miércoles, 8 de junio de 2016

INUNDACIÓN DE BASURA

Por Nayeli Jazmín Calzada García
Ciudad de México (Aunam). Una rata sale corriendo con un botín entre las patas. El asfalto está cubierto por desperdicios orgánicos, agua estancada y uno que otro animal muerto. El equipo de recolección inicia su labor. Con unos guantes desgatados y un pequeño palo de madera escarban entre las toneladas de basura que genera la Central de Abastos de la Ciudad de México (CEDA).


Construida en el oriente de la ciudad, un gris y oloroso mercado conocido como la CEDA se eleva ante la mirada de los transeúntes. De acuerdo con la Ficeda (Fidecomiso para la construcción y operación de la Central de Abastos de la Ciudad de México) entre empleados, animales y más de 500 mil visitantes al día dan forma al laberinto de 327 hectáreas que contiene en su interior más de mil lotes.

4:00 de la mañana. Los camiones hacen fila para entrar al estacionamiento a la vez que se preparan para descargar. Entre cajas, carros y comida el movimiento es un espectáculo digno de admirar. Ante los ojos desfilan toda clase de mercancías y personas.

La venta comienza. “Pásele, pásele, ¿Cuántos para llevar?, ¡pásale güerita!”. Los gritos de trabajadores y compradores dejan de distinguirse entre sí. El movimiento debe ser rápido. Se acomodan cajas, se escoge la fruta y se intercambian los productos por dinero. No hay tiempo que perder.

Al ser las diez de la mañana cerros de basura se empiezan a acumular dentro y fuera de la Central de Abastos. A pesar de que el mercado cuenta con un programa de manejo de Residuos Sólidos, éste es insuficiente. Son 326 empleados de limpieza en tres millones 270 mil metros cuadrados entre pasillos y andadores.

Las escaleras entre los pasillos, más que escalinatas han pasado a ser un basurero comunal para todo aquel que tenga en sus manos algo que no necesite. La basura entra hasta los negocios, no hay ninguna malla que delimite los lotes y el área de desechos.

Tú basura, mi comida



Diariamente, la CEDA genera más de mil toneladas de residuos sólidos y, en temporada de romerías, alcanza hasta mil 500 toneladas, que significa el 10% del total de desechos que genera la Ciudad de México. Si no se vende el alimento va directo al basurero y ahí es presa de animales y personas.

Entre naranjas, manzanas y demás comida mallugada o podrida un señor escoge su alimento, es Gerardo Ríos; vive a las afueras del mercado. Tiene 50 años, se ve sucio, desaliñado y en condiciones lamentables.

“Me gusta estar aquí, no vivo en el lujo, pero vivo. Mira, la verda’ saco todo el provecho que puedo, como plátano, manzana y más fruta buena. Fíjate que hasta he comido carne; aah y pollo también”. El número de los pepenadores en la CENA ha ido en aumento a lo largo de los años, si bien, en un inicio se contaban con 3 o 5, actualmente hay más de 20.

Recogiendo basura

Pequeños montículos de basura entre uno y otro lote esperan desde el día anterior por su recolección. Los motores de los camiones se encienden e inicia otra jornada laboral. Poco a poco se levanta la bazofia, las ratas salen despavoridas con un alimento entre la boca.

“Recogemos la basura tres veces por día, pero no es suficiente, al día se generan toneladas y toneladas de basura y pa’ colmo el equipo trabaja 24 horas seguidas, ya nos hacen falta nuevos equipos, imagínate aparte de eso que ya tienen 14 años de antigüedad” menciona Jorge Martínez, un recolector de basura de la Central de Abastos de 24 años de edad.

Conforme avanza el día el mercado empieza vaciarse; mientras algunas ratas acechan la basura desde la oscuridad, muchas otras emboscan con sigilo a los asistentes. “Mejor guarden sus celulares, porqué por aquí asaltan” comenta una señora de no más de 50 años en tono preocupado.
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RECONOCEN AL MÉRITO ACADÉMICO DEPORTIVO 2016

  • Entrenadores de la UNAM piden apoyo en el desempeño de sus funciones
Por Montserrat Antúnez Estrada
Ciudad de México (Aunam). Apoyo en el desempeño de las funciones de los académicos del deporte e impulso al deporte universitario para recobrar “la excelencia perdida”, pidió Jorge Medina Salinas, entrenador de voleibol con 40 años de experiencia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a las autoridades universitarias, durante la entrega del reconocimiento al Mérito Académico Deportivo 2016.


