viernes, 8 de abril de 2016

MONA-MENTO NACIONAL


Por Cinthya Fernanda Salas Bonola
México (Aunam). En medio de la edificación se observa un campanario, a cada costado hay una columna de la altura de tres postes de luz unidos, que termina con una cruz blanca, la cual se pierde entre las nubes. En la actualidad, es un espacio conocido como el punto de reunión mensual de los chacas o reggeatoneros, tribu urbana que destaca de entre todos los devotos de San Judas Tadeo; construcción que ha perdido su verdadero significado entre monas, flecos cortos tiesos de tanto de gel y tenis Jordan piratas.

“La misa de los monos empieza a las tres” dice un policía de piel morena, encargado de cuidar los torniquetes de la línea dos de la estación Hidalgo del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC-M), a otro de los elementos de seguridad. Los dos uniformados de azul marino con detalles rojos no apartan la vista de las personas que se dirigen a la salida que lleva a la Avenida del mismo nombre que la estación, para celebrar al Santo de “las causas perdidas”.

El Templo de San Hipólito y Casiano fue declarado Monumento Nacional en 1931, por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), debido a su relevancia histórica; sin embargo los asistentes a las misas que se dan cada hora, desde las cinco de la mañana hasta las nueve de la noche en dicho recinto, se refieren a está obra como “la iglesia de San Judas”. 2:47 de la tarde, el sol es el culpable de las prendas humedecidas por el sudor y la misa de las tres, de que el transito por Avenida Hidalgo esté suspendido.

Al rededor del monumento, los puestos ambulantes de productos religiosos lanzan sus ofertas: “Camisetas grafiteadas en veinte pesitos”, “Siete collares bendecidos por diez pesos” o “veladoras de a quince”. Las diversas mantas plásticas en colores rojo y amarillo, permiten la vista de sólo la mitad de la edificación, para contemplarla en su totalidad se tiene que caminar pegado a los lados de la construcción.

Pegado al recinto, se aprecian las paredes de piedra de tezontle, cal y canto que han sido víctimas de los de orines humanos o animales y de restos de comida en mal estado, olores que se mezclan con los frutales y cítricos que emanan de las veladoras e inciensos de prueba que colocan los puestos. Los aromas perecen importar poco, pues las personas parecen indiferentes ante ello, “el chiste es agarrar lugar en la siguiente misa” menciona una anciana de cabellos grises a otra, mientras esperaban sentadas en las bardas del Templo.

Las rejas de metal negras, que protegen la entrada y la salida, así como el escudo de piedra que mira hacia los estudios Tepeyac, construido por José Damián Ortiz de Castro, arquitecto responsable de la Catedral Metropolitana, sirven ahora para sujetar las cuerdas de los más de cincuenta puestos que se fijaron a las fueras de la iglesia.

Antes españoles, hoy chacalones



Cadenas de florecitas de papel metálico color oro, plata y verde rodean la entrada principal. Los asistentes cargan sus figuras del “abogado de los casos difíciles" en diferentes presentaciones, en unas se muestra redondo y de cachetes inflados, en otra es él en versión niño, que además es una alcancía, también hay figuras de más de metro y medio y miniaturas, para la bolsa del pantalón.

En un principio, este espacio no poseía tintes religiosos como ahora; en junio de 1520 aquí fue registrada la mayor caída de españoles, en la llamada Noche Triste, por parte del pueblo mexica. Hernán Cortés lloró ese día y se vengó de aquellas lagrimas en 1521, cuando logró conquistar estás tierras, así mando a edificar los cimientos de la Ermita de los Mártires, lugar en que se enterraban cuerpos de españoles, para honrarlos.

Son las tres en punto y la próxima misa está apunto de comenzar. Tatuados, de jeans con diversos estampados, cabello rapado y con figuras marcadas-llamadas grecas-, pequeñas bolsas rectangulares colgadas de manera cruzada y ajustadas al torso, es la vestimenta que se ve repetida en varios hombres formados para entrar a rezar; mientras que en las mujeres se ve la presencia de gafas oscuras, camisetas negras y pantalones de mezclilla .

Un sujeto con camisa de San Judas y collares de cuentas de plástico en secuencia de colores blanco, amarillo y verde, mantiene su mano derecha, morena y delgada a la altura de su boca, forma una especie de caja con sus dedos que sostienen una estopa o papel mojados con solventes, como el thiner, es una mona, una droga popular entre está tribu urbana.

El lugar que conmemoraba a los españoles, en el presente alberga a chacas y de más feligreses del santo de la llama en la cabeza y el bastón en mano. Ya en el interior, los puestos siguen con fuerte presencia, grandes rótulos que anuncian “agua de San Judas Tadeo, directa desde el Nevado de Toluca”, atraen miradas. Cada quien enciende sus veladoras y las deposita en las esquinas de la congregación y se retiran a ganar lugar en el amarillento espacio, no sin antes hacer sus peticiones.

