durante nuestra estadía en esta nación, hemos encontrado que hay demasiados grupos religiosos que consideran como algo normal el hacer fiestas crueles”, explica Anton. “Por ejemplo, en la zona peninsular del país, hacen una festividad para arrancar cabezas de patos, y quien lo haga, puede quedarse con su cuerpo”, establece.

La petición por parte de Humane Society International al Canal Once para finalizar con las transmisiones del programa ya se realizó. “Le escribimos una carta formal al director de la emisora. Su respuesta fue breve, mencionando que el programa ya es parte de la tradición taurina y que lleva mucho tiempo al aire”, explica Antón Aguilar.

“La transmisión del programa, creemos, que se cancelará. Es impopular y es televisión pública. Todo está de nuestro lado”, afirma fervientemente. “Además, la programación debería ser educativa, no destructiva. A los animales hay que celebrarlos, no lastimarlos. Ya la gente lo sabe, por eso en México la tendencia antitaurina está en aumento”, añadió.

“(La transmisión) contraviene el reglamento del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que establece que el Canal Once debe transmitir programas de interés y promover la cultura pacífica y de sana convivencia”, afirma Aguilar y enfatizó que la tauromaquia ya es un tema impopular en México por la violencia e insensibilidad exhibida en las faenas.

“El contenido del programa es cruel y atroz. Afecta a la sensibilidad de los seres humanos, que buscan en la televisión pública, evitar este tipo de contenido”, afirma Aguilar. “Ya hay mucha violencia en el país día a día como para que se genere aún más con los animales, no es necesario”, añade con un tono más serio del que utilizó al comienzo de la plática.

Asimismo, el activista establece que el país no está en condiciones de destinar esos recursos a este tipo de transmisiones. Esto aunado al anuncio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) acerca del recorte al gasto público. A principios de abril, el Gobierno Federal informó que el recorte en 2017 será por 175 mil 100 millones de pesos, sumándose al de 132 mil 300 mdp de febrero del actual año.

Con respecto a la impopularidad de la tauromaquia a la que hace alusión Aguilar, en una encuesta realizada por Parametría este año, el 57 por ciento de los mexicanos encuestados están de acuerdo con la prohibición nacional a las corridas de toros; el 86 por ciento se mostró en contra de cualquier espectáculo que utilice animales y el 88 por ciento cree que deben existir sanciones al maltrato animal.

A pesar de la iniciativa presentada en abril por el partido Morena para erradicar las corridas de toros a nivel nacional, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal retiró una similar en octubre de 2015, así que no hay un buen panorama para el partido ya mencionado. A diferencia de España, en septiembre del año pasado se celebró la última corrida de toros en Cataluña.

El director de la ONG informó que el daño psicológico causado a los niños por la violencia en las corridas de toros puede ser irreparable. En 2015, el Comité de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), recomendó al Estado mexicano que los menores no estuvieran en contacto con este deporte, además de evitar el subsidio a escuelas taurinas en el país.

Para finalizar la entrevista, Antón mencionó que la tauromaquia está en caída libre. Afirma que las personas ya se dieron cuenta de la gravedad del asunto y no ve lejos que se prohíban las corridas de toros. “Es tanta la gravedad del tema, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ya le solicitó al gobierno del país que se erradiquen las faenas por el bien mental de los niños y jóvenes”, sentencia Aguilar.

Aunado a lo que menciona Aguilar, por su parte, el diputado del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Darío Carrasco, establece que, a pesar del contexto antitaurino que se vive en el país, hay intereses de por medio que no permitirían que se cancelen las corridas de toros. El político, junto a su partido, lanzó una propuesta para quitar por completo las faenas en la CDMX.

Darío Carrasco añadió que esta propuesta ya se había presentado anteriormente; sin embargo, detrás de las corridas hay un gran negocio, incluye a los empresarios televisivos que transmiten las faenas semana tras semana. Uno de los ejemplos del argumento del diputado es el subsidio que se le otorga al programa taurino de Canal Once, antes mencionado.

"Podemos poner a consideración de los empresarios de este coloso taurino, para que el mismo sea utilizado durante todo el año con una serie de espectáculos que les reditúen las ganancias y les resulte más atractivo que el estar torturando, maltratando y dando muerte a los animales, en este caso a los toros", establece el Diputado de Morena.


¿Hay futuro para el periodismo taurino?

Se abren las puertas de la cabina, encienden los tres micrófonos que están sobre la mesa y prenden el televisor. Cada quien toma una silla y se coloca alrededor del tablón de madera circular para poder narrar. Como todos los sábados del actual trimestre, los alumnos del Centro de Capacitación Raúl del Campo se alistan para tomar el papel de un cronista, en este caso, de uno taurino.

Ubicado sobre la Avenida División del Norte en el número 3404, ésta escuela ofrece dos cursos: comentarista deportivo y comunicólogo. Ambas especialidades duran dos años divididos en ocho trimestres, situación que favorece a los estudiantes que deciden estudiar ambas, en vez de hacer una carrera en alguna universidad.

De esta escuela, han salido diversos comentaristas deportivos que han logrado posicionarse en lo alto del periodismo. Personajes como Antonio de Valdés, Christian Martinoli y Heriberto Murrieta, estudiaron en este recinto, como “el joven” Murrieta, quien uno de los principales periodistas taurinos en México.

Los actuales directores son aficionados a este último deporte. Dentro del establecimiento, hay colocadas cabezas de toros, fotos emblemáticas de la historia taurina, y pinturas de toreros famosos, algunas con la firma del personaje que se encuentra en la imagen. Sin embargo, no es lo único en las paredes del recinto, ya que también hay recuerdos de futbol, beisbol, box y otros deportes.