El premio fue entregado a la académica Beatriz Ruíz Padilla por su “contribución en el desarrollo de la cultura física en la UNAM”, recalcó Adolfo Soberón Chávez, Director de Planeación y Desarrollo Académico. En la ceremonia realizada en el auditorio “Marco Aurelio Torres Herrera” también se reconoció la labor por 10, 15, 20, 25, 30 y 40 años de entrenadores de diferentes disciplinas.

Medina Salinas incentivó a las autoridades universitarias a considerar a los académicos deportivos como parte importante del desarrollo del deporte en la UNAM porque estos contribuyen a la formación integral de los jugadores y mencionó: “la docencia es desvalorada, poco reconocida, de hecho, cuestionada en muchas ocasiones”.

Quien tiene entre sus logros el haber asistido como entrenador a 21 campeonatos nacionales consecutivamente pidió a sus compañeros trabajar en equipo para rescatar los valores universitarios de lealtad, identidad, y compromiso porque dijo “es algo que hemos olvidado”.

Durante el evento el director General del Deporte Universitario, Alejandro Fernández Varela Jiménez, dijo que, con los reconocimientos otorgados, la Universidad agradece a los entrenadores “su esfuerzo permanente siempre en pro de la comunidad estudiantil”.


A la ceremonia también acudieron Cristina Desentis Pichardo, académica DGDU; Maximiliano Aguilar Salazar, Director de deporte representativo y Ma. Cristina Rodríguez Gutiérrez, Directora de Medicina del Deporte quienes entregaron reconocimientos por diez años de trabajo a Valentín Albarrán Ulloa, Beatriz Charlotte Bradley Reus, José Rolando Flores Lázaro, Rafael García Franco, José Joaquín González Campos, José Trinidad González Martínez, Verónica Amalia Jiménez Ordaz, César Jiménez Vázquez, Víctor Alberto Moreno Lara y Marcela Trejo Clemente.

Con quince años como docentes deportivos se premió a Ricardo Andaluz Rivas, Brenda Alejandra Castellanos Velázquez, Luis Alonso Gómez Peña, Juan Carlos Fernando Iracheta y Struk, Armando Malpica Roldán, Ana María Moctezuma Castañeda, Juan Manuel Murillo Silva, Daniel Pacheco Vallín, José Luis Donato Pérez Martínez y Alejandro Sifuentes Flores.

Los entrenadores galardonados por veinte años de labor en la UNAM fueron Juan Carlos Álvarez Ramírez, Fabiana Karina Carmona Solís, Antonio Eliseo Chi Lara, Genoveva Jiménez Orozco, Ana Rosa Becerra Pérez, Mario Edgar Martínez Mora, Rubén Darío Ramos Ojeda, Alberto Reyes Esteban, Edmundo Ruiz Velasco Olmos, Miguel Ángel Torres Guzmán y Rosalía Villa Muñoz.

Por 25 años de trabajo fueron reconocidos Rebeca Camacho Trujillo, Héctor Castillo Islas, María Elsa Flores Sánchez, René Armando López Camarena, Astrid Georgina Martín del Campo, Takashi Ota Numata, Óscar Román Pretelín García, Juan Carlos Ríos Rivera, María de la Luz Salazar Núñez, Alejandro Talavera Lira y Eva Zúñiga Arellan. Por su labor de 30 y 40 años, se condecoró, respectivamente, a José Luis Valadez Rosas y Jorge Medina Salinas.



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HISTORIA DE LOS PRIMEROS PASOS

Por Reinhard Oswaldo Maldonado Chávez
Ciudad de México (Aunam). La vemos en nuestra vida cotidiana pero no le dedicamos el tiempo necesario para apreciarla, va acompañada de música y vestuarios de múltiples colores, y sus cuerpos se mueven al ritmo de los instrumentos.

Se trata del arte de la danza. De acuerdo con Alberto Dallal, en su libro Cómo acercarse a la danza: “no existe un único modo de interpretar a la danza”, ya que este arte puede definirse de diferente manera para un crítico, un teórico, un coreógrafo o un bailarín.


José Luis Rodríguez Vázquez, un joven que ha estado adentrándose a este arte de diversas maneras, a orientado su vocación y talento en la danza folklórica mexicana.

Joss, para los amigos, tiene 22 años de edad, es estudiante de la carrera de Actuaría en la Facultad de Ciencias (UNAM) y baila desde hace casi 10 años, de los cuales lleva dos impartiendo clases en su propia compañía de danza.

De lunes a viernes asiste por las mañana a sus clases en la universidad (a veces algunos sábados), por las tardes da asesorías en matemáticas a niños de primaria o secundaria. Intenta adelantar sus tareas, estudiar un poco o ir al gimnasio y ya en las noches (lunes, miércoles y viernes) imparte clases en su compañía de danza Mextli, durante una hora y media.

