sábado, 7 de mayo de 2016

PUMAS ESTA EN CUARTOS EN LIBERTADORES

Por Itzel Esmeralda Ramírez Martínez
México (Aunam). Se han concluido todos los partido de vuelta de la Copa Bridgestone Libertadores y Pumas es uno de los equipos que se han ganado su lugar en cuartos de final.

Pumas estará enfrentando a Independiente del Valle el próximo de 17 de mayo a las 19:45 en el Estadio Olímpico Atahualpa en el partido de ida, el partido de vuelta se disputará el día 24 de mayo a las 19:45 en el Estadio Olímpico Universitario.


Pumas amarró su pase este martes en Ciudad Universitaria, cuando tras venir de una derrota de 1-0 ante Táchira, le lograron anotar dos goles y así asegurar su boleto a la siguiente fase.

El partido arrancó con la primera anotación al minuto 10 que fue anulado por una mano de Castro, sin embargo, al minuto 13 Eduardo Herrera abrió el marcador haciendo el empate global.

El partido permaneció muy tenso y con grandes llegadas a gol por parte de ambos equipos, aunque en ocasiones fue superior la escuadra felina. Fue hasta el minuto 81 cuando los auriazules recuperaron la respiración con el gol de Ismael Sosa y dejando el global en 2-1.

La tribuna estalló de felicidad y se comenzó a escuchar: “Y dale alegría, alegría a mi corazón, lo único que yo quiero es salir campeón, la copa libertadores es mi obsesión, tienes que dejar el alma y el corazón, ya vas a ver, no somos como los putos de Tigres y Monterrey”.

Este viernes en conferencia de prensa declaró David Cabrera lo siguiente: “Estos partidos se juegan con todo: con orgullo, con el deseo de ganar como sea. Independientemente del resultado del sábado entre Cruz Azul y Tigres, nos vamos a morir en la cancha para darle una satisfacción a la afición, a la institución y a nosotros mismos. Ganar contra América siempre es importante”.

Esta declaración se debe a que este domingo en la Liga MX Pumas se enfrentará ante América y su pase a la liguilla para Pumas depende del empate entre Cruz Azul y Tigres, y de ganar contra los Azulcremas en la jornada 17.





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viernes, 6 de mayo de 2016

PUMAS DE BÉISBOL, FUERA EN LA FASE DE GRUPOS

Por: Rafael Vadillo
México (Aunam). El equipo representativo de béisbol de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) terminó su participación en la Universiada Nacional 2016, la cual se lleva a cabo en el estado de Jalisco hasta el 15 de mayo, tras ganar un partido y perder dos en la etapa de grupos.


Los campos de la Unidad Deportiva Flores Magón fueron sede de los encuentros del deporte de la pelota caliente del grupo C. Este estaba conformado por la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), el CETYS Baja California y la UNAM.

La escuadra auriazul salió victoriosa el lunes frente a los Gallos de la UAA por marcador de 12 carreras a 9 con una destacada participación de Óscar Hurtado (Ciencias), quien se adjudicó la victoria como pitcher al relevar a Jonathan Miranda (Ingeniería), y de David Baptista (FES Acatlán) quien se encargó de salvar el juego. Con un rally de 10 carreras en la octava entrada los auriazules que destacaron con su bateo fueron Salvador Ramírez, Erick Rivas y Ahuitzol Castillo (Ingeniería); Ian Trujillo (Química); Alexis Martínez y Sergio Dector (FES Aragón).


El martes cayeron 5 carreras a 0 en contra de la UACJ, partido en el que los Pumas brillaron por su ausencia a la ofensiva al conseguir únicamente cuatro hits. Ian Trujillo fue quien se llevó la derrota ante los Indios, quienes con béisbol chico, buen corrido de bases y pitcheo dominante, blanquearon a los de la UNAM.

Finalmente, en busca de llevarse la victoria y clasificarse a los cuartos de final, perdieron por knockout 18 carreras a 2 contra su similar del CETYS quienes dominaron de principio a fin el encuentro. Los Zorros hicieron daño a, todo y cada uno, de los cinco pitchers que vieron acción por parte de los Pumas; mientras que los del Pedregal sucumbieron ante la batería bajacaliforniana.

Con este resultado los Pumas terminaron su participación en la Universiada Nacional con un mejor récord que el obtenido el año pasado cuando terminaron la justa sin conocer la victoria.



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EXISTEN 12 ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS EN LOS PASEOS DOMINICALES: SEDEMA

  • Los Paseos dominicales, ofrecen la oportunidad de adquirir 12 habilidades diversas
  • “Alcánzame, busca fomentar la siembra de huertos urbanos”: Secretaría del Medio Ambiente
Por Ximena Navarro Esquivel
México (Aunam). Alcánzame tiene como propósito incentivar la siembra de huertos urbanos en el contexto del uso de bicicleta. La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) busca enseñar con esto sobre los beneficios de los huertos urbanos.

De acuerdo a un vídeo conmemorativo del aniversario número siete del Paseo Dominical organizado por el gobierno de la Ciudad de México, éste tiene como propósito: “fomentar el uso de la bicicleta”. No obstante, conforme este programa ha crecido, la oferta de actividades paralelas se ha ampliado a 12 con el propósito de educar a los capitalinos sobre temas diversos.


Según el encargado del stand de Alcánzame, que omitió dar su nombre, desde hace dos años se instalan cada domingo, de las ocho a las 14 horas, afuera del Sanborn’s de la Columna del Ángel de la Independencia.

Trípticos, plantas pequeñas (como guisantes), bicicletas con macetas hechas de material reciclable (botellas de plástico, huacales pintados de colores) y al menos cinco instructores introducen al visitante a la experiencia de montar su propio huerto en la comodidad de su hogar.

‘BiciEscuelas’ dedicadas a los reyes del hogar:


Si bien el 30 de abril cayó en sábado, el Paseo Dominical decidió continuar con las celebraciones del Día del Niño. Las ‘BiciEscuelas’ son espacios dedicados a “enseñar a quienes no saben andar en bicicleta o mejorar las habilidades de quien sí” señala Fernanda Rivera, subdirectora de Cultura y Uso de la Bicicleta de la Sedema, y están dedicadas a gente de todas las edades, pero el domingo fue distinto.

La jornada de la ‘BiciEscuela’ incluyó, además de las lecciones de salto de obstáculos o señas viales, la realización de dibujos de un mundo ideal por los más pequeños de la casa; después “lo ponen en una cartulina y pintan su mano ahí mismo”, señaló el encargado del préstamo de cascos de la ‘BiciEscuela’, quien también declinó a dar su nombre.

Actividades complementarias:

Según el vídeo a propósito del octavo aniversario del Paseo Dominical, en éste se pueden encontrar hasta 12 actividades complementarias entre las que destacan: Alcánzame, ‘BiciEntérate’, dos ‘BiciEscuelas’, yoga y clases de baile. Muchas de ellas son impartidas por miembros de asociaciones civiles, como tal como lo afirmó Pablo Pichardo, miembro de la asociación Bicitekas A.C. y ex instructor de las ‘BiciEscuelas’.

Una prueba de que los domingos, no sólo se va a rodar.






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TRADICIÓN TAURINA, ¿POR ENCIMA DEL CONTEXTO SOCIAL?

Por Fernando Franco Puga
México (Aunam). En la zona centro de la Ciudad de México, existe un coloso en el que los más valientes se enfrentan cara a cara con una bestia, acompañados de un capote, una muleta y una espada en el centro de la locación. La Plaza de Toros de la capital del país abrió sus puertas el sábado 9 de abril para un selecto grupo de estudiantes interesados en el arte taurino y en las razones de su declive mediático en los años recientes.