Los estudiantes deciden levantarse, muy temprano todos los sábados, para llegar a su primera clase a las ocho de la mañana. “Es difícil estudiar en fin de semana. Ahora ya no salgo los viernes para no desvelarme”, comenta uno de los aspirantes a periodista, mientras desayuna un sándwich. Tienen un espacio de media hora para hacer tareas, desayunar o platicar con sus amigos.

Los alumnos que deciden estudiar en el turno sabatino, se preparan para narrar una corrida de toros que les pone el maestro Rodrigo Vargas Icaza en el televisor. En este caso, es la corrida de aniversario de la Plaza México, con Pablo Hermoso como uno de los mejores toreros a caballo que ha tenido el arte taurino. “3, 2, 1… Están al aire”, menciona Rodrigo a sus pupilos.

Es el rejoneador el encargado de partir plaza, montado sobre uno de los muchos caballos que posee. “Entra Pablo a la Monumental, cabalgando sobre su hermoso corcel”, añade uno de los narradores de la corrida. Rodrigo Vargas suelta una carcajada, como si lo que dijo el estudiante haya sido un acierto. “¿Viste lo que hizo? Eso lo deben hacer todos, jugar con las palabras. Eso enriquece la narración”, exclama el profesor.

Rodrigo Vargas sabe que ellos hicieron un buen trabajo detrás de los micrófonos. Explicaron correctamente los movimientos de Pablo Hermoso de Mendoza, mencionaron las cualidades del toro y del caballo, y manejaron adecuadamente el tiempo para que éste no les ganara al momento de narrar. Recibieron, como dirían los taurinos, orejas y rabo. Es el turno de los siguientes tres alumnos.

¿Moral o profesionalismo?

Al inicio del curso de tauromaquia, Rodrigo Vargas Icaza, productor del programa “Fórmula Taurina”, preguntó a quiénes sí les gustaba la Fiesta Brava y a quiénes no. Las opiniones eran divididas, sin embargo, la mayoría concordó en que era atroz el hecho de asesinar al animal. “Sí, es algo difícil de procesar al momento, pero ustedes pueden llegar a vivir de esto, nunca se sabe”, añadió Vargas Icaza.

De los seis alumnos inscritos en la materia, sólo un par tenían conocimiento de distintos aspectos de la tauromaquia. Los demás, mencionaron que no tenían idea de algunos aspectos porque se declaran como antitaurinos. “Narra tú eso, yo no puedo ni quiero ver”, le solicita uno de los cronistas a su compañero al momento de la estocada final.

En el cuarto que es casi a prueba de sonido donde se narra, la situación cambia. A pesar de que algunos están en contra de las corridas de toros, en todo momento recuerdan lo que mencionó el maestro al inicio del curso. Uno nunca sabe dónde terminará y cuáles serán sus funciones y tiene que dejar de lado ciertas ideas para poder trascender en el periodismo deportivo.

Por el ventanal que divide a la cabina donde se encuentran los periodistas y al productor, Rodrigo en este caso, se puede notar que muchos no disfrutan del todo las faenas. Algunos, cuando el torero coloca las banderillas en el burel, tratan de evitar narrar el acto y comentan alguna otra situación de la corrida. Ante ello hay un reclamo del profesor, ya que no se puede obviar la colocación de los aretes en el astado.

Para finalizar la clase y el trimestre, Rodrigo Vargas cuestiona a los alumnos acerca de su experiencia. Responden que pudieron adentrarse más en este deporte, pero que siguen firmes en cuanto a la postura antitaurina que tienen. Otros mencionan que sí estarían dispuestos a narrar, pero que les sigue impactando la imagen de la estocada final. Algunos, inclusive deciden hacer todo un reportaje del tema.

Son estos jóvenes los que saldrán a los medios en un par de años para narrar, en el mejor de los casos, el deporte en que se sienten más cómodos. Sin embargo, pueden encontrarse con la posibilidad de narrar algun otro, como la tauromaquia, a la expectativa de qué sucederá con el espectáculo taurino ante la presion de los grupos en contra de las corridas.

Ante la violencia que se genera día tras día en el país, los antitaurinos exigen que se erradiquen las corridas en el país o por lo menos que la difusión de ellas sean menos. Añadir en la programación violencia hacia los animales es innecesario, como lo establecen estos grupos que buscan que los bureles tengan una vida más digna que la que supuestamente tienen en el ruedo.






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EL PERIODISMO TROTAMUNDOS DE MANUEL MEJIDO

Por Jair Avalos López
México (Aunam). La máquina de escribir acompañó al periodista Manuel Mejido por 62 años de carrera. Ahora, aún activo en la profesión, usa computadora para redactar sus columnas que se publican en la edición del sábado en El Sol de México.


Su casa es blanca y espaciosa. Su estudio no es muy grande, pero tiene lo necesario: un escritorio, su computadora, su máquina de escribir, algunas fotografías enmarcadas (en especial dos de sus nueve nietos) y algunos ejemplares de los libros que considera más importantes.

Desde el ventanal frontal de su estudio entran los rayos del sol que reflejan en su ropa deportiva. “Es que voy a nadar sobre las 11”, justifica su coordinado negro con líneas amarillas.

Manuel Mejido Tejón nació el 8 de diciembre de 1932 en el municipio de Tierra Blanca, Veracruz, ubicado en la zona central del estado y considerado uno de los municipios con mayor extensión territorial.

-Don Manuel, ¿por qué se dedicó al periodismo?

-Porque yo de niño vi mucha injusticia. Dos o tres años antes de nacer a mi padre lo secuestraron y esos se pagaban en oro. El general Miguel Molina, amigo de la familia llegó con el piquete de soldados, fusilo a unos ahí. Yo tenía 11 meses de nacido cuando vuelven a secuestrar a mi padre y lo asesinan.