Los sábados y domingos ensaya cuatro horas en el Ballet Folklórico Mexicano, en un deportivo cercano a la estación del metro La Viga. Tarda en llegar a su hogar dos horas aproximadamente y una vez ahí, le ayuda a su mamá en lo que haga falta de la casa y a hacer tareas pendientes.


Pero todo tiene un comienzo y para él, fue en la escuela primaria, cuando tenía 11 años. Le encantaba ver los bailes que presentaban unos alumnos durante los festivales del Día de las madres. Estos niños tenían un profesor que formaba un grupo de danza folklórica. Sin embargo, “yo no me animaba a participar porque era demasiado penoso y se veía que el maestro era muy enojón”, comenta Joss.

En su último año de la primaria fue cuando decidió animarse a participar, por lo que asistió a las audiciones que hacía aquel profesor para el festival y resultó ser aceptado. Después de ir a los ensayos la danza folklórica se volvió su favorita, hasta participaba en concursos y se convirtió en “uno de los consentidos del maestro al que le había llegado a tener miedo”.

A los 12 años fue seducido por la danza, tras integrarse a un grupo, con el cual estuvo durante tres años. Por otro lado, era indispensable saber si había alguna especie de uniforme para practicar dicho arte, para lo cual Joss respondió así:

“En lo general, para la danza se necesita sentirse lo más cómodo posible para poder realizar los movimientos, comencé usando pants, playera y tenis, pero ahora me parece más cómodo utilizar mallas y playeras entalladas, zapatos de jazz para trabajar posiciones de pies y las botas de danza que siempre han sido indispensables”.


Existen muchas tiendas de ropa de danza reconocidas que venden sus productos a altos precios, pero para este joven maestro prefiere buscar tiendas más económicas que en muchas ocasiones tienen productos de mejor calidad. Pareciera que se invierte en abundancia para esto, aunque Joss esclareció: “No mucho en estos artículos, menos de mil pesos anuales”.

Muchas personas pueden practicar danza folklórica, pero muy pocas pueden emprender su propia compañía de danza y afortunadamente, Joss es parte de esa pequeña cifra al crear la Compañía de Danza Folklórica Mextli.

A partir de que en el 2011 tuvo la oportunidad de presenciar el trabajo del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, surgió el deseo por formar parte de una compañía o de algún día dirigir una de éstas.

“En el grupo donde comencé a bailar conocí a dos amigos que ahora son mis aliados en este proyecto (Mayra Luna y Alberto Caballero), el maestro de este grupo me desalentó con respecto a mi sueño, pues no tenía la estatura indicada para poder ingresar, fue entonces que un amiga me invitó a integrarme al Ballet donde actualmente bailo, me agradó la idea y decidí cambiarme”.


Además, Joss aclara que: “Cuando dejé al primer grupo, muchas personas también comenzaron a dejarlo y se fue desintegrando debido a que el maestro carecía de mucho carácter, disciplina y responsabilidad para dar una clase de danza”.

“Mayra y Alberto me buscaron para echar a andar mi proyecto ya que debo aceptar que me faltaba iniciativa”. Se reunían para acordar aspectos de dicho proyecto y tras buscar un nombre, encontraron el símbolo de un conejo en la luna (perteneciente a un códice borgia), por lo cual decidieron tomar la palabra luna y toparon con MeztliI (la diosa de la luna), así que decidieron que se llamaría Mextli.

Pero no todo parecía ser tan sencillo como parece, pues “…en un inicio comenzamos la compañía cinco personas y así nos mantuvimos cerca de cuatro meses, había ocasiones en las que yo pensaba que no iba a funcionar este proyecto y me daban ganas de abandonarlo. Pero con ayuda de anuncios e invitaciones comenzó a llegar la gente y hasta el día de hoy somos 40 personas”.

Para finalizar, Joss opina que cualquier persona tiene derecho a bailar, siempre y cuando le dediquen esfuerzo, práctica y dedicación, pues también la danza tiene su dificultad aunque no lo parezca. Así mismo, extiende una invitación a todos aquellos que deseen formar parte de este arte que “sirve como terapia para sanar el alma”. Y sobre todo, a que nunca, abandonen sus sueños.





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EL PLACER DE FORMAR E INFORMAR

Por. Marlen Vázquez del Mercado Solís

México (Aunam). Acompañado con el gusto de leer, platicar sobre temas interesantes, estar informado sobre lo que acontece, por supuesto y como todo buen periodista, tomar múltiples tazas de café; Ignacio Valle Buendía, jefe de Información del Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente, realiza una de las actividades que más le han apasionado: escribir periodismo educativo.