La cita fue a las diez y media de la mañana, justo cuando dos policías abrieron las puertas que dividen a la calle de Augusto Rodín con el interior de La Monumental. Una vez dentro del recinto, todo era diferente a las ocasiones anteriores en las que había visitado este histórico lugar . No había alguien que bebiera vino de su bota, ni un aficionado que vistiera como torero. Una plaza como nunca antes: totalmente vacía.

La persona que decidió llevarnos a conocer más a fondo este lugar se llama Rodrigo Vargas Icaza, productor del programa “Toros y Toreros”, el cual conduce Heriberto Murrieta los domingos por la noche. Con una larga trayectoria como comentarista taurino, Vargas Icaza conoce la Plaza México como si fuera su casa y supiera qué esconde cada recoveco del recinto.

A comprar en la fila 23

La visita comenzó al observarlas decenas de placas que cuelgan hasta en la parte de arriba de los baños de hombres y mujeres. Algunas conmemoran a toreros, cronistas emblemáticos y personajes relevantes en este tema; otras simplemente recuerdan pasajes de la historia de la tauromaquia en nuestro país, así como su relevancia a nivel internacional.

Posteriormente, entramos a lo más alto de la plaza, la zona general, pero hoy no había nadie que gritara un “¡olé!” ante la faena de subir escalones. No existió una sola alma que pidiera una indultación con pañoleta blanca tras la increíble hazaña de subir más de 40 escalones bajo el sol radiante de una mañana calurosa de la Ciudad de México.

A pesar de estar “hasta el reloj”, como mencionan los taurinos en referencia a lo más alto de la plaza, uno no está tan separado de la tierra como cree. Cuando el ingeniero Modesto C. Rolland creó La México y el Estadio azul, decidió construirlos 20 metros bajo tierra, con el objetivo de aprovechar el espacio de abajo para colocar al ganado, vestidores y la capilla para rezar antes de salir a torear.

Además, en las filas con asientos numerados, los conocedores y los que visitan la plaza domingo tras domingo en temporada, saben perfectamente cómo comprar los boletos. “Si compran de la fila 23, la más lejana al ruedo, es más barato, y como casi nunca se llena, pueden bajar para tener una mejor posición sin tener que pagar demasiado dinero”, sugirió Rodrigo Vargas.

Túnel de la incertidumbre


Una vez que salimos de la zona general, rodeamos la plaza de toros por el corredor que desciende hasta lo más profundo del coloso taurino de la Ciudad de los Deportes. De un lado, el túnel que lleva a la cancha del Estadio Azul, y del otro, el que lleva a los de luces, como se les conoce a los toreros, al ruedo para enfrentarse al bovino que le fue designado.

“Este es el túnel de la incertidumbre: una vez que entran los toreros, ya no saben si van a salir de nuevo en las mismas condiciones”, mencionó Rodrigo Vargas. En efecto, es una situación preocupante y peligrosa, pero que los mismos toreros conocen perfectamente. Poco a poco ven lo más bajo de las gradas hasta que el panorama lleva a observar por completo el recinto, situación que impone sin duda alguna.

Por eso ya no cubren la tauromaquia


Anteriormente, cronistas como Juan José Guerra y Francisco Malgesto cubrían las actividades de la temporada de la fiesta brava semana tras semana, sin embargo esta situación ha cambiado en los últimos años. El máximo exponente como cronista taurino es Heriberto Murrieta; el discípulo de Jacobo Zabludovsky se hizo fanático de los toros y los convirtió en su pasión.

A los tres cronistas mencionados se les hizo una placa conmemorativa, que están colocadas a través de La México. La de Murrieta y Malgesto se encuentran entre las tablas que dividen al ruedo y las gradas, en la zona denominada como el callejón, ya que es un pasillo circular en el cual se encuentran comentaristas y gente cercana al torero.

En esta zona, hay diferentes secciones para los que narran en televisión y en radio, así como para los distintos medios que desean cubrir la corrida de toros. Tras sentarme atrás de una de esas barreras de prensa, noté que esos puestos pueden ser demasiado incómodos para los periodistas. Inclusive, hay algunas barricadas que ni siquiera tienen lugar para descansar las piernas; son horas y horas las que el periodista debe estar parado para cubrir el evento.

“Por eso hay veces que ‘Beto’ (Murrieta) prefiere subirse al primer tendido (zona numerada cerca del ruedo) para elaborar su crónica. Se ve mejor desde allá y estás mucho más cómodo”, explicó el productor de su programa. Sin duda tenía razón. ya que al hacer la comparación, no quedó duda alguna de que el periodista no tiene las mejores condiciones para hacer su trabajo en La Monumental.

Sin embargo, esta situación puede ser contraproducente. José Ramón Fernández, aficionado de la tauromaquia, decidió un día colocarse en las gradas en vez de la zona de prensa. Para su mala suerte, fue el 29 de enero de 2006, día en el cual el burel llamado “Pajarito” decidió saltar justo a donde estaba colocado el periodista. El animal fue controlado, pero el susto quedó para siempre en su memoria.

En contra de los toros y su difusión


No sólo es ésta la situación por la cual el periodismo ha dejado de cubrir la fiesta brava. También se debe tomar en cuenta el contexto en el que se desenvuelve el deporte taurino. En los recientes años, se han desarrollado diversos grupos que se proclaman en contra de las corridas de toros en nuestro país debido a que establecen que es una brutalidad innecesaria en contra de los animales.

En Portugal en 1936, el gobierno decidió prohibir que los toros fueran asesinados en el ruedo, ya que establecían que era un acto no apropiado para las personas. Hasta la fecha, los matadores tienen prohibido acabar con la vida de un astado en círculo terrenal, dejando así únicamente la posibilidad de hacer la faena con el capote y la muleta en la última parte de la corrida.

Hoy en día en nuestro país son tres los estados que tienen totalmente prohibidas las corridas de toros. Primero fue Sonora en 2013, un año después Guerrero y en 2015 Coahuila. Grupos antitaurinos buscan que se erradiquen las faenas en todo el país, situación que no favorece a aquéllos que desean difundir, como comunicadores, este deporte.

Y es evidente, los medios tradicionales si están a favor de transmitir las corridas de toros, pero existen otros que se guían más por el contexto para no perder a los espectadores al mostrar cierto apoyo a la matanza de los toros. Es un tema sumamente controversial, pero que es necesario mencionar por la importancia de los medios de comunicación en la difusión de las corridas de toros.


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jueves, 5 de mayo de 2016

UNA MEXICANA VS. LOS MONSTRUOS DE LA MODA MUNDIAL

Por Karina López Gaona
México (Aunam). Tres punto dos kilómetros de ostentación. Probablemente esa distancia alberga en las tiendas distribuidas sobre sus aceras, millones de dólares, porque al hacer un cálculo del valor de la mercancía de boutiques de joyería como Tiffany & Co, tiendas de ropa como Louis Vuitton, restaurantes Bistro, una agencia Mercedes Benz y cajeros automáticos, uno se percata de la razón por la que Presidente Mazaryk es considerada una de las avenidas más prestigiosas de la colonia Polanco en la Ciudad de México.


El pavimento sale del estándar del resto de la capital, no solo por su limpieza, sino por los mosaicos cuadrados de cemento que cubren las banquetas de la avenida. La reciente llegada de la primavera ha provocado que turistas y residentes saquen del closet vestidos floreados, bermudas, blusas de tirantes, lentes de sol, sombreros y shorts.