Los ojos de Mejido son color café con su correspondiente aureola azul alrededor del iris, señal de su avanzada edad; pero salían chispas de su vista al hablar de la muerte de su padre y de la acusación de sedición hacia su madre por el asesinato póstumo del alcalde y funcionarios del ayuntamiento por el crimen.

“Mi madre se quedó sola en un país que no era el suyo, porque ella era asturiana, con una acusación de ese tamaño. Se la llevaron a Xalapa con los militares. Esas injusticias me orillaron a comprometerme con el periodismo”, dice.

Comenta que las autoridades de antes “han robado, pero ahora roban con un cinismo escandaloso. Y es un problema que no se ha desterrado del México, por eso muchos países latinos nos han superado en aspectos económicos y educativos, como Uruguay”.

Carlos Denegri, “como el padre que me mataron”

Mejido llegó un día a la oficina de Carlos Denegri, la estrella del diario Excélsior en la década de los cincuentas y reconocido de forma nacional por la calidad de sus coberturas.

-¿Qué era lo que lo que hacía genial a Carlos Denegri?

-Era genial como reportero. Era sumamente inteligente. Pero él tenía el defecto de que no veía mal hacer trabajos para los políticos. Eso fue lo que todos le criticaron, pero era el más inteligente de todos.

Al hablar de Denegri la voz de Mejido cambia. Su mente comienza a recordar anécdotas y hechos sobre su amigo.

“Carlos Denegri, Demetrio Bilbatua y yo nos recorrimos el mundo entero en las giras presidenciales, sobre todo las de López Mateos. Después yo me fui con Bilbatua a las giras que se grababan en cintas de 35 milímetros”, dice.

Manuel Mejido llegó a la oficina de Denegri a mediados de los cincuenta para pedirle que fuera “su maestro en el periodismo”. Así ocurrió, dice el periodista que no había distinción entre los estilos periodísticos de uno y otro. “Uno podía empezar una nota y otro terminarla y nadie se daba cuenta”.

-Enrique Serna está elaborando un libro sobre Denegri.

-Pues a mí no me han preguntado nada y yo soy quien más conoció a Carlos Denegri– respondió con sobresalto.

Varios años después de que ambos siguieron sus sendas en el trabajo reporteril, Mejido siguió frecuentando a Carlos Denegri; tan estrecha era la relación “que Julio Scherer me odió por herencia de Denegri”.

“Muchas veces me arrepiento de una cosa. Un día que él iba a tomar el avión me dijo ‘Manuel, te quiero como al hijo que nunca tuve’; pero me quedé callado y no le dije que lo quería como al padre que me mataron. A los pocos meses lo mató su esposa”.

Chile y el golpe de Estado

“Yo ni quería ir a Chile. Se trataba la visita de una reunión americana sobre Los problemas del hambre en el año 2000, a mí que me interesaba el dos mil. A mí me interesaba el presente. Pero me mandaron y fui”, relata Mejido sobre el golpe de Estado que sufrió el gobierno de Salvador Allende en 1973.

En el vuelo de México hacia Chile compartió la nave con Hortensia Bussi de Allende; “claro, ella venía de una reunión oficial e iba en primera clase. Yo, en clase turista”.

-Este viaje fue suerte…

-¡Que va a ser suerte! Yo había dicho que no quería ir, que no me interesaba, pero a Julio Scherer se le olvidó y me llamó un día antes. Estaba en Sinaloa y me llamaron que me tenía que presentar.

En el país sudamericano se encontró con Gonzalo Martínez Corbalá, político oriundo de San Luis Potosí y embajador de México en el periodo Allendista. El diplomático y el periodista fueron buenos amigos de juventud y ahora se reunían en situaciones desconocidas.

“Gonzalo me consiguió una entrevista para las cinco de la tarde con el presidente Allende. En ese 11 de septiembre del 73, a las cuatro de la tarde, Allende ya estaba muerto”, señala el veracruzano.

Por la mañana del día trágico para los chilenos los periodistas desayunaban en el hotel San Cristóbal Sheraton. El escenario era desolador, pues ya era notorio el bloqueo en el país; sólo había para desayunar huevos y pan en pequeñas porciones.

“Sale Allende en la radio para decir que le habían dado golpe de Estado y todos nos vamos del hotel a buscar la noticia. Salimos, ¡y huelga de taxistas! Ya en la calle se me acerca un señor muy bien plantadito y me ofrece el servicio, se llamaba Luis García”.

Aquel hombre de edad avanzada lo llevó por el paisaje bélico de Santiago de Chile, donde los grupos de tanques, camionetas del ejército, soldados invadieron la capital y atacaron el Palacio de la Moneda.

“Llegamos a un cerco militar; el señor se bajaba y hablaba con algún militar y nos dejaban pasar. Uta… otro cerco. Pasaba exactamente lo mismo”, describe Manuel Mejido.

-¡Oiga!... ¡Yo no voy a andar un kilómetro más con usted hasta que no me diga quién es! – le gritó a su chofer.

-No se espante. Soy un militar retirado del ejército y soy coronel del Estado Mayor, por eso yo me acerco con los guardias y hablo con ellos para que nos dejen pasar.

-Híjole, mano. Qué suerte. ‘vámonos’, le dije al señor y así fue como pude atestiguar todo lo que sucedió en Chile.

Las manos de Mejido comienzan a dibujar la barbarie cometida en el gobierno de Allende. “Pero los militares no fueron nada tontos, pues destruyeron edificios y al Palacio de la Moneda lo bombardearon de tal manera que la fachada quedara intacta”.

La ciudad estaba totalmente acordonada con las fuerzas armadas nacionales. Encontró a Hortensia Bussi, viuda de Allende, a la cual le hizo la primera entrevista después de la muerte de su esposo.