Adentro de la iglesia las personas quedan pegadas unas con otras, los portadores de flores benditas rozan los rostros de la gente, las grandes figuras dificultan la vista hacia delante, el piso se encuentra cubierto de agua bendita, tierra y lodo; detalles que hacen que el visitante ignore los vitrales del siglo XX, el retablo de mármol al fondo del recinto o los seis candelabros de bronce que alumbran la tarima de azulejos blancos.

El templo perdido

“Tú le pides lo que sea y él te lo cumple, no importa si se tarda, yo siempre confío” dice Claudia Gutiérrez, una robusta veracruzana de cejas depiladas y cabello pintado de rubio, que viene a la Capital por la fe que tiene. La mujer de aproximadamente 40 años hace sus “mandas”, que son “encargos” que se le ofrecen a San Judas como agradecimiento por su ayuda y protección.

Oraciones, plumas, figuras, paletas o monedas de a peso es lo que se usa para rendir tributo al patrono de las situaciones riesgosas. Claudia explica que estos artículos se deben de regalar a otros y que al recibirlos, estos tienen que dar algo también, “es como una cadena”. Así cada día veintiocho de mes se dan “mandas” en las afueras de la edificación que pertenece a los Misioneros Claretianos desde 1892.

Cuatro de la tarde. Este es un ejemplo de la devoción por San Judas Tadeo, apóstol que fue colocado por primera vez en el altar mayor del Templo de San Hipólito y Casiano en 1982, es decir, fue de las últimas etapas del lugar, pero que a pesar de ello resulta ser el motivo actual de importancia y no el monumento, ni la historia que representa.

La iglesia ubicada en esquina Zarco número 12 y Paseo de la Reforma, en la colonia Guerrero de la delegación Cuahutémoc, no parece cesar en número de visitantes. En medio de vendedores de nieves y elotes, los recién llegados, unos vestidos como “San Juditas”, esperan su turno de entrar frente al arreglo de flores de la entrada principal, para iniciar de nuevo la visita despistada al antiguo monumento nacional perdido entre el piso semi-destruido, montones de basura y feligreses de aretes brillantes, que están a las afueras del lugar.




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PUMAS SIGUE CON ANOTACIONES DE 4 EN LIBERTADORES


Por Itzel Esmeralda Ramírez Martínez
México (Aunam). Pumas ya tiene su lugar en los octavos de final, el resultado de 4-1 le fue muy favorable después de la derrota contra Chivas el fin de semana y de un par de balones que no lograron mandar al arco contrario.

Arrancó el partido y el primer gol de la noche fue de Olimpia por parte de Riveros al minuto 21. El primer tiempo concluyó y la ventaja la tenían los visitantes.

Para el segundo tiempo a los dos minutos de haber iniciado, Gerardo Alcoba marcó el gol del empate.

Al minuto 51 los felinos siguieron aprovechando las oportunidades e Ismael Sosa mando el balón a Matías Britos quien colocó el 2-1

Corrían sólo dos minutos de la segunda anotación cuando Eduardo Herrera mandó el esférico de nueva cuenta a las redes de Olimpia.

Vinieron más jugadas a favor de los Auriazules y al minuto69 Ismael Sosa terminaba con el cuarto gol de la noche tan colorida en las gradas por los trapos que sacó la afición del conjunto local.

Se realizaron algunos cambios y se agregaron dos minutos al juego, el ganador de la noche fue sin duda el equipo Universitario. El próximo partido de Pumas será el domingo 10 de abril en Ciudad Universitaria contra León.









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lunes, 4 de abril de 2016

SIN ETAPAS, SIN DIMENSIONES… LA VIDA ES INTEGRAL: AIMÉE VEGA MONTIEL


Por Mariana Montserrat Antúnez Estrada
México (Aunam). En las Islas de Ciudad Universitaria transitan, como todas las tardes durante el periodo de clases, miles de alumnos. El extenso sector de pasto es resguardado por dos fortalezas: la Torre de Rectoría y frente ella, separada por cientos de metros se encuentra la Torre II de Humanidades, gigante que viste con cristales. En el quinto piso del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) la doctora y maestra en Periodismo y Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Medley Aimée Vega Montiel, trabaja en su computadora.

El tamaño de la silla negra giratoria en la que está sentada la investigadora del Programa de Investigación Feminista del CEIICH contrasta con su metro sesenta de estatura y a su cuerpo esbelto parece que lo absorbe el asiento acolchonado. Inicia el encuentro. La voz tenue de Vega Montiel rompe el silencio que reina en la oficina donde hay dos estantes llenos de documentos. Su hablar sin pausas proyecta seguridad, conforme se despega del respaldo y dirige cada vez menos la vista a su computadora comenta el porqué de su acercamiento a los estudios feministas:

“Fue primordial la toma de conciencia de mi condición de género. Mi propia experiencia, mi propia historia de vida, al igual que como sucede con las feministas en distintos sectores, me motivó a dedicarme profesionalmente al trabajo feminista como académica y especializarme en el análisis de la comunicación”.