La temperatura obliga a que algunos transeúntes tomen un descanso en las bancas de madera que se enclavan en los filos de las banquetas cada cien metros; ideal para buscar sombra bajo alguna palmera artificial. O bien, acuden a las terrazas de los restaurantes para leer un libro, tomar una copa de vino tinto, disfrutar de un almuerzo gourmet o fumar un puro.

Los caminantes extranjeros tienen la piel quemada por el sol, ésta se ha tornado roja; se distinguen por vestir blusones sueltos, shorts de denim y sandalias de playa. El letrero de “Zona Hotelera” indica el sentido que debe de tomar el caminante para llegar a la misma; la fachada marrón, decenas de ventas azuladas y la palabra Marriot, entintada en carmín, se pueden observar desde la avenida Presidente Mazaryk.

Quince perros bull dog francés son paseados por sus respectivos dueños, la popularidad de aquella mascota bombardea la avenida. Familias de judíos, quienes fueron de los primeros pobladores de la colonia Polanco a inicios del siglo XX, resaltan sus raíces al hablar hebreo con sus acompañantes y al portar en la cabeza su tradicional kipá. El viento se ausenta y una prueba de ello es la estaticidad de las hojas de los árboles plantados sobre el camellón que divide la avenida.

Lorena Saravia vs Louis Vuitton

Un cuarteto de albañiles con playeras de Comex y el Partido Verde instalan y refuerzan una palmera artificial y césped de la misma categoría frente a la boutique de Lorena Saravia, la única diseñadora mexicana presente en la avenida Presidente Mazaryk. La tienda está al extremo opuesto del conglomerado de establecimientos de lujo y moda internacional.

La fachada de la tienda tiene láminas de fierro oxidado y un logotipo grecado color blanco, todo como concepto creativo de la marca. Los aparadores destacan los maniquíes negros enfundados en diversas creaciones de la diseñadora; el más llamativo, un vestido satinado carmesí.

El olor a jazmín y lavanda es evidente por las velas blancas que ahí se venden; el techo está cubierto por siete hileras de lámparas- en total son 48- que alumbran los seis tubos metálicos en forma de U que están plegados a la pared de cemento e incrustados al techo de madera: tres a la izquierda y tres a la derecha; todo para colgar las prendas.

Clientas de Lorena Saravia salen y entran de los dos vestidores que se encuentran al fondo de la tienda, el sonido del correr de los aros metálicos que sostienen las cortinas de terciopelo gris las delata, buscan el mejor atuendo para los eventos que, menciona una de ellas, tienen esa misma noche. Una mujer de 50 años, Marina Estrada, recorre la tienda y es seguida por Mónica, la asesora de la tienda, quien le muestra un vestido satinado, pero la clienta no está satisfecha.

Mónica no logra convencer a Marina Estrada y le dice “no se preocupe, llamaré a nuestra otra sucursal y seguro le traen lo que busca”. De pronto sale Mauricio Flores de la bodega que se encuentra en el sótano de la tienda, en donde se guardan bolsas acartonadas en las que las clientas se llevan su mercancía, le da a Marina Estrada una botella verde que contiene agua mineral y le ofrece asiento en uno de los sofás individuales de terciopelo beige.

Marina Estrada se levanta de su asiento y opta por adquirir un pantalón de vestir de chifón, enseguida Mónica le cobra y la clienta usa su tarjeta de crédito para desembolsar más de tres mil pesos; ésta sale y alivia a los vendedores porque fue una de las primeras compras de ese día.

Mazaryk en la cuerda floja


Mauricio Flores es el encargado de ventas de la tienda, éste porta unos lentes de armazón café y una playera azul con la palabra: New York. Él menciona que “el tránsito de gente en esta avenida ha disminuido a raíz de la reapertura, hace cuatro meses, del Palacio de Hierro que está a una calle”.

Mauricio Flores recalca que la reinaguración del Palacio de los Palacios, como es llamado por los medios de comunicación, ha afectado el comercio en Mazaryk. “Ahora por comodidad todos prefieren ir ahí porque se concentran todas las marcas; por eso Lorena Saravia acaba de obtener su espacio en esa tienda. Incluso algunas marcas, como Prada se han mudado para allá”.

Mientras conversa Mauricio Flores, quien no deja de mirar la entrada de cristal, Mónica acomoda los vestidos de licra verde, las mochilas de cuero y charol que se encuentran en una repisa al fondo de la tienda. El encargado de ventas de Lorena Saravia menciona que ésta ha logrado sobresalir respecto a otros diseñadores por su visión empresarial; rasgo que la ayudado más que haber participado en plataformas como el Mercedes Benz Fashion Week.

Mauricio Flores cruza sus brazos fornidos y prosigue: “siento que el Fashion Week no está consolidado, más que una plataforma para impulsar la moda nacional es un show; la entrada es restringida, invitan a quienes quieren y no existe un sector de compradores. Lorena se retiró del show hace poco”.

Mónica se acerca con regularidad para escuchar la conversación, intenta participar; acomoda unos cartones publicitarios que se encuentran en la esquina de una mesa y se recarga en una de las tres columnas de cemento que yacen dentro de la tienda. “Yo creo que ha habido un muy buen recibimiento de Lorena Saravia; si te das cuenta tiene propuestas muy diferentes que no se reducen a la idea generalizada que tenemos de moda mexicana como la vestimenta indígena. Ella propone prendas contemporáneas que podrían internacionalizarse”, comparte la asesora de la tienda.

Mónica contonea su pie contra el piso, abrocha su chaleco negro y acomoda el cuello de su camisa blanca; ante la ausencia de clientes se dirige a la bodega para comer su almuerzo. Mientras tanto, Mauricio Flores cuenta una anécdota que tuvo cuando colaboró con ProMéxico en una iniciativa para promover la moda mexicana.

“El chiste es que se invirtieron miles de pesos para enviar a París una colección folclórica de diferentes diseñadores mexicanos; nada se vendió porque todo lo tenían en el sótano, aparte de que los precios de la ropa eran como los de una casa de moda consolidada, por ejemplo Dior. Creo que Proméxico, que se supone que apoya esta industria, perjudica más de lo que aporta”. El encargado de ventas de la tienda muestra su disgusto al fruncir el ceño y de vez en cuando mueve la cabeza para que su fleco castaño no le tape los ojos.

Pensar en moda como algo real


Mauricio Flores entrecierra los ojos porque percibe que dos personas observan los aparadores de la tienda; éste corre a atenderlos. La pareja hace su compra, un vestido largo con holanes color azul de 14 mil pesos; éstos al salir de la tienda prosiguen su camino por las aceras de Mazaryk, esperan a que el semáforo de transeúntes- como los que se encuentran en cada esquina por donde circulan automóviles- torne a verde para poder cruzar la calle.

Al llegar al límite de la avenida Mazaryk- al cruce de Ferrocarril de Cuernavaca- se encuentran los establecimientos de firmas de moda con reconocimiento mundial, desde propuestas textiles como Ermenegildo Zegna, Dolce & Gabbana hasta opciones de joyería fina como Bvlgari, Chopard y Rolex.

La balanza está desequilibrada, una mexicana contra los grandes monstruos de la moda que tienen reconocimiento en la escena internacional del mundo fashion. Como menciona el encargado de ventas de Lorena Saravia: “la moda no va a cambiar hasta que no se cambie la mentalidad, ésta no es solo una opción técnica en las universidades, es una carrera, una profesión, un modo de vida para muchos y una industria potencial”.