Manuel Mejido tenía 40 cuartillas de información periodística, pero las comunicaciones estaban cortadas. No había teléfono, no había Telex, que era el primer aparato de transferencia de datos usados por los periodistas en aquella década.

“Vi el bombardeo con el mexicano Manuel Díaz Escobar, que ya era general, y él me iba explicando todo el bombardeo. Me metí a la oficina de un funcionario Mendoza, donde estaba el teléfono y el Telex, pero no había nada. Ahí me quedé, me senté y me quedé medio dormido. Hasta que oigo un timbre y pensé que era el Telex, pero no. Hasta que busco y en una esquina había un pequeño teléfono negro”.

El hallazgo del periodista mexicano era oro molido. Descolgó y descubrió que era una línea funcional: “Somos de la agencia Télam, somos una agencia de noticias. Ellos habían agarrado la única línea que había que fue la que pusieron en 1917 entre Mendoza, Argentina y Santiago de Chile”.

En 1973 respecto al golpe de Estado había dos clases de informaciones, lo que decía la Junta Militar de Pinochet o las noticias de Manuel Mejido. Y todo el mundo se llevó las notas del periodista para los periódicos de todo el mundo.

“Hagan el favor de hablar a México con el señor Manuel Becerra Acosta. Quiero saber si estoy llegando a México, yo les paso lo que quieran pero quiero saber eso. Pregúntele al señor Becerra Acosta dónde se volvió a casar”, cuenta Manuel Mejido.

A las pocas horas del primer informe los argentinos respondieron a la petición del corresponsal que “Becerra Acosta se había casado en su casa de Cuernavaca. ¡Perfecto, estoy llegando a México!”.

La línea telefónica estuvo descolgada durante 10 días, que fueron los que reportó Mejido al mundo entero todo lo que pasaba en Chile. Para poder andar por las calles de Santiago ensangrentada consiguió varios salvoconductos con amigos que lo apoyaron en su aventura periodística.

“Yo estaba llegando a México, era lo que me interesaba. Me grabaron por teléfono para la televisión argentina, la radio argentina, la de México; aquí y allá. Pero yo estaba contento porque llegaba a mí periódico, Excélsior”.

“Ave de mal agüero”

Luego de esos 10 días en la ocupación militar chilena Manuel Mejido se va a Argentina para hacer la crónica de las elecciones presidenciales. Lo que no sabía es que las puertas con los candidatos se le abrirían por lo impactante de sus informaciones.

“Todos los periódicos estaban tapizados con mis notas. A los candidatos los entrevisté en un día, de Perón para abajo. Pero fueron unas elecciones muy sangrientas con muchas muertes de líderes obreros”.

A los días se fue a Colombia. Llegó al despacho de Germán Castro Caicedo, escritor y periodista, donde se les notificó ese mismo día la organización de la huelga del gremio camionero.

“Mi amigo Daniel Samper del periódico El Tiempo escribió en una columna que yo era ave de mal agüero, porque a donde llegaba pasaba algo. Y en Portugal me dijeron lo mismo, donde me metía había un desmad…”, bromea Mejido y se ríe de sus coberturas periodísticas.

-Oiga, pero esto tiene que ser suerte.

-Nada, ¡hay saber y hay que estar! ¡Y saber armar las coberturas! – enciende Mejidos sus ojos y golpea en su escritorio.

-Si hubiera sido otro…

-Ah chinga… No, yo armaba mis reportes enseguida. En menos de 30 minutos ya tenía todo y lo mandaba. Lo que pasa es que tenía mucha experiencia en el mundo y aprendí a moverme. Eso cayó en manos que sabía qué hacer con ello.

“Gabo me entrevistó a mí primero, luego yo a él”

Al regresar a México Gustavo Alatriste lo llamó al diario Sucesos, donde Gabriel García Márquez era subdirector. Ahí fue el primer encuentro.

“Me dijo Alatriste que Gabo ya no se dedicaría más al periodismo, sólo a escribir. Me ofrecieron ese trabajo y lo rechacé. Pero sí le pedí entrevista, pero Gabo me entrevistó a mí primero, luego yo a él. Quería saber todo lo de Chile que estaba muy reciente en aquel momento”, recuerda.

Manuel Mejido recuerda también la entrevista con Pablo Picasso, a quien con engaños logró convencerlo de entrevistarlo. Pue le dijo “que era representante del grupo de exiliados españoles en México. Y que Eneko Belausteguigoitia le mandaba saludos”.

“Cuales saludos, si era un compañero de la escuela. Aunque eso no se lo pude aclarar después al maestro. Pero es un bonito recuerdo que conservo de él. Me acuerdo cuando llegué a su casa y me salió con una máscara guaneña grandota”.

-¿Cuál es la entrevista que recuerda con más cariño?

-La de Kerensky, creo que fue la mejor – responde Mejido Tejón - ¿Sabes usted quién es Aleksandr Kérensky?

-No…

-Eso hay que saberlo. Kérensky fue quien derrotó a los ejércitos del Zar ruso, pero quedó como un sándwich en la historia entre la caída del Imperio Ruso y la Revolución Comunista de Lenin. Él huyó de su país, aún como presidente, vestido de mujer y se fue a Francia y luego a París.

Manuel Mejido supo de la sobrevivencia de Kerensky por una nota de la agencia Associed Press. Al imaginar que era una nota falsa llamó por teléfono a Nueva York con su compañero Luis Suárez del Solar, que era el encargado de los asuntos latinoamericanos de la agencia.

-Oye Luis, ¡cómo se atreven a publicar notas falsas!

-¡Cuáles falsas! – respondió sobresaltado

-Pues la Kérensky, ese hombre ya murió.

-No, vive en Nueva York. Aquí vive. ¿Quieres entrevistarlo?