La maestra y licenciada en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), nacida en la Ciudad de México el 3 de marzo de 1974, está sentada de espaldas al ventanal de la oficina, lleva a su cara la mano derecha delgada con dedos largos y acomoda sus lentes color vino, detrás de ellos, dos ojos grandes están enmarcados por maquillaje negro. Cada vez que habla sus labios gruesos hacen un movimiento hacia abajo, similar a una sonrisa caída. Con un sí alargado responde que ha sido víctima de lo que llama un problema estructural: la violencia contra las mujeres.

“A lo largo de mi vida he experimentado y sigo experimentando violencia y discriminación por el hecho de ser mujer; al mismo tiempo reconozco que mi condición es privilegiada frente a la de la mayoría. La violencia de género forma parte de la historia de todas, en todos los ciclos de nuestra vida o al menos en alguno porque la violencia contra las mujeres es un problema estructural”.

La también coordinadora de la investigación Género, Comunicación y Poder del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT) de la UNAM afirma que el ejemplo de su madre es una de las herramientas que determinó su dedicación en las investigaciones feministas: “Ella fue quien me mostró, en la práctica, lo que es la sororidad. Es el primer ser humano al que le debo estar aquí”.

La especialista en derechos humanos de las mujeres y medios de comunicación, comenzó a “tejer el puente con el feminismo” cuando se incorporó a la maestría en la UNAM (1996), en el contexto electoral de 1997 realizó una tesis donde analizó la influencia de los medios de comunicación en la participación política de las mujeres. Ese fue el primer esbozo de lo que desarrolló con más profundidad en la maestría de la UAB (2002) y posteriormente en el doctorado (2004) con la tesis La decisión de voto de las amas de casa y las noticias electorales televisadas, en ambos grados obtuvo mención honorífica.

La académica Vega Montiel menea los brazos con movimientos sutiles y entrecruza los dedos, sube el volumen de su voz y con la mirada enfocada en el techo sonríe: “Fue en la tesis doctoral en donde construí el eje teórico epistemológico del feminismo y entendí lo fundamental que es asumir una postura feminista frente al mundo, como estudiosa”.

Desde entonces, la investigadora nivel I del Sistema Nacional de Investigadores se ha dedicado a estudiar distintos aspectos de la agenda de género y comunicación. En los aspectos de la recepción, examina cómo influyen los contenidos en la participación política de las mujeres y en la representación social sobre la violencia de género. En el ámbito de la estructura de los medios ha realizado análisis de la socio participación de las mujeres en las industrias de radio, prensa y televisión en México, así como la revisión de las políticas de igualdad en estas empresas.

La investigación en Comunicación

Quien actualmente es consejera del Canal del Congreso no siempre estuvo interesada en dedicarse a la investigación académica: “Decidí estudiar Ciencias de la Comunicación motivada originalmente por dedicarme al periodismo porque me parecía una profesión muy importante, vinculada con la responsabilidad social”.

Mueve de un lado al otro su cabeza como si recordara algún suceso, al mismo tiempo se balancean los aretes plateados que cuelgan de sus orejas y la coleta hecha a la altura de la nuca con la que recoge el cabello lacio y castaño oscuro que se extiende algunos centímetros por debajo de su cintura. Comenta que tuvo algunas experiencias de trabajo periodístico, sin embargo, mientras cursaba el cuarto semestre de licenciatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) descubrió su vocación por la investigación académica:

“En 1993 la Asociación Mexicana de Derechos Humanos inició el primer monitoreo de medios en un contexto electoral impulsado por Alianza Cívica y financiado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El grupo estaba encabezado por Sergio Aguayo y por un equipo interdisciplinario muy bonito, tuve la oportunidad de incorporarme a este grupo y con eso conocer la investigación en comunicación”.

La comunicóloga Vega Montiel mantiene las manos sobre sus piernas, la vista dirigida hacia la parte superior del estante ubicado en el lado derecho de la puerta de su oficina y una sonrisa que no se borra al mencionar que participar en dicho proceso representó en su vida un hito importantísimo: “Esa experiencia me puso en perspectiva lo que es el trabajo académico vinculado con nuestra responsabilidad con la sociedad”.

La influencia de sus estudios se ha visto reflejada, por ejemplo, en la propuesta Lineamientos y Mecanismos para una Ley de Medios con perspectiva de género que encabezó y fue presentada al Senado de la República en el contexto de la Reforma de Telecomunicaciones y Radiodifusión; en el 2014 se aprobaron 9 de los 35 artículos que planteó. Su labor no se limita a este logro, Vega Montiel busca acompañar al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) en el desarrollo de políticas con perspectiva de género.