En sus ya casi 25 años de ejercer este trabajo o más bien “estilo de vida” como él lo categoriza, ha escrito e informado para los jóvenes universitarios por medio del órgano informativo Oriente Informa, en donde más allá de tener el objetivo de informar a la comunidad, se ha interesado por formarlos y dejarles un aprendizaje en cada nota, crónica o reportaje que se publica.

En primer momento, Ignacio Valle cuenta que todo comenzó por “andar tocando puertas laborales” aquellas que se le abrieron por el consejo de un viejo amigo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) -institución en donde realizó sus estudios universitarios- tuvo la oportunidad de entrar a la Gaceta del Colegio de Ciencias y Humanidades como corrector de estilo, órgano que no conocía, pero por la necesidad y el gusto por escribir comenzó a trabajar ahí. Trabajo que daría inicio a su amor por el periodismo educativo.

Después de esta experiencia, empezó a trabajar en el órgano informativo del CCH Oriente, lugar en donde felizmente sigue laborando. Él parte de la idea de que el periodismo educativo es una vertiente más de la profesión, la cual que tiene como objetivo formar e informar a los estudiantes, por medio de una manera fácil, ágil y comprensible, para que así el gremio estudiantil aprehenda el aprendizaje. “Les damos una “ayudadita” para aprender, ese es el objetivo de Oriente Informa.”, afirma Ignacio Valle.

Oriente Informa escribe sobre temas académicos, principalmente; por ejemplo, investigaciones estudiantiles, académicas, difusión de la cultura; reconocimientos, obtención de premios. También aborda aspectos de los exámenes extraordinarios, recursamiento, Programas de Apoyo al Egreso, entre otras actividades que deben de realizar los estudiantes Cecehacheros.

Así como también, se escribe sobre temas de interés estudiantil como el embarazo, los problemas en la adolescencia, los hábitos y técnicas de estudio que les benefician; cine, literatura, arte, redes sociales y sobre todo actividades deportivas y culturales, entre otras cosas. Cuenta con alegría que a los estudiantes les emociona mucho verse retratados en fotografía tomada por el órgano, suceso que le parece muy curioso.

El jefe de información argumenta que escribir periodismo educativo no es nada fácil, ya que se necesita una gran capacidad de transformar noticias complejas en textos compresibles y sobre todo que sean del gusto estudiantil, con el propósito de que los estudiantes no se desvíen de estudiar, estén informados de lo que acontece y sobre todo que no abandonen el hábito de leer.

Como nada en la vida es fácil -como muchos refieren-, el boletín también ha pasado por diversas dificultades, puesto que escriben para una comunidad de múltiples gustos y pensamientos “son de todos colores: amarillos, rojos, verdes, azules, así que no podemos “complacer” a todos”, afirma el jefe de información. Para todo el equipo ha sido muy difícil escribir sobre temas que sean del gusto e interés de todos sus lectores, por eso para ellos es fundamental saber manejar bien la información y sobre todo escribir de una manera interesante y lo más “objetivo” que se pueda.

La tecnología es tan amplia que ha cambiado las formas de hacer las cosas en la sociedad moderna, como ellos, el equipo de Oriente Informa tuvo que adaptarse a la era digital, ya que el manejo de programas y software es fundamental para el diseño y la elaboración del boletín, por otra parte, las nuevas redes tecnológicas los han ayudado a comunicarse con los alumnos por otros medios.

La ayuda que les brinda la institución les ha servido de mucho ya que los capacitan mediante cursos y talleres para que desarrollen sus habilidades en el ámbito tecnológico. Un aspecto negativo de estas nuevas tecnologías, refiere Ignacio Buendía, fue olvidar y dejar atrás el trabajo romántico y artesanal con el que se hacía anteriormente el órgano informativo.

Aunque el periodismo es una profesión muy demandante y absorbente, al jefe de información no le causado ningún problema ejercerlo; al contrario, lo cataloga como una labor maravillosa que le ha dado mucho en su vida y sobre todo lo hace sentirse orgulloso saber qué forma e informa a los cchacheros a través de sus escritos, dedicados totalmente para ellos.

Así es como Ignacio Valle Buendía, a través de sus casi 25 años trabajando para el boletín Oriente Informa, describe su pasión, gusto y satisfacción de escribir para los jóvenes del CCH Oriente, donde su propósito fundamental es informar y formar, base fundamental para la preparación estudiantil de todo estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México.



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