Esas fueron las palabras para que Manuel Mejido obtuviera el teléfono del ex líder ruso y concertaran la entrevista al día siguiente por la tarde. El periodista llegó con su jefe Manuel Becerra Acosta, subdirector de Excélsior, para solicitarle el permiso para ir.

“Le llevé una de las primeras ediciones de hemeroteca de Excélsior y le mostré la nota. Me dijo que sí y a la mañana siguiente me estaba embarcando a Nueva York para hacer la entrevista con Kérensky”, narra el veracruzano.

Manuel Mejido trabaja en las mañanas en su columna Alto Poder que se publica en El Sol de México. Además, a sus 83 años camina por el agua para fortalecer su columna, viaja y convive con su esposa y su asistente Héctor Bastida.

Él dedica sus mejores momentos para sus nueve nietos, y prepara un posible nuevo libro con las entrevistas y notas informativas que realizó en el mundo y de cerca de los personajes históricos. Ahora, Mejido Tejón ve a la distancia sus experiencias y su estilo para reportear, un periodismo trotamundos.



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martes, 28 de junio de 2016

EXTORSIONES SIN CASTIGO Y LA PAZ NO LLEGARÁ

Por José Alberto Colín Sandoval
Estado de México (Aunam). El municipio de Los Reyes, La Paz, Estado de México, se ha convertido en una demarcación caracterizada por la delincuencia, violencia y asesinatos relacionados con el narcotráfico. Los dueños de los establecimientos han optado por cerrar sus instalaciones, en vez de pagarle a gente que se presenta como miembros de cárteles para brindarles protección.


Los grupos de narcotráfico controlan los negocios ubicados en Los Reyes, La Paz, y les cobran cuotas a cambio de “seguridad”. Esto ha forzado a que pequeños comerciantes, e incluso empresas transnacionales, cierren sus puestos. En los últimos años la situación no ha cambiado, pues las acciones del gobierno no han sido eficientes para combatir esta problemática.

El día a día de los comerciantes

Los vendedores de ropa y de accesorios telefónicos instalan los puestos del tianguis en la calle Morelos, en Los Reyes, La Paz antes de las nueve de la mañana. Los largos tubos rosas se unen para formar una base metálica cubierta de lonas y crean un espacio donde sus constructores podrán colocar sus productos. La fila de puestos concluye en el Palacio municipal de La Paz, pero no cuenta con vigilancia policiaca.

El tianguis abarca dos cuadras. Los establecimientos están situados a cada lado de la calle, debajo de la banqueta, lo que reduce el espacio para transitar, razón por la cual los autos no circulan por ahí. Con dificultad pasan las motocicletas entre los comerciantes y el sinfín de gente que camina en dirección a la carretera México-Puebla o hacia el Metro Los Reyes.

“Aquí nos conocemos todos, vivimos en la zona y la mayoría ya lleva muchos años con sus puestos”, relata doña Mariana Cárdenas, mientras termina de colocar el maniquí que porta la ropa de venta; ella espera atraer la atención de la gente con su modelo de pantalón de mezclilla azul claro y una blusa naranja. Los vendedores vigilan su lugar y a sus vecinos; están al tanto de la dinámica en la calle.

Salvador Neme, secretario de Seguridad Ciudadana en el Estado de México, afirmó en 2013 en conferencia de prensa que La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Los Zetas y el Cártel de Jalisco Nueva Generación operaban en el Estado de México, en la zona oriente donde se ubica Los Reyes. Las actividades que destacan son: secuestros, asesinatos y cobro de impuesto en los comercios.

“Está muy cabrón que nos quieran hacer algo. Si se atreven, rápido les caemos todos. El dinero que gano es para sobrevivir, no para mantener a otro, aunque se haga pasar por alguien que no es”, relata la vendedora. Por lo general aparecen tres encargados de los puestos e incrementa el número de posibles defensores en caso de una agresión. Serán ellos los que actuarán porque no hay policías en la zona.

Detrás de las dos filas de puestos del tianguis se encuentran los negocios establecidos. Mientras los tubos metálicos toman forma de cubo, las tiendas elevan la cortina de acero para revelar su interior. Los vendedores limpian su territorio, barren y trapean; la mayoría son zapaterías. Entre ellos, un patrón se repite: las mujeres atienden; trabajan tres o cuatro meses hasta que consiguen un trabajo mejor.

“Ya voy para el tercer mes trabajando aquí y, en ese tiempo, afortunadamente, no me ha pasado nada; los del tianguis nos cuidan. Pero mi jefe me ha dicho que reserve mil pesos mensuales, no me ha dicho para qué, pero supongo que es para pagar la ‘renta’”, comenta Lucy Fuentes, trabajadora de una zapatería local.

Algunos vendedores no lo quieren decir, pero es sabido que grupos de narcotráfico llegan a cobrarles el famoso ‘terreno de piso’ a cambio de no violentarlos, como lo comenta el politólogo Rafael Ávila Gómez, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Iztapalapa, en entrevista.

Cuentas pendientes


Juan José Medina Cabrera terminó su administración como presidente municipal en Los Reyes, La Paz, Estado de México en 2015. En su gubernatura que inició en 2012, el expresidente destituyó a miembros de la policía y al director de Seguridad Pública, Gildardo Hernández Arruel; además, convocó a la gente a reportar conductas sospechosas, con el fin de concluir los ataques perpetrados a los negocios.

El 28 de febrero de 2014, una medida del entonces presidente municipal fue el cese de Gildardo Hernández, ex director de Seguridad Pública; debido a que no detuvo los ataques contra comercios por comandos armados ligados al narcotráfico, entre ellos, los bares “La Cabaña del Abuelo”, “Veracruz”, “Maxxims Mens Club” y “Bad Boys”, indicaron reportes de Noticieros Televisa.