Docencia: responsabilidad social

“Yo no podría entender el trabajo académico si solamente estuviera en mi cubículo produciendo datos, leyendo y escribiendo”, el volumen de su voz aumenta al dar esta declaración. La coordinadora del libro La Comunicación en México: una agenda de investigación considera que el trabajo docente es parte esencial en su formación como investigadora ya que: “No hay mejor espacio para poner en diálogo el trabajo que haces cotidianamente que una clase con estudiantes jóvenes”.

Al hablar acerca los logros que ha obtenido, la docente que cuenta con la categoría más alta en el Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico de Tiempo Completo (PRIDE) evita el contacto visual. El tono de su voz es más tenue y no refleja emoción alguna como consecuencia, aumenta la sobriedad del encuentro.

Comenta que antes de ganar una plaza como investigadora comenzó a laborar como docente en 1997, mientras terminaba la maestría. Pese a la expresión seria con la que contesta no deja de ser amable. Tocan la puerta de su cubículo, una chica abre y refiriéndose a ella como “mi niña”, Vega Montiel le pide cortésmente que la espere afuera unos minutos. Reanuda la conversación:

“En el 97 fue mi primera experiencia como docente al frente de un grupo ya que antes había sido profesora adjunta. Cuando volví a México en el 2002, después de la maestría y doctorado en la UAB, me reincorporé a la FCPyS y en el Posgrado también fui invitada para incorporarme como profesora”.

La exdirectora de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI) quien ahora se encarga del área de Coordinación Académica y de Investigación lleva los hombros hacia atrás, abre más sus ojos y menciona por qué se dedica a la docencia: “Comprendo que los académicos tenemos la responsabilidad de formar a otros estudiantes porque de la misma forma profesoras y profesores hicieron un cambio en mi vida. Es una manera de demostrar nuestra gratitud. Sé que esa es mi responsabilidad social como investigadora”.

Los reconocimientos de los que ha sido acreedora no influyen en la humildad con la que reconoce el papel de la UNAM en su vida, la cual le otorgó: “alas para volar”; además de brindarle la posibilidad de conocer a docentes que le ayudaron a construir una toma de conciencia. Tal es el caso de la antropóloga y política Marcela Lagarde a la que considera una maestra tanto en el campo político como en el académico y con quien integra la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres.

Para ella, comunicóloga feminista, la formación universitaria es una actividad fundamental en la sociedad mexicana porque: "otorga muchas herramientas para tomar conciencia acerca de las condiciones sociales, de la propia condición y prepara para pensar en posibles soluciones respecto a los problemas que nos preocupan".

Se levanta un poco de la silla para estirar su pierna izquierda, coloca las manos sobre el escritorio que está frente a ella, aumenta el volumen de voz y sin perder el contacto visual y el enfoque de sus investigaciones asegura: "La educación es esencial para lo que las mujeres nos proponemos resolver".

Recuerda una de las principales enseñanzas que ha recibido de su maestra Marcela Lagarde y hace énfasis al mencionar que las mujeres: "Tenemos la responsabilidad de ilustrarnos, de estudiar mucho para tener clarísimos los argumentos cuando nos cuestionen la razón por la que queremos transformar el mundo, desmontar el patriarcado. Eso solo lo logramos estudiando".

Ser un ejemplo no es el objetivo

“Pienso que es fundamental el trabajo que podemos hacer con estudiantes, motivarlas y motivarlos a estudiar, a formarse”, comenta la también Consejera del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México. Así como la antropóloga Marcela Lagarde la ha inspirado, Vega Montiel es consciente de que como docente puede influir en varias alumnas y alumnos por ello considera que: “La mejor manera de predicar es ser coherente. No basta ir con el discurso de la compasión, de la solidaridad y bla bla bla si en la práctica soy una hija de la guayaba ―se ríe y continúa―, mejor actúo”.

Con la silla gira hasta quedar de frente al monitor de la computadora, usa las dos manos para acomodar sus lentes, baja la mirada y sonríe mientras parece recordar algo: "Mi intención no es convertirme en un ejemplo porque soy una bola de fechorías. He hecho cosas super feas en la vida. No, no me considero una persona ejemplar". Sin embargo, es consciente de la influencia que puede tener sobre sus estudiantes: “Comprendo que mi labor implica una tarea vinculada no solamente con lo que yo les pueda enseñar a nivel de conocimientos académicos, sino también con mi responsabilidad como persona, ser ética".