Fotos: Karina López Gaona e Instagram





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TUZOBÚS, LA NUEVA Y MEJORADA CONGESTIÓN VIAL

Por Mayra Silvia Navarrete Aldana
Pachuca, Hidalgo (Aunam). Una dispareja y ensordecedora sinfonía emana de los cláxones de los conductores que transitan la conexión de la carretera México-Pachuca y el Bulevar Felipe Ángeles. Es visible la impaciencia de los automovilistas y choferes del transporte público, quienes intentan sus mejores maniobras para esquivar las interminables y poco fluidas filas de carros y camionetas que conforman el tráfico matutino que genera su culpable favorito: el Tuzobús.


El innovador medio de trasporte de la capital hidalguense fue inaugurado el 16 de agosto del año pasado. A través de sus 30 estaciones recorre 16.5 kilómetros, ida y vuelta, en la ruta Troncal, que va desde la entrada de la carretera federal México-Pachuca hasta el centro de la ciudad.

Este trayecto hace uso de 43 autobuses con un cupo para 80 personas cada uno. Las rutas alimentadoras – transporte que recorre las colonias para acercar a los usuarios del Tuzobús hacia las terminales para realizar la conexión con la ruta troncal – cuentan con 43 unidades similares y 48 vagonetas.

El carril correspondiente al Tuzobús está vacío; por el contrario, hay dos tumultos que no pasan inadvertidos: uno pertenece a los autos que se hallan atorados en el tráfico y el otro a las personas que esperan en Terminal Téllez, primera estación de este nuevo transporte a que el autobús llegue.

Algunos usuarios del camión Flecha Roja no pueden evitar mirar constantemente a través de las ventanas para asegurarse de que el tráfico esté fluyendo, otros observan fijamente el reloj como quien espera que el tiempo se detenga y que las manecillas del reloj no marquen la hora de entrada –07:00 am– a sus escuelas o trabajos.

La situación de quienes esperan en las estaciones no es tan distinta, salvo que ellos voltean de lado a lado con la esperanza de que el Tuzobús se digne a aparecer antes de que el conglomerado sea mayor y, obviamente, que sea haga más tarde.

Gustavo Escalante, estudiante del Tecnológico de Monterrey está resignado: "Esto es lo que el Tuzobús ocasiona, si viajo en coche el que se estresa por el tráfico soy yo, pero si utilizo el autobús llego tarde. Antes me dejaba exactamente frente al Tec, pero ahora se tiene que desviar por la reducción de carriles. Así es esto, somos conscientes de que vamos a llegar tarde. La peor parte, durante la mañana, es de Téllez a Colonia, y cerca de las 3:00 p.m. la calle Revolución".


El autobús que partió de Tizayuca hacia la Central de Autobuses del Norte de Pachuca llega a las 7:12 a.m., al Flecha Roja le ha tomado una hora con doce minutos completar un destino que antes del nuevo medio de transporte solía hacer en 35 o 40 minutos como máximo.

La gente que desciende del autobús se divide y corre a las vagonetas que los llevan a las estaciones del Tuzobús, algunos otros optan por pagar un taxi. Manuel Hernández, un hombre que lleva siete años como chofer, asegura que este medio les ha beneficiado a los taxistas: “las combis eran competencia porque eran económicas, pero la gente prefiere pagar los 30 pesos –tarifa mínima del taxi– a esperar hasta por media hora a que llegue el Tuzobús”.

El descontento de las personas por la imposición del Gobierno del Estado para usar este sistema de transporte al quitar las combis es palpable, las quejas se escuchan dentro y fuera del Tuzobús. Las mañanas son toda una travesía para quien transita en Pachuca, ya sea en transporte público o privado. Cuando el sol se pone finalmente, la gente sabe que ha logrado sobrevivir a otra congestión vial”.


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BILLETES EN FORMA DE CEBOLLAS, CHILES Y JITOMATES

Por Gabriel Sánchez Pozos
México (Aunam). Las puertas del metro se abren, la gente sube y baja a empujones porque las bolsas llenas de papas, zanahorias y mangos son un obstáculo para el usuario que toma el metro en la estación “La Merced” donde el olor a cebolla, hierbas y chiles se mezclan para dar la bienvenida a todo aquel que desee visitar uno de los corazones culinarios de la Ciudad de México.


Construido por Felix Candela, arquitecto conocido por idear el Palacio de los Deportes, el Mercado de la Merced ya cuenta con 58 años de vida. Sin embargo, el inicio del comercio en la zona comenzó desde la Colonia con la fundación del Monasterio de Nuestra Señora de la Merced de la Redención de los Cautivos en 1594.

“¿Cuánto le doy, güerita?” “¿Cuánto le pongo, doña?” Son algunos de los gritos que se escuchaban para atraer a la clientela que con bolsa en una mano, y con la lista de productos en la otra se pasean por los pasillos del mercado para obtener la mejor opción, tanto para el bolsillo, como para el paladar.

Los 400 metros del mercado, junto con sus 30 puertas están dividas en tres grandes secciones: la primera solamente dedicada a verduras, la segunda se encarga de ofrecer frutas, y la tercera vende todo tipo de chiles y productos de abarrotes, para que el cliente tenga más claro donde se encuentra lo que quiere comprar.

A diferencia de un mercado normal, existen puestos dedicados a un solo producto, es decir, locales completos en los que sólo se vende jitomate, papa, zanahoria o limón, pero fuera de eso, los encargados también gritan, ofrecen, venden y cobran tantas veces puedan.

Marco Antonio Sánchez García, un hombre de 30 años de edad, tez blanca y un metro con setenta centímetros de estatura que vestía un enorme delantal azul y una gorra negra, mencionó que la vida en el mercado de la Merced es muy distinta a lo que parece a simple vista.

Marco Antonio comenta que las cantidades de dinero que se manejan dentro del mercado son bastante grandes. Tan sólo de vender papa, en el puesto que su padre le heredó, en una semana en la que no se venda mucho, aproximadamente más de mil pesos sí obtiene.

“¿Cuánto le doy?” “¿Qué va a llevar?” Grita Marco Antonio cada vez que alguien se acerca a su puesto, mientras comenta el éxito de un vendedor en la Merced: saber comprar para vender mejor.

Para ejemplificar, Marco Antonio menciona, mientras juega con una pequeña papa esférica y amarilla, que para sacar ganancias el proceso de compra en la Central de Abastos es muy importante porque ahí se decide el precio que pondrá en la Merced, pues estos no dependen de lo que ofrezca el señor de a lado, sino de cuanto gasto en su inversión.

Por otra parte, Evelio Sánchez Ortega, un señor de 53 años de edad, de un metro y sesenta centímetros de estatura y pocos cabellos que mostrar, es la prueba de que en la Merced se vive y se vive bien, pues comentó que, a diferencia de Marco Antonio, vender más de un producto es lo más rentable para el negocio.

En su puesto, de poco más de tres metros de largo y dos de ancho, se observan chiles, jitomates que carecen del color rojo, tomates y cebollas que comienzan a perder la última capa, apilados y con el precio en la cima para que la clientela lo vea fácilmente, son los productos que el señor Sánchez ofrece al público.


Graduado en Química Metalúrgica por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), Evelio Sánchez llegó al Mercado de la Merced gracias a su cuñado quien le ofreció la renta de un puesto después de haber perdido su lugar en Volkswagen, que según él, fue lo mejor que le pudo haber pasado.

Evelio, quien con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos rojos y vidriosos, mencionaba con la voz entre cortada, que en 1986, cuando el mundial de futbol llego a México, todos los comerciantes tenían dinero para gastar sin problema, tan ese así, que su puesto que en ese entonces retaba, lo compró por 200,000 pesos, lo que significo tan sólo quitarle un pelo al gato.