En una nota publicada por el diario Excélsior, el 28 de febrero de 2016, por María de los Ángeles Velasco, el funcionario público reconoció que a Sánchez “Le faltó una estrategia más ética en materia de seguridad, además de coordinación con las autoridades estatales y federales”.

Como antecedente, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal AC, en 2013, Los Reyes estuvo ubicado en la posición treinta y cinco de los municipios más violentos del país. En el índice de violencia municipal el informe señala que registra una tasa de homicidios dolosos de 14.76 y una tasa de extorsiones de 9.36, por lo que el gobierno municipal debía ejecutar acciones para disminuir el registro en esos dos rubros.

Para mejorar este rubro, la Policía de Proximidad, quien se ubica en zonas estratégicas para inhibir los delitos, empezó sus actividades en la demarcación, tras la sustitución de Gildardo Hernández. De acuerdo con el Segundo Informe de Gobierno de Juan José Medina Cabrera, se efectuaron más de cuatro mil setecientos operativos en actividades conjuntas entre el orden federal, estatal y municipal.

Sin embargo, el desempeño de los oficiales no resultó satisfactorio para los objetivos de la administración del presidente municipal. En diciembre de 2014 anunció –en un comunicado oficial– tras una rueda de prensa, la baja de doscientos elementos por no cumplir con el perfil adecuado para realizar sus labores. Su alternativa fue la inclusión de policías con alto entrenamiento táctico y físico.

Esta medida significó una disminución en el número del cuerpo policiaco municipal. El reporte de la Unidad de Información y Transparencia precisa que en 2012 laboraron trescientos noventa y nueve cuerpos de seguridad; para principios de 2015, la cifra era de trescientos setenta y siete.

Ante este descenso de uniformados, Juan José Medina Cabrera invitó a la ciudadanía a participar en alertar a los policías sobre cualquier actividad irregular, como personas y vehículos sospechosos, asaltos, extorsiones. Las llamadas se pueden realizar de manera anónima o no.

De acuerdo con el Índice Delictivo por Colonia redactado por la Dirección de Seguridad Pública Municipal, de julio a diciembre de 2015 se registraron cincuenta y dos llamadas por robo a comercio y quinientos cuatro denuncias de conducta sospechosa en Los Reyes, La Paz. Los datos sobre las detenciones por dicha actividad ilícita y del año 2016 todavía no se hacen públicos.

Rolando Castellanos Hernández, actual presidente municipal de Los Reyes, La Paz (2016-2018) busca, mediante operativos y actividades conjuntas con los vendedores erradicar el asalto a sus negocios, así como involucrarlos en la participación ciudadana al promover denuncias ante conductas sospechosas.

Castellanos Hernández asume la presidencia municipal por segunda vez, ya que gobernó de 2006 a 2009. En sus primeros cinco meses de la actual administración se documentó el asesinato de dos policías, el 25 de febrero, acusados de colaborar con el crimen organizado para secuestrar y extorsionar a los residentes, según una nota de El Universal, publicada el 26 de febrero de 2016.

Repartición de policías

El tianguis culmina en la Plaza General Luis Cerón, y un edificio blanco de tres pisos sobresale; es el Palacio Municipal de La Paz. En un piso inferior, visible al descender las escaleras principales, están sentados en una mesa larga siete oficiales: cuatro hombres preparan sus armas que de manera vertical les llegan de la barbilla a su rodilla; tres mujeres se terminan de enchinar las pestañas al tiempo en que ajustan sus pistolas a su cintura y la macana en el muslo.

Los policías no se alistan para salir a la calle y vigilar, sino para permanecer en la entrada de su estación y recargarse en la puerta que conduce a las oficinas de Prevención del delito. Uno es el oficial Francisco Alvarado, quien pega la metralleta contra su estómago, el chaleco antibalas parece inflarse después de que saca su pecho: “Seis policías son los que cubren la manzana del tianguis. Ellos deben de ir en parejas para protegerse”, comenta.

En la calle Morelos los policías no son visibles. El operativo incluye un rondín constante, pero ellos no están en su área. Apenas se ve a una mujer con uniforme policiaco: botas negras, pantalón azul marino, camisa del mismo color con el parche que verifica su pertenencia a la policía. Camina sola, saluda a los vendedores y, unos segundos después, se pierde entre los puestos.

“A los vendedores se les ofrece el teléfono de Seguridad Pública para informar acerca de cualquier actividad sospechosa. Después, el centro de mando canaliza su reporte con los agentes más cercanos y se les pide una descripción de los sujetos para encontrarlos”, comenta Alvarado, quien aún sostiene el fusil pegado a su torso. El número de atención es 58-55-00-24.

Un segundo policía aparece en la calle Morelos. Le da la espalda a lo que en realidad debería patrullar: la gente y no una pared. Él habla por teléfono, se recarga en el muro de una tienda de abarrotes por veinte minutos. Sólo dos policías han sido visibles antes del mediodía. Por eso, las miradas vigilantes de los vendedores siempre se mantienen alerta. Los ojos bien abiertos, como detectores de anomalías.


Dentro del mercado de Los Reyes, La Paz, en el Estado de México, se aprecian más establecimientos cerrados que locales abiertos. Los vendedores que todavía comercian sus productos lo efectúan con temor en sus rostros; esperan ganar lo suficiente para pagar sus necesidades básicas y también para saldar la cuenta quincenal con los sujetos que dicen ser miembros de grupos de narcotráfico.

Sólo un policía cubre el lugar, contrario al plan del gobierno: mandar en parejas a oficiales que resguarden la seguridad de los locatarios y de la gente. El vigilante es robusto, camina lento porque cojea de su pie derecho. Saluda a todo aquel que encuentre a su paso. No cuenta con pistola ni con macana, lo único en sus manos es un vaso de jugo de naranja a medio tomar.