Todo parte de la motivación

La vista desde el ventanal del cubículo de la doctora permite contemplar La Conquista de la Energía, el mural hecho por José Chávez Morado en 1952 que decora al Auditorio Alfonso Caso. Como parte de una irónica coincidencia el lugar en el que trabaja la autora de más de 31 artículos publicados en distintas revistas científicas se relaciona con el nombre de un reconocimiento al que se hizo acreedora en 2004: la Medalla Alfonso Caso de la UNAM.

Cuando a la ganadora de un reconocimiento de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC) en 2009 por su desempeño como presidenta durante el periodo 2005-2007 se le cuestiona sobre cómo reacciona ante los galardones obtenidos comenta que todo parte de la motivación con la que trabaja:

”Cuando se me reconoce lo agradezco muchísimo, sin embargo, no es ese mi objetivo. Trato que hacer las cosas para ser premiada no sea mi propósito en la vida porque cuando lo he hecho de esa manera y no sucede experimento mucha frustración. Intento tener presente eso porque claro, mi estimación propia y el ego enorme que tengo ―sonríe mientras cruza y descruza los dedos de sus manos― busca todo el tiempo reconocimiento.

Lo fundamental es la motivación con la que hago las cosas. Si mi intención es demostrar, como dice mi maestra ‘que soy guapa, bonita y lista’, olvídate, el resultado va a ser un desastre. Pero si el objetivo es beneficiar a los demás a través del trabajo, bueno, si hay un reconocimiento lo agradezco, me regocijo. Creo que ese es un indicador de que por ahí es el camino”.

Alarga las palabras, frunce el ceño y con un tono de burla comenta: “He entendido que esto de tener orgullo, pensar en tu título académico o cosas de ese estilo no sirven ―hace una pausa, cierra los ojos un momento, los abre y continúa―, nos hace profundamente infelices pensar que la vida es para hacer eso. Lo importante es no perder de vista que nuestra labor es beneficiar a los demás”.

Labor actual

Además de ser docente de la licenciatura y posgrado en Ciencias de la Comunicación de la FCPyS, es vicepresidenta de la International Association for Media and Communication Research (IAMCR). Actualmente representa a la asociación ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en la Global Alliance for Media and Gender (GAMAG) y coordina el Comité de Investigación del International Steering Committee de esta Alianza.

Aumenta la velocidad al hablar y con una sonrisa en su rostro comenta que cuando en el 2013 tomó el cargo de la GAMAG organizó un grupo interdisciplinario en el que incluyó a expertas en género y comunicación a nivel internacional como Margaret Gallagher, pionera en estudios de ese tipo. Enfrentarse a retos de esta magnitud ha dejado valiosas enseñanzas para Aimeé Vega: “Con cada responsabilidad asumida he entendido que no hay una forma establecida para hacer las cosas, se aprende al tiempo que estas se realizan”.

En el marco de la Alianza Global con la Unesco, en el 2014 se constituyó un Comité de Investigación Internacional, quien obtuvo la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos 2013 considera que esto es clave porque: “Hay investigadores que nos dicen ‘¿Para qué sirve el trabajo que hacen en la universidad?’ Nada más y nada menos que para construir diagnósticos que informan sobre el desarrollo de acciones políticas. Si tú no tienes un conocimiento de la naturaleza de los fenómenos, que eso solo te lo da la investigación académica, no sabes para dónde tirarle a la hora de la incidencia”.

El primer producto de la alianza fue el libro Media and Gender: A Scholarly Agenda for the Global Alliance on Media and Gender (Medios de comunicación y género: una agenda académica para la Alianza Mundial sobre Medios de Comunicación y Género) publicado en el 2014 y coordinado por Vega Montiel: “Fue una experiencia muy enriquecedora, la intención es que la ONU, le dé prioridad a este tema en la agenda de igualdad de género porque es de las áreas en las que menos avances se registran ―frunce el ceño, es evidente su molestia ante esta situación―.

La sonrisa en su rostro crece cuando anuncia la reciente aprobación del programa University Network on Gender, Media and ICTs de la Unesco, UNAM y RMIT (Australia): “Es un proyecto muy importante con la Unesco a nivel internacional, me siento muy feliz porque voy a tener la fortuna de encabezarlo”. Al terminar esta frase asiente con la cabeza y, de nuevo, mira su computadora: “En un día me llegan entre 100 y 200 correos, muchos son demandas de trabajo que tengo que resolver en ese mismo momento. Pero lo entiendo, es parte de mi vida”.

La vida es integral

Ante la interrogante “¿Cómo equilibra su vida laboral con la investigación y su vida personal?” en su rostro se dibuja una media sonrisa, sus ojos brillan y acomoda los brazos sobre el escritorio: “Yo pienso que la vida no se divide en etapas o dimensiones ―mueve su mano derecha de un lado a otro y habla de manera más aguda, en tono de burla― o sea, mi dimensión personal, mi dimensión laboral y mi dimensión como docente. Tengo la fortuna de que no tengo un empleo, no vivencio mi vida en la universidad como el-trabajo que tengo-que-hacer de ocho a ocho. Esto que hago ―sube el volumen de su voz― es mi vida.