"¿Cuánto le doy seño?” Menciona Evelio, y mientras su clienta comienza a elegir el tomate que se llevará a casa, comentó que aunque las cosas ya no van tan bien, lo mínimo que llega a ganar por semana son más de 4,000 pesos (aproximadamente mil por cada producto) y que con esas cifras a veces se pregunta para que se esforzó por lograr un título, si para obtener dinero en la Merced nunca le pidieron uno.

“Son 20 pesos” menciona Evelio después de haber pesado los tomates que su clienta escogió, toma un billete con la cara de Benito Juárez en él y entrega la bolsa transparente que contiene el kilo del producto que alguna vez fue suyo y así, fue como Evelio confesó que las personas que mantienen a flote su negocio no son los compradores que eligen el mayoreo, sino aquellas "de bajos recursos" como las denominó, que llegan y se llevan su kilito de cualquier cosa porque así gana más dinero.

"Saco más dinero vendiendo bolsas de a kilo a las amas de casa, que cajas de 15 kilos llenas de cebollas porque con ellas no puedo aumentar mucho el precio" menciona Evelio mientras señala una pila de 15 cajas que ya había vendido.

No siempre las grandes cantidades de dinero no se encuentran en edificios de más de 100 metros de altura, o con los hombres que visten siempre de traje, porque algunas veces los billetes y monedas se encuentran en medio de la pila de chiles y jitomates o dentro de los mandiles de más de un metro de largo de las personas que los visten en el Mercado de la Merced.






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martes, 3 de mayo de 2016

UN DÍA PARA SOÑAR A RITMO DE JAZZ

Por Montserrat Antúnez Estrada

México (Aunam). Los festejados levantan las manos. Brincan sobre tapetes de colores, mueven las caderas en círculos. Una asistente disfrazada de princesa presume su habilidad al dar una marometa. Niñas y niños celebran, como sucede desde hace 62 años, la fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas para reafirmar sus derechos.

Es su día, es su fiesta. Hoy son dueños del Centro Nacional de las Artes (Cenart) y toman como cómplice la música jazz que ameniza el lugar.

Espacios cubiertos de lonas blancas, cercados con tablas de colores, conforman los más de 17 espacios que el festival “¡Todos a jugar con música de jazz y más!”, ofrece para los menores. El Día Internacional del jazz y el Día del niño en México comparten más que la fecha de su celebración.

En los carteles amarillos colgados de los postes de luz que hay en el Centro se afirma que el jazz: “representa el poder de la música contra la discriminación y en favor de los derechos civiles”.

Las risas y juegos de los niños que caminan del brazo de sus padres, los que corren y gritan alrededor del lugar, así como los que aún no aprenden a hablar, también se oponen a injusticias. Son muestras de oposición en un país en donde el 53.9 por ciento de menores de 18 años vive en situación de pobreza.

Cientos de familias recostadas en el pasto escuchan a la agrupación Magnolia México Jazz Band. El conjunto no acapara las miradas y sonrisas de los espectadores sino los más de 30 bailarines que si bien no son expertos en el arte de la danza sí lo son en el de la espontaneidad.

Los danzantes se encuentran en la tarima en frente del escenario al aire libre. Vestidos de superhéroes y heroínas, con playeras de diferentes colores, niñas y niños de distintas edades siguen, sin éxito, la coreografía que un par de animadores comparten. “¡Mira, mira!”, grita un niño de un metro de estatura mientras baila y agita las manos para llamar la atención de su papá.

En el espacio llamado “Josephine Baker”, nombrado así en honor a la reconocida bailarina de charleston de los años 20, la artista Myrna de la Garza invita a las niñas y niños, junto con sus padres y abuelos, a moverse sin timidez: “Bailemos porque podemos hacerlo”.

Una señora, de pie, se mueve de izquierda a derecha. Frente a ella un niño de 9 años brinca sobre su lugar levantando las dos piernas. “¡El jazz es un baile a favor de la libertad!”, grita la animadora.

Los asistentes continúan moviéndose. Lo hacen como si, sin saberlo, honraran a esos 2.5 millones de niñas, niños y adolescentes que, en México, realizan alguna actividad económica. Myrna pide a los presentes cerrar los ojos: “Abróchense los cinturones. Hoy es un día para que niños y adultos soñemos”.




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lunes, 2 de mayo de 2016

BANDERAZO DE SALIDA PARA EL CONTINGENTE PUMA

Por Rafael Vadillo
México (Aunam). Los 183 atletas que representarán a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Universiada Nacional 2016, tomaron protesta durante la ceremonia de abanderamiento del contingente Puma el pasado 28 de abril. Dicho evento contó con la presencia del rector de la Universidad el Dr. Enrique Luis Graue Wiechers.

Representantes de 16 disciplinas deportivas (de 42 que ofrece la UNAM), dentro de las que destacan basquetbol; voleibol; fútbol; béisbol; tenis; atletismo; judo, halterofilia; entre otras, se dieron cita en las instalaciones del Frontón Cerrado en la Ciudad Universitaria para el acto protocolario.


En presencia de directivos, académicos, trabajadores, estudiantes y prensa, el Dr. Enrique Graue dio el banderazo de salida para los jóvenes estudiantes que pondrán los colores de la Máxima Casa de Estudios en alto el próximo mes de mayo en Guadalajara, Jalisco; lugar donde se llevará a cabo la Universiada Nacional.

El rector de la Universidad hizo hincapié en el esfuerzo y los sacrificios que, los estudiantes-atletas, han realizado para llegar a ese momento cumbre y les aconsejó dar su mayor esfuerzo, y sobre todo, divertirse a lo largo de la justa; no sin antes desearles el mayor de los éxitos.

Durante el acto protocolario también se contó con la presencia del Lic. Alejandro Fernández Varela Jiménez (Director General de Deporte Universitario), del Dr. César Iván Astudillo Reyes (Secretario de Atención a la Comunidad Universitaria), de la Dra. Mariana Duhne Ramírez (estudiante de la Facultad de Medicina, parte del equipo de halterofilia y medallista en la Universiada Nacional 2015) y de Humberto Ceballos Martínez (alumno de la Facultad de Ingeniería y parte del equipo de voleibol de sala).






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EL LUGAR DE LOS OLORES Y SABORES

Por Tania Olmos Martínez

México (Aunam). El silencio no está presente en este lugar: gritos sin sentido y música de géneros gruperos, son los sonidos que se escuchan. El mercado de la Merced es uno de los lugares populares en México para comprar por minoría y mayoría, para adquirir cualquier tipo de productos: encuentras desde carnes frías y legumbres, hasta brebajes santeros.

Es muy fácil encontrar este mercado, sólo tienes que viajar en la línea 1 del Metro y bajar en la estación “Merced”. Después subes por las escaleras hacia la salida y cuando pongas un pie afuera del metro ya estarás en el ambiente mercantil de la colonia.


Hay una variedad enorme de colores, aromas y sonidos. En los pasillos de éste enorme mercado, se escuchan gritos como el clásico “Pásele güerita, ¿qué va a llevar?” o algunos más originales cómo “¡Tú pide y yo lo consigo, aquí hay de todo, mi reina!”.

El lugar es una paleta de tonos y colores, algunos llamativos como las piñatas, otros naturales como el verde del limón y el morado de la cebolla. Algunos puestos tienen organizada su fruta en montañas de colores, pero hay algunos que se dedican sólo al comercio de una mercancía, ya sea sólo cebollas, o sólo limones, por lo que se pintan de un sólo color.

Justo en el año de 1952 se construyó “La Nave Madre” que es el mercado de la Merced original, por ser el primero que se hizo. Con el paso del tiempo la colonia se convirtió en un lugar mercantilista, por lo que se tuvieron que construir “naves” similares que albergaran los nuevos puestos.