Los vendedores no se sienten protegidos, porque en sus lugares de venta son abordados por hombres que les cobran por “el derecho de piso”, expresión utilizada por los narcotraficantes como pago al ocupar un espacio y con la promesa de que no les harán daño, ni a ellos ni a sus familiares. Esto es un relato repetitivo entre los vendedores que se atreven a dar declaraciones al respecto.

“Depende de lo que vendas es la cantidad que te cobran. Por ejemplo, si vendes semillas te llegan a pedir $200 porque no ganas mucho; a los carniceros les exigen más, a veces unos mil pesos”, afirma don Antonio Solano, residente de Los Reyes y propietario de un local de verdura en el mercado. Sus gestos indican que está angustiado: su mirad se pierde en el piso y sus cejas se fruncen hasta lograr unirlas.

“Dudo que los hombres ‘cobrones’ sean parte de los cárteles, sólo se basan en el miedo que les tenemos a esos grupos para obtener dinero de manera sencilla”, continúa don Antonio, parado en el paso entre el mercado y la calle Aldama, la que alberga el tianguis de los Reyes. No quiere provocar sospechas, llega a levantar la cabeza, mira de izquierda a derecha para asegurarse que nadie lo vigile.

En 2013, Noticieros Televisa reportó que “La familia michoacana”, grupo mexicano de narcotráfico, operaba en Los Reyes, La Paz, además, eran los responsables de las recaudaciones de dinero de los vendedores del mercado. Como consecuencia, la gente no abarrota el edificio, pero los comerciantes deben de conseguir efectivo para pagar su “derecho de piso”.

La otra cara de la moneda

Julio Estrada Campos cambió la tradición laboral familiar de comerciante al enfundarse en un uniforme policiaco. Su objetivo era personal: brindarle seguridad a su familia, mientras ellos atendían su negocio en Los Reyes, La Paz. Sin embargo, para cumplir ese deseo tiene que sobrevivir a diario a las calles de aquel municipio del oriente del Estado de México, donde patrulla desde hace cuatro años.

Su instinto protector lo sigue desde pequeño, ya que ha cuidado a su única hermana, ahora de veintiún años, para que no le ocurra ningún accidente o evitar que se junte con la gente equivocada; por eso, no quiso quedarse como vendedor. Tenía vocación de policía, su madre lo apoyó para cumplir ese sueño, mismo que ya lleva dos años materializado.

Estrada Campos, ahora con veintiséis años, sabe las ventajas que traer el formar parte de lo policía municipal de Los Reyes, La Paz: "Desde este puesto aporto más dinero a la casa que como vendedor. Además, vigilo a mi madre y hermana cuando atienden el puesto de ropa sobre la avenida Morelos", dice.

Pero esa vigilancia la hace con mayor intensidad cuando le toca recorrer el sector donde está ubicado el tianguis. En otras fechas es sigiloso y pregunta por las irregularidades detectadas sin cuestionar específicamente por el local de su familia. Espera entre cuatro y cinco semanas para ser asignado de nuevo a la calle Morelos.

"No suelo comentarle a mis compañeros que tengo familiares comerciantes en la zona. No me avergüenzan, ni nada parecido, pero los resguardo por su seguridad", comenta el oficial. Teme que si alguien con intenciones de agredirlo se entera, pueda atacar al negocio familiar.

Este cuidado a su familia comerciante se debe a los actos delictivos de los que pueden ser víctimas. El más importante es el "derecho de piso", pero a los vendedores ambulantes les sucede raras veces: "Por fortuna, no le ha tocado que le cobren, pero la amenaza es latente. Si está en mí evitarlo, lo haré", afirma el policía.

El cobro suele ser para los locatarios al interior del mercado municipal y los negocios en la avenida principal, la carretera federal México-Texcoco. "A los delincuentes es difícil atraparlos, debido a que cometen el hecho en pocos segundos y siempre cuentan con alguien que los custodia", dice. Como consecuencia, los ingresos de los vendedores caen, así como las cortinas de acero de los establecimientos.

La indicación de los policías es realizar rondines en los diez sectores en los que el municipio está dividido. Son grupos de seis integrantes los encargados de efectuar dicha actividad. Ellos reciben denuncias de los transeúntes y reportan conductas sospechosas. Aún así, no detectan a quienes tienen como propósito exigir el pago de ese ‘derecho de piso’, menciona el oficial Francisco Alvarado.

"Es delicado, pero es cierto. Hay compañeros que ayudan a los extorsionadores, son los menos pero existen", afirma Estrada Campos, que, asegura, no es su caso, pues sería como arrebatarle el dinero a su propia madre. "Prefiero ser honrado. Conozco a la mayoría de los que trabajan en la zona y no podría despojarles ni un peso de la mano", continúa.

Refiere que ante la complicidad de los agentes con los delincuentes, los comerciantes se han reunido para hacer justicia por su cuenta. En repetidas ocasiones han colgado mantas que advierten del linchamiento a los que atenten contra su seguridad. Como respuesta, el gobierno municipal les promete garantizar su integridad con una mejor calidad en la vigilancia.

El operativo más frecuente y también visible es cuando a una pareja de policías reciben firmas por parte de los locatarios para hacer constar su patrullaje a pie. Sucede tres veces al día. Sólo un "¿todo bien?", dicho por el oficial al vendedor es el único diálogo. El municipio no cuenta con cámaras de video vigilancia, y las patrullas no transitan por las calles, se mantienen estacionadas.

"Los operativos no son suficientes. Se hallan zonas más vulnerables y otras a los que es imposible acceder. Por ejemplo, en la noche en la zona de bares pasa todo", relata Estrada Campos. En los límites de Los Reyes, Estado de México y Santa Martha, Ciudad de México, se encuentran diversos centros nocturnos, en los cuales se han desatado balaceras.