Vega Montiel, quien ama la música de David Bowie, comenta: “Dentro de esto que es mi vida tengo mis espacios de amistad, de recojimiento, etcétera ―observa fijamente sus manos―. Tengo también a muchas personas maravillosas ―sus ojos siguen fijos en un punto bajo y la sonrisa de su rostro no se borra―, familia, amigas, amigos, colegas, personas a las que quiero”.

Levanta la vista y continúa: “Estoy muy agradecida, tengo un trabajo precioso que me da la posibilidad de beneficiar a los demás. No padezco mi trabajo, lo disfruto mucho y soy afortunada porque sé que varios lo sufren aún en esta universidad, yo no ¡Tengo un trabajo padrísimo!”.

La sobriedad con la que el encuentro inició se esfumó. Aimée Vega Montiel coloca las manos sobre sus piernas y prosigue: “Todo esto que hago para mí forma parte de lo mismo: de mi vida. Sí con la Unesco, sí con InMujeres, sí con el canal del Congreso, sí con las asociaciones y más cosas. Pero entiendo que la vida es integral, insisto, no se vive por dimensiones, sino que todo en su conjunto abona al crecimiento personal, todo esos aspectos me han hecho mejor persona”.






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EL DESCENSO DE LOS ÁNGELES EN LA CIUDAD DE MÉXICO


Por Raúl Gerardo Parra Rosales
México (Aunam). Más de un centenar de adultos acoplados en parejas se balancean al ritmo del son tropical en el salón de baile más antiguo de la Ciudad de México. Hay algunos jóvenes, pero casi todos llevan más de medio siglo a cuestas. El pelo cano y las grietas en la piel los delatan. Ellos visten pantalones de casimir y camisa; ellas prefieren los vestidos coloridos y los tacones.

El Salón Los Ángeles fue fundado en 1937 y desde entonces ha acogido a los amantes de la cumbia, la salsa, la rumba y el danzón. En su época de esplendor, hace ya varias décadas, recibía a miles de personas cinco días a la semana y llegó a contar con la presencia de personalidades como Diego Rivera, Frida Kahlo, Cantinflas, Resortes, Tin Tan, “El Che” Guevara y los hermanos Fidel y Raúl Castro. Pero hoy la realidad es distinta, el Ángeles atraviesa por una situación difícil.

“Ha bajado mucho”, dice Alberto García, mejor conocido como “Juanito”, en relación con la afluencia de gente al salón. Un vistazo al recinto confirma la aseveración realizada por un hombre que vigila el salón como un cancerbero. Hay poca gente, y conforme los minutos se vuelven horas, cada vez menos. “La tradición no se ha perdido, más bien se han abierto muchos salones y ahora la gente se divide”, argumenta.

Una enorme nave de aproximadamente 250 metros de largo, otrora almacén de camiones y costales de carbón, conforma la parte central del salón, que es donde se ubica la pista de baile. Al frente está el escenario casi teatral ocupado por el grupo musical Fuerza Matancera, y al costado izquierdo, la dulcería. Hoy el apogeo llega a las seis de la tarde, y a partir de entonces, el ambiente va en detrimento.

“Yo llevo aquí 25 años”, asevera “Juanito”, un hombre afable y moreno, de pelo cano y bigote. “Antes teníamos que usar las escaleras para guardar las cosas hasta allá arriba, hoy muy apenas se llenan ésos”, comenta refiriéndose a los escuetos estantes del guardarropa, un claro indicio del declive en la asistencia al Ángeles.

Las parejas coordinan sus movimientos mientras dura la canción. Cuando culmina, la mayoría se dispersa y vuelve a sus asientos; aunque algunos aguardan en la pista el inicio de la siguiente. Segundos después, cuando eso sucede, se levantan y vuelven a sacarle brillo a la pista. Este proceso se repite como un bucle durante más de cinco horas.

Antaño, hace más de 25 años, el Ángeles congregaba a mínimo 2 mil personas cada martes, jueves, viernes, sábado y domingo. Después de un tiempo se volvió insostenible mantenerlo funcionando tantos días, por lo que se redujeron a tan sólo dos: los martes de danzón y los domingos de tropical, cada uno de los cuales recibe actualmente a 400 personas en promedio.


En la víspera de las cinco de la tarde del domingo 6 de marzo del 2016, los entusiastas del ritmo tropical comenzaron a aproximarse a las taquillas del salón. Por la módica cantidad de 40 pesos, pudieron ingresar al lugar donde se filmó la película Danzón, de María Novaro. Juanito ya los esperaba al interior, en su posición de guardián de las pertenencias ajenas mientras los asistentes lucen su repertorio de pasos sobre la pista.