Por esta razón “La Merced” está conformada por varios mercados, en los que los puestos se clasifican según el tipo de mercancía que venden. Por ejemplo, en “La Nave Madre” está la mayoría de las dulcerías y los expendios de frutas y verduras; cruzando la calle, a un costado de este mercado, está la nave de las carnes frías.

Para adquirir algún puesto e iniciar tu propio negocio debes esperar que se ponga en venta un local, ya que la mayoría de éstos se heredan y permanecen con una familia de generación en generación. Por ejemplo el caso de don Manuel Hernández, vendedor de chiles secos en la Nave Madre, dice “Este puesto le perteneció a mi abuelo y yo desde pequeño he trabajado aquí”. Ese local es de su familia desde hace poco más de 20 años.

Sin embargo, en la espera de un local, ya sea dentro de la nave o fuera, debes de pagar una cantidad que se aproxima a los 90 mil pesos, claro que el precio depende del lugar en el que se ubique.


Las personas que recorren los pasillos del mercado de legumbres se dan cuenta del cambio de aromas. Se debe a los puestos que venden un solo producto, por la cantidad de kilos que tienen de la misma mercancía. Cuando pasan por un pasillo de verdura y en seguida hay un local de chiles secos, el aroma que sobresale es el fuerte olor del chile guajillo, o el del chipotle.

Si los aromas son cambios drásticos en las legumbres y sobre todo en los chiles secos, en el mercado de las carnes frías es un mundo de olores fuertes. Al caminar por el primer pasillo recibes un golpe de olor a viseras y más de 20 personas te gritan en la cara “Compra aquí, qué buscabas”, “La mejor carne está aquí, pásale”, o “Aquí hay de todo”.

La variedad de olores es proporcional a la cantidad de mercancía y productos que puedes comprar en la nave de las carnes frías. Es posible adquirir carnes de res, puerco, algunos mariscos, pollo fresco o congelado, y también todos los demás productos que se derivan de estos como: carne al pastor y carne para tacos (ya preparada para azar), longaniza y lengua cocida.

La mercancía de la nave de carnes frías, es organizada en columnas de casi un metro de carne de res, de pollo o bistecs de carne de puerco. Pero los productos como el chicharrón y la pata de puerco para tostada, se acomodan diferente, dice Julio, alias “el Junior”, empleado de una carnicería “La pata y el chicharrón van en tinas para que no se les paren las moscas, le calculo que le cabe como más de 15 kilos a cada tina”.

Además, en la nave de las carnes frías, también hay cremerías. Se encuentran casi en las salidas del mercado. Venden quesos y, por galones, crema y leche. Justo al salir de esta nave hay puestos en la calle, estos ya no son productos como los del mercado, sino que venden mercancía como cacerolas, recipientes de plásticos y hay muchos puestos más de comida preparada.

Entre los pasillos cercanos al metro de la Merced puede adquirir adornos florales para fiestas; una variedad de calzado, discos piratas y en algunos pasillos está la santería.

Este último tiene pequeños locales pintados de colores oscuros como el negro y morado: con olor a incienso y letreros que dicen “Amarres por $500.00” o “Se leen las cartas”. A esto se agregan imágenes de la Santa Muerte y de San Judas Tadeo. Aquí venden velas aromáticas, brebajes para sanación del espíritu, pociones de amor y otros tés a basa de hierbas para sanar.

Algunos puestos tienen mayor competencia que otro, por ejemplo, la Nave Madre con frutas y verduras alberga más de 700 puestos del mismo tipo y en la nave de las carnes frías, más de 500 puestos son de carnes, lo que ocasiona una gran variedad de precios, calidad y productos.

La variedad de cosas que puedes encontrar y comprar en este mercado, son la razón de que muchos mexicanos adquieran sus despensas en este lugar. Los precios son accesibles, se pueden encontrar ventas por mayoreo, lo que disminuye el precio. Esto es lo que buscan las personas: variedad de productos, calidad de estos y economizar con sus precios.




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LA CARA ANTIGUA DE LA MUERTE

Por Katia Morales Marcelino
México (Aunam). A las dos de la tarde, la salida de la estación del metro Cuatro caminos, escupe y traga gente. Cientos de personas cruzan sus caminos en los torniquetes, unos salen y otros llegan. Los que entran no saben que el transporte avanza más lento de lo normal y los que salen, no prevén que el día es más soleado y caluroso de lo tolerable.


Un pasillo se extiende justo antes de llegar a la Calzada Ingenieros Militares. A lo largo, diminutos locales atiborrados de “maquinitas traga monedas” y una que otra improvisada “boutique” con fayuca. Los más solicitados son los negocios de comida con sus típicas gorditas de chicharrón que escurren caliente y rico aceite; así como las inigualables “flautas” adornadas con sustanciosa crema y sospechosa lechuga.

Cuando por fin los locales se quedan atrás, la Calzada aparece en toda su extensión. A los lados, miles de “combis” se encuentran formadas para llevar a sus inquietos y sudados pasajeros. Los choferes se tornan renuentes a dar el paso a los peatones y exasperados comienzan a pitar y chiflar a la combi de enfrente. Debe ser el sol, su intensidad pone de mal humor a cualquiera.

El cruce con la Calzada México–Toluca inicia cuatro calles más adelante. En el camino, las personas siguen fluyendo y con ellas pequeños “puestos” de tacos de procedencia dudosa: “¡Llebele [sic] 3 X 10!”, dice su propaganda.

La llegada


A mano derecha en la intersección y media calle más, el Foto Museo Cuatro Caminos tiene sus puertas abiertas al público. Rubén Mejía es el encargado de la recepción. No tiene más de veinticinco años, pero las sombras debajo de sus ojos y la expresión con un tono de desagrado contrastan en su rostro juvenil.

En la entrada, el nombre de una de las exposiciones activas en el museo, da una grata bienvenida. “ENRIQUE METINIDES. EL HOMBRE QUE VIO DEMASIADO”, se encuentra escrito con letras negras que resaltan con la amplia e impecablemente blanca pared de diez metros por tres de alto

A los pies de ésta, una ambulancia propia de los años 60, completamente blanca con excepción de una cruz roja en un lado con la leyenda “Cruz Roja Mexicana”. Su delantera es de tipo Volkswagen, pero más alargada. Reluciente y brillante, como si los años no hubieran pasado por ella. “Toda una reliquia, pero de las que más vidas salvaron”, dice Ilse Portales, joven encargada de dar informes sobre el vehículo.

A lo largo de la pared, una pequeña muestra de lo que se espera de la exposición fotográfica –con temática en Nota Roja- de Jaralambos Enrique Metinides Tsironides, afamado fotógrafo mexicano de los años cincuenta. Al fondo, una foto en blanco y negro de un accidente automovilístico. Son tres jóvenes a los pies de un convertible. Dos de ellos aparentemente muertos y el otro, con un severo golpe en la cabeza; fumando un cigarro y tomando en brazos a uno de sus compañeros. Está volteado hacia uno de los dos policías posicionados al lado suyo.

Mirada a la muerte


La sección derecha del museo es enorme –aproximadamente mil metros cuadrados de superficie-. Está conformada por altos techos negros, con luces empotradas e inmaculadas paredes blancas. De acuerdo con el portal online del museo, el lugar fue un proyecto de remodelación iniciado en 2012, por parte de la Fundación Pedro Meyer, sobre una antigua nave industrial que se encargaba de fabricar plástico, en la década de los cuarenta.

Las paredes se encuentran tapizadas por 120 obras que el fotógrafo ha realizado durante casi setenta años. Todas ellas, enmarcadas en cuadros negros de tamaño similar –cuarenta centímetros por sesenta-. Pareciera que lo formal del marco tratara de mitigar lo impactante que cada una de las imágenes conserva.