"Cubrir esos territorios es un peligro. No sabes cuándo va a entrar un comando armado y empezarán los disparos. O si en las calles, mientras realizas tu recorrido a pie, te encontrarás con alguien con arma blanca o de fuego y serás el objetivo", cuenta Estrada Campos, el policía que comprende la preocupación de los comerciantes y busca salvaguardarlos. Su única protección es su pistola y su radio.

Preocupaciones en espera de resolverse


Cincuenta y tres vendedores del tianguis de la calle Morelos y del mercado municipal contestaron un sondeo de opinión desde su lugar de trabajo sobre la dinámica comercial de la zona, qué le hace falta hacer al gobierno para brindarles mayor seguridad, qué opinan sobre la situación actual de delincuencia en la zona y qué acciones han realizado por ellos mismos en pro de su bienestar.

Cuarenta y dos de ellos opinan que es necesario un incremento en la vigilancia de la zona. Los rondines matutinos no son suficientes, además comentan que sería ideal la colocación de cámaras de video vigilancia para ubicar a los delincuentes, también para un posible reconocimiento facial.

Sus comentarios sobre la nueva administración de Castellanos Hernández no son alentadoras: treinta y ocho creen que la situación se mantendrá igual, incluso llegará a empeorar; mientras sólo siete confían en los operativos del actual presidente, con lo que detendrá la ola delictiva en contra de los comerciantes. Sin embargo, en sus cinco primeros meses de gestión no han visto cambio alguno.

Debido a esta situación, consideran peligroso vender en Los Reyes, La Paz, pero no pueden dejar de hacerlo, ya que al menos cuarenta y nueve vendedores hacen de esta actividad su principal fuente de ingresos económicos; aunque la misma cantidad de personas considera más seguro ofrecer sus mercancías a unos metros de la presidencia municipal, por cualquier incidente están más cerca de denunciarlo.

Añadido a esto, cuarenta vendedores afirman que ellos han empleado medidas de seguridad por su cuenta, como el monitoreo constante en la avenida y estar al tanto de los puestos conjuntos; de esta manera, según ellos, se cuidan los unos a los otros contra los intentos de extorsión de los delincuentes.

Sin duda, la principal preocupación de los comerciantes es que el gobierno y la policía municipal asuman la responsabilidad y se comprometan con ellos para garantizar su bienestar. Treinta y nueve vendedores han visto pasar los últimos cinco mandatos presidenciales y las promesas se quedaron en el discurso. En esta ocasión, esperan que esas inconformidades se resuelvan.

El anhelo de los comerciantes en la calle Morelos es vender sus productos con tranquilidad, sin la incertidumbre de encontrar a personas frente a sus establecimientos que les cobren periódicamente una cantidad de dinero que supere el monto ganado por sus mercancías. Las autoridades municipales son los encargados de brindarles esa libertad y para conseguirlo deberán erradicar las extorsiones.

Fuentes:
A las fuentes vivas de los comerciantes y policías se les cambió el nombre por razones de seguridad.






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FOTOGRAFÍAS POR LA CONSERVACIÓN DE LA TIERRA

  • Estudiantes de la Facultad de Arte y Diseño exponen fotografías en Universum
  • “A través de estas imágenes demostramos que podemos compartir el ambiente sin tener que dañarlo”: expositores
Por Ximena Navarro Esquivel
México (Aunam). Con una invitación a integrar diversas disciplinas con el propósito de preservar el medio ambiente es cómo se inauguró la exposición Ciencias, arte y naturaleza en Universum, museo de las ciencias, ubicado dentro de Ciudad Universitaria.


Durante el corte del listón azul y oro, el director general de divulgación de la ciencia del museo, José Franco, resaltó el ímpetu de los estudiantes de la Facultad de Arte y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por mostrar al público del Universum, la diversidad y belleza que existen en lugares tan cotidianos como Xochimilco y Valle de Bravo o algunos más lejanos como Costa Rica y Cozumel.

De acuerdo Franco, Ciencias, arte y naturaleza forma parte de algunas otras exposiciones (como Reviviendo a los dinosaurios) elaboradas en colaboración con otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) o la ya mencionada FAD; ello, con la intención de brindar a los visitantes información y posibles soluciones a los problemas medioambientales que existen hoy, tales como la contaminación, deforestación, alta radiación solar, etcétera.


Por su parte, los 14 alumnos del último semestre de la licenciatura en Arte y Diseño explicaron que las 42 imágenes están elaboradas bajo dos técnicas respectivas: paisaje o macro. Dicha elección fue realizada, por ejemplo, con el fin de “apreciar los pequeños detalles, lo cual se logra a través de la técnica de macrofotografía” explicó la alumna Cristina Chavoya.

Asimismo, Carlos Balderas, coordinador de la exposición, hizo una analogía entre lo que ocurre en el universo y las distintas áreas de conocimiento: “Nos hemos dado cuenta que los elementos del universo están mucho más cercanos de lo que nos imaginamos. De tal manera que el arte y la ciencia no están peleados para dar explicación a las crisis ambientales que vivimos hoy en día”.


Los organizadores concluyeron la ceremonia de inauguración con la invitación de emplear a la fotografía como un canal para conocer mejor a la biodiversidad de México; mientras que los expositores exhortaron a los presentes a ser más observadores del entorno con el objeto de preservar el medio ambiente.

Ciencia, arte y naturaleza se encuentra en el primer nivel de Universum, justo donde inicia la sala La química está en todo del 4 de junio al 6 de agosto del 2016. Universum, Circuito Cultural de Ciudad Universitaria, Coyoacán C.P. 04510, Ciudad de México.


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