En el escenario, Fuerza Matancera, que no era de Cuba, sino de México, tocó hasta las siete de la tarde. El Grupo Beté lo relevó y prendió el ambiente, hasta dar paso a Los Hechiceros de la Cumbia a partir de las ocho. Al lado derecho de la pista, bajo una bóveda celeste, los suplentes esperaban sentados en la banca el momento de entrar en acción.

Juanito dejó sus responsabilidades por un rato y le encargó el changarro a un compañero para ir a bailar. Al estar en pleno agasajo corporal no pudo evitar sentir melancolía por encontrarse rodeado de tan poca gente. Sin embargo, al recordar que la tradición del baile sigue vigente en la Ciudad de México y que el Salón Los Ángeles, que ha sido su casa por un cuarto de siglo, sigue funcionando a 79 años de su fundación, esbozó una sonrisa y exclamó: “Aquí la gente viene a bailar”.

Tras concluir su sesión de baile, Juanito volvió a su trinchera y aguardó impávido hasta que el último bailarín abandonara el salón. Cuando el momento llegó, ya pasada la medianoche, se dispuso a cerrar las puertas. Una vez más, como todos los días con excepción de los jueves, fue el primero en llegar y el último en irse.


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¿LA ARENA ESTABA DE BOTE EN BOTE?


Por Armando Montes Ramírez
México (Aunam). Cartones de cerveza oscura y clara, cajas de refrescos de cola y agua ‘natural’ son llevadas de esquina a esquina, los puestos con las coloridas máscaras, posters, llaveros y rings a escala “para el niño o la niña” se establecen, algunos aficionados con máscaras de ‘Dr. Wagner’, ‘Atlantis’, ‘Ultimo Guerrero’, entre otros, de diferentes colores empiezan hacer acto de presencia a los albores de la Arena México.

‘La Cátedral de la Lucha Libre’, fundada el 27 de abril de 1956, recinto característico de la colonia ‘Doctores’, como cada martes recibe a un auditorio de no más de mil personas y la siempre presente y escandalosa ‘La porra de Tepito’, la consentida del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), con su lugar apartado como en cada evento.

Si las paredes de la arena, amarillentas y desgastadas por los años, hablaran, nos contarían las incontables ‘hurracarranas’, los ‘cangrejos’, las dolorosas ‘quebradoras’; las inolvidables luchas que terminaron con la caída de una máscara o larga cabellero, protagonizadas por leyendas del calibre de ‘El Santo’, ‘Blue Demon’, ‘El Huracán Ramírez’, ‘El Negro 40 casas’, ‘Dos Caras’, ‘Rayo de Jalisco’ y otros ‘titanes del cuadrilátero’.

Esos días de gloria y grandeza han pasado, como diría ‘Don Chuy’, Jesús Gónzales, quien con las revistas viejas de lucha libre en la calle Rafael Lucio trata de rememorar a los ‘ídolos de la afición’ del siglo pasado, “estos sí eran luchadores, los “maricones” de ahora puras caricias y besos se dan”.

Ahora las leyendas dan el relevo a los luchadores modernos, que a pesar de tener ‘la vieja escuela’ como referencia, buscan innovar en el arte dentro del cuadrilátero; Volador Jr. —con la escuela técnica aérea—, Marco Corleone “La águila italiana” —el ‘sex’ simbol de las mujeres por el ‘lavadero’ y los músculos que tiene—, Sansón —con la escuela ruda—, entre otros que esperan convertirse en los nuevos ‘ídolos de la afición’, tanto infantil como mayor.

La noche iniciaba con una victoria por parte del lado colmilludo de los rudos, cuando ‘Disturbio’ e ‘Inquisidor’, que por medio de ‘crucetas’, un ‘toma y daca’ de machetazos, castigos de esquina a esquina y una ‘desnecudora’ inversa, se impusieron con total autoridad en la tercera y última caída ante la banda técnica, integrada por ‘Flyer’ y ‘Leono’.

En la segunda batalla de la noche, “los rudos, los rudos, los rudos”, volvían a llevarse la victoria tras tres caídas, los verdugos en esta ocasión: ‘Cien Caras Sansón’, ‘Cuatrero’ y ‘Sangre Azteca’. Gracias a la experiencia de ‘El hijo de Tonatiuh’ derrotaron a los JR’s del CMLL: Hombre Bala Jr., Star Jr. Y Súper Halcón Jr.

Las tablas hasta el momento marcaban: dos victorias para el lado maléfico de la lucha libre y cero para los profetas de los valores. Ni en la tercera lucha, de una caída y con límite de tiempo, ayudaron al lado técnico defendido por la luchadora ‘Estrellita’, quien ya pedía la culminación del tiempo tras los constantes castigos de Zeuxis, quien no perdonó y culminó la ‘chamba’ con una combinación de martinete-bombazo, por lo que obligó el acceso de los paramédicos al ring.