De acuerdo a la Asociación Mexicana de Investigadores en Comunicación las imágenes de nota roja se caracterizan por la dramatización, exaltación y descontextualización de la violencia. Expone la tragedia, la exhibe. Podría hablarse, entonces, de una clara caracterización de las obras: accidentes automovilísticos, crímenes pasionales, delincuencia y/o riñas y, no menos importante, imágenes que retratan el dolor de la sociedad.

Después de los primeros diez cuadros, los nervios comienzan a flaquear. La imagen de lo inevitable, un robo y asesinato dentro del bosque del Chapultepec en 1995. Un joven tirado boca abajo, no se ve que ha sido apuñalado tres veces. Pareciera que sólo duerme.

Primera mueca de horror: la muerte de Adela Legarreta Rivas. La periodista mexicana quedó “prensada” de la cadera a los pies en su vehículo, un 29 de abril de 1979; su manicure y peinado, están casi intactos.


Segunda mueca de horror: Jesús Bazaldúa, un joven ingeniero de telefonía, se encuentra suspendido de uno de esos viejos postes de luz de los años setenta. Su brazo y pierna deshechos por sesenta mil voltios. La maraña de cables contrasta con el cielo de fondo.

Primera mueca de desconcierto: Gregoria Cruz habla con un policía, se ha vuelto en una homicida. Tirada sobre la calle Tacuba, Tiburcia González ya no respira, tiene una puñalada en el estómago. En ese tiempo las mujeres indígenas tenían como modo de subsistencia, la venta de dulces y Tiburcia vendía el mismo tipo que Gregoria, algo inimagible para 1968.

Pasados los cuadros que ocasionan un sentimiento de horror, comienzan a aparecer aquellos que obligan a la empatía y al dolor, a la inevitable sensación de tener un nudo en la garganta. Una madre indígena de los años sesenta está en la sala de espera de la Cruz Roja de la Colonia Roma, tiene sangre en cara y ropa. No es su sangre, sino de su pequeño de dos años que acaba de ser atropellado por un autobús. Esta inconsciente.

Por último, uno de los más impactantes. La parte trasera de un automóvil de los cincuenta, en su interior una mujer y a su lado un niño de tres años. Su coche acaba de chocar contra un camión, nadie sobrevivió. Todos los vidrios están rotos, la gente trata de mirar a través de ellos.

Mirada al presente


Después de dos horas se comienza a estar harto y perturbado del nivel de violencia y muerte que puede llegar a ser captado por una cámara. Después del último vistazo y del estado de ensoñación y horror, se comienzan a notar más voces en el lugar. Más personas están admirando las obras, en comparación con las seis que estaban a las dos y media, cuando Rubén levantó la vista e invitó a pasar.

“Me mandaron para mi clase de Artes. Vine con mi novia. Espero que salgamos rápido”, dice Edgar Cruz, estudiante de secundaria. Acto seguido, voltea hacia la chica delgada con un audífono en el oído que está a su espalda y le sonríe.

Actualmente se dice que la violencia va en aumento. El sociólogo Fernando Escalante comenta que más bien ha habido un incremento de la exposición pública de la violencia, así como de sus perfiles de actuación. Ahora se representa a la muerte en sus formas más brutales: tortura, descabezamiento, descuartizamiento. El día a día del país se pierde entre las primeras planas, con la imagen más sangrienta que se haya podido fotografiar.




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LA REVOLUCIÓN INTERRUMPIDA EN EL MERCADO DE LA MERCED

Por Raúl Parra Rosales
México (Aunam). El Mercado de la Merced tiene una oferta de lo más vasta; en él pueden encontrarse yerbas, especias, frutas, verduras, legumbres, adobos, embutidos, granos y hasta revolucionarios, como don Raúl, un sobreviviente del movimiento estudiantil del 68 con un amplio bagaje como activista político.


El mercado

El principal mercado minorista de la capital está emplazado en el barrio homónimo, La Merced, al oriente del Centro Histórico de la Ciudad de México. Durante más de un siglo, de 1863 a 1982, fue el mayor proveedor de productos alimenticios a gran escala para los capitalinos.

Las calles aledañas están repletas de puestos donde se venden frutas y verduras a precios muy bajos, en una zona conocida como el tianguis. Los visitantes caminan con dificultad por los estrechos pasillos que se forman entre los puestos y el tránsito de los carros, mientras los marchantes tratan de seducirlos con sus ofertas.

Al interior, una nave de medio kilómetro de longitud está abarrotada de toda clase de alimentos. Su extensión parece ser tan infinita como la del océano en el horizonte. La mercancía salta a la vista: hay enormes canastas desbordadas de legumbres y costales colmados de cereales que se elevan casi dos metros por encima del suelo.

Hay personas con carretillas moviéndose en todas las direcciones. Los marchantes vociferan los nombres y precios de sus productos y tratan de pescar a los posibles clientes. La Merced es un mercado incluyente; en él convergen hombres y mujeres de todas las edades, estratos, géneros, ideologías y nacionalidades.

Pero en el mercado no sólo se oferta comida; también hay una zona destinada a la venta de artículos para el hogar: el paso a desnivel. Éste se ubica junto a los cárnicos y alberga prendas de ropa, canastas y una gran variedad de telas.

La gente

Tal como su nombre lo indica, el paso a desnivel no se encuentra a la misma altura que el resto del mercado, sino que está en una depresión y se accede a él descendiendo por unas escaleras. Muy cerca de hay un local donde se venden capazos para recién nacidos, que en México se conocen como ‘moisés’.

El tendero, un hombre senil y espigado de pelo cano y lentes, fuma un cigarrillo mientras espera a su próximo cliente. Es don Raúl, un octogenario con 57 años de antigüedad en el mercado. Su negocio se llama “El Moisesito” y llegó a tener tres sucursales, pero ahora sólo queda la matriz.

El paso a desnivel está relegado a la marginación y se encuentra en pésimas condiciones. Las escaleras se inundan constantemente debido a que abundan las goteras. Esto ha mermado la prosperidad de las ventas. Don Raúl explica que tuvo que cerrar los otros tres locales porque los ingresos descendieron en un 99 por ciento.

De acuerdo con el propietario de “El Moisesito”, otro problema es ocasionado por los vendedores ambulantes, quienes proliferan en esa zona y bloquean el acceso. Los comerciantes les han comunicado la necesidad de una restauración a las autoridades, pero no han obtenido respuesta.

La revolución interrumpida


Don Raúl hace un paréntesis a la conversación y sube a una escalera para cambiar la cubeta situada debajo de una gotera; el agua en su interior está a punto de desbordarse. A partir de ese momento prefiere hablar de temas más relevantes.

El hombre blanco y delgado, de piel arrugada por los estragos el tiempo, retrocede cinco décadas y rememora cómo sobrevivió a la matanza de Tlatelolco:

“Yo estuve ese día, íbamos en un carro y cuando llegamos [a la Plaza de las Tres Culturas] vimos que unos soldados estaban quemando los camiones y le echaron la culpa a los estudiantes […] Como usábamos melena, y el ejército disparaba a todos los que tuvieran el pelo largo, una camioneta se me emparejó. Afortunadamente pude dar la vuelta y eludirlos”.

Don Raúl estudió en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), pero en las manifestaciones se juntaba con los de la UNAM. Durante sus años de lozanía fue muy aguerrido y participó activamente en los movimientos sociales. Recorrió todo México participando en las campañas políticas y llegó a pertenecer a la porra de la Universidad Nacional, cuando era comandada por Luis Martínez “Palillo”.

El hombre se resiste a que su testimonio sea desestimado, y para probar la autenticidad de sus palabras ingresa a un pequeño almacén ubicado en la zona posterior de su local. Vuelve con una pequeña bolsa y revela su contenido: una serie de fotografías con figuras destacadas de la política nacional e internacional.

Los presidentes José López Portillo y Carlos Salinas de Gortari; Fidel Velázquez, líder perenne de la Confederación de Trabajadores de México (CTM); Rigoberta Menchú, defensora de los derechos humanos y Premio Nobel de la Paz en 1992; y Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial asesinado en 1994, son algunas de las personas con las que aparece retratado. Sin embargo, la más destacada es en la que está con Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución cubana y mandatario de ese país de 1959 a 2008, a quien conoció en la isla en 1982.

Tras más de un cuarto de siglo de activismo, don Raúl se cuestionó un día «¿Qué es lo que estoy pidiendo?» y puso en una balanza lo que podría ganar frente a lo que podría perder. A partir de entonces dejó la lucha y se decantó por una vida más tranquila.

Don Raúl atiende a dos clientes que se acercan; la tranquilidad de su semblante reafirma su decisión. Hoy ya no tiene que huir ni esconderse, permanece protegido por el anonimato que le brinda la multitud de vendedores en su lugar de trabajo. Ahora sólo se dedica al cuidado de su familia y su negocio en el Mercado de la Merced.





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domingo, 1 de mayo de 2016

JAZZMANÍA: LA FIESTA MUSICAL EUROPEA EN MÉXICO

Por Karina López Gaona
México (Aunam). Un picnic colectivo reposa en el césped del Centro Nacional de las Artes (Cenart). Parejas de novios, adultos, niños y ancianos disfrutan del atardecer acostados en mantas sobre el suelo; mientras unos comen un emparedado otros juegan ajedrez, lo que los anima contemplar el concierto que ofrece Luca Ciarla Quartet en el marco del Festival EuroJazz 2016.


El escenario, con estructura metálica y el techo de lona blanca, alberga al ensamble de jazz italiano que armoniza simbióticamente los sonidos del violín, el acordeón, el contrabajo y las percusiones; lo que provoca el bullicio del público y una lluvia de aplausos al término de cada melodía. Alrededor de la mitad de los asistentes se encuentran de pie, los otros – cerca de 350– prefieren disfrutar de la tela verde que se extiende por el campus de Cenart: el pasto.

El sonido que emerge del movimiento de las piedras de la grava carmín se escucha cuando los asistentes salen de la zona de los espectadores para comprar, en alguna de las carpas blancas, aperitivos como palomitas de maíz o soda y así calmar el hambre.

El olor de las salchichas asadas y del humo de cigarros de marihuana aromatizan el ambiente del EuroJazz en su 18° edición, festival organizado por la Delegación de la Unión Europea en México en mancuerna con el Cenart, mientras un grupo de diez asistentes comienza a bailar al estilo de una polka irlandesa con el solo de Luca Ciarla en el violín.

Cristina Martínez - la coordinadora de educación y cultura de la Delegación de la Unión Europea en México- menciona que el financiamiento del evento lo realizan las embajadas de los países que participan en el festival, este año: Francia, Italia, Alemania, Bélgica, España, República Checa, Polonia, Finlandia, Andorra y Austria.

“No participaron todos los países pertenecientes a la Unión Europea porque no hay dinero; o sea, el problema de la difusión cultural y apoyo a la música emergente es mundial y no sólo de México como creemos”, menciona Cristina Martínez al tomar su cámara fotográfica para captar los detalles de la fiesta musical.

Luci Ciarla Quartet, antes de iniciar el concierto, ofreció una clase magistral estudiantes de música en nivel intermedio y avanzado inscritos en la misma. César Molina, profesor de música del Cenart, menciona que sólo las bandas emergentes de EuroJazz ofrecen ese tipo de práctica: “En el Festival Jazz-Mex no pasa eso, incluso son espacios más pequeños y casi no viene nadie”.

César Molina, quien también forma parte de la prensa del Cenart, porta una cámara fotográfica y graba cada concierto del festival porque es una herramienta para perfeccionar su técnica al enseñar a sus alumnos; así como un acercamiento para los que no pueden asistir al evento y acceden al mismo por los videos subidos a su plataforma digital.

“He venido aquí por 18 años, lo que me gusta del EuroJazz es que las bandas hacen nuevas propuestas musicales; lo contrario sucede con el Festival Jazz- Mex -que surgió por el EuroJazz- en donde se hacen refritos de las canciones más populares de jazz estadounidense y se lleva a cabo de manera local, o sea nadie sale del país ni de la ciudad”, menciona el profesor de música del Cenart.

Jóvenes y familias llegan, el índice de asistentes incrementa a cada momento. Éstos buscan un espacio de césped libre entre las personas acostadas sobre el mismo; al igual que Jennifer Ruiz una guitarrista de la Facultad de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien menciona: “Yo solo busco una oportunidad para ser escuchada y no hay una plataforma de esta magnitud para el talento nacional”.

No obstante, existe una preocupación por lo anterior por parte de la Secretaría de Cultura que convoca por sexta ocasión la promoción de eventos musicales, teatrales, dancísticos, etc., a través de festivales artísticos y culturales al otorgar un subsidio –que va de los 320 mil a 1 millón 400 mil pesos, según ciertos requisitos del programa- para la coinversión de los mismos.

Jennifer Ruiz carga su guitarra sobre la espalda, en una funda negra, y la recarga en un árbol para contemplar desde ahí el espectáculo de los italianos. Ella considera que el festival es una propuesta cultural muy creativa, pero que al centrarse en el género jazz sesga la diversidad musical de grupos emergentes nacionales e internacionales.


El atardecer se hace evidente por el tono amarillo quemado del sol que recae en los rostros de los asistentes mientras escuchan a Luca Ciarla, violinista, agradecer la presencia del público en su lengua italianglish. “Mi gran inspiración es Johann Sebastian Bach, recreo la esencia musical que representa la música real para la gente real”.

Luca Ciarla exterioriza su emoción, los dos camarógrafos enfocan su cara y en las dos pantallas gigantes se remarcan sus arrugas de la frente y el sudor por el esfuerzo de tocar el violín. Da las gracias y se retira el cuarteto del escenario. La inconformidad del público se materializó al exigir otra canción con gritos y silbidos. “¡Otra, otra, otra!”, se escucha al unísono en las áreas verdes del Cenart.

El ensamble italiano complace al público y comienza a interpretar otra pieza musical, Ciarla se adueña del escenario y danza por éste de un lado al otro en compañía de su violín; da vueltas cual bailarina y agradece para- ahora sí -terminar con el espectáculo.

La necedad del público citadino persiste, un segundo unísono de “¡Otra, otra, otra!, resuena por el campus, el cuarteto vuelve a salir para por fin hacer su número final. Toman sus posiciones los cuatro integrantes, se escuchan los gritos de la multitud; Ciarla pide aplausos al público para Carmine Ioanna, Maurizio Perrone y Francesco Savoretti, mientras les da a cada uno un espacio para tocar un solo.

El picnic colectivo deja de serlo, la multitud se pone de pie y aplaude el talento de los italianos. Es el final de la participación de Luca Ciarla Quartet en el EuroJazz 2016. El caminar del público levanta la tierra de la grava y el aire parece nebuloso; en procesión la gente se va retirando del lugar con la expectativa de volver a disfrutar del “grupo de jazz contemporáneo que reúne los sonidos de la tradición folclórica italiana y el área del Mediterráneo”.




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