Los triunfos rudos hasta el momento no eran del agrado de las personas, quienes veían caer lucha tras lucha a la escuadra técnica, los aplausos ausentes, los chispazos de ánimos durante las luchas no funcionaron, hoy la escuadra técnica salía sin inspiración y ante todo ofenden la imagen que grandes técnicos como ‘Cien Caras’, ‘Octagón’, ‘El Santo’ y muchos más, habían construido.

Las esperanzas parecían renacer cuando una serie de dos luchas entre la legión extranjera y mexicanos iban a dar comienzo; la respuesta no llegó, el equipo del ‘sol naciente’, de ‘la fiebre amarilla’, y el caribeño, que no recibió su merecido tras aventar tortillas al público, se impusieron; “los técnicos ni para defender a su país, sirven”, le decía un niño decepcionado por las actuaciones técnicas, a su padre.

Era el momento de la verdad, las derrotas técnicas quedaron atrás, la lucha estelar iba a dar comienzo; las edecanes se forman en la rampa que da directo al ring, para recibir a los técnicos que sí respetan a su público: ‘Volador Jr.’, ‘Marco Corleone’ y ‘Titán’ se medirían, en una lucha dos de tres caídas sin límite de tiempo, contra ‘Kraneo’, ‘Niebla Roja’ y ‘Ripper’.

El presentador con pasión recibía y daba a conocer al público los protagonistas de la lucha que todos los asistentes esperaban, la gente lo sabía era el momento en que los técnicos tenían que sacar la ‘pasta’ por el bando, era hora de ser consentidos.

Tres pitidos dan inicio, como en el box los primeros minutos fue de “medición de fuerza y técnica”, las acrobacias sin arriesgar de ‘Volador Jr.’, aparecían; la experiencia de ‘Ripper’ o antes conocido como ‘Psicosis’ llenaba el ring de respuestas acrobáticas y un poco de colmillo característico del bando rudo.

La lucha entre trenes empezaba tras el relevo de ambos bandos, ‘Kraneo’ contra ‘Águila italiana’, las cuerdas soportaron a ambos ‘titanes’ pero al final terminó por ser una batalla de pasos de baile, el cual obviamente para las mujeres y no por sus músculos, ganó Corleone.


‘Niebla Roja’ y ‘Titán’, con pocos reflectores, darían catedra de lucha aérea, llaves de sumisión y machetazos directos al pecho. Los ánimos de ambas escuadras aumentaba, las acrobacias eran más arriesgadas, los machetazos retumbaban en la arena a pesar del fervor de la gente y la porra de Tepito.

Fue ‘Volador Jr.’, quien sentenció la primera caída con un doble castigo en la espalda a ‘Niebla Roja’ y no pudo reaccionar ante la cuenta de tres por parte de ‘El tirantes’ —referí encargado de ejercer justicia en esta lucha—.

La Arena México empezaba inundarse de esperanza, lo que antes era una cara cabizbaja por parte del público, ahora mostraban sonrisas que empezaban a aparecer en algunos rostros, la victoria técnica ahora sí era creíble.

Los rudos no encontraban la fórmula para contrarrestar los constantes ataques aéreos de la escuadra técnica; fue, otra vez ‘Volador. Jr.’, quien extasió a la gente con una hermosa poesía en movimiento por encima de la tercera cuerda para caer sobre ‘Ripper’ en las afueras del ring.

‘Kraneo’ y ‘Corleone’ se encontraban de nuevo arriba del cuadrilátero, los pasos de baile se hicieron presentes y un “mejor ya bésense” salió desde las butacas. En un descuido por parte de ‘Corleone’, Kraneo aprovechó para dar un ‘golpe bajo’ que hizo que el ‘águila italiana’ y sus seguidoras se preocuparan por la descendencia del italiano. ‘El tirantes’ no cedió, marcó la victoria definitiva para los técnicos.

El mensaje es claro por parte de ‘Volador Jr’, la lucha por la cabellera contra el ‘Negro 40 Casas’ va a ser reñida con una exhibición de una amplia baraja de llaves y acrobacias. El amante de las alturas, quien perdió su máscara en 2013, ya no puede darse el lujo de perder la ‘mata’, así que sólo hay una opción para él, es ganar o ganar no hay medias tintas.



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LA FIESTA DE LA MÚSICA EUROPEA

Iva Bittová y Antonin Fajt
Por José Rogelio Casarreal López
México (Aunam). 1:30 pm: el sonido comenzó. Era una tarde soleada en la que los acordes de violín y las teclas de piano se fusionaron para hacer jazz. Iva Bittová y Antonin Fajt, un dúo, de madre e hijo, proveniente de República Checa, fue el responsable de dar inicio a las actividades musicales del Eurojazz 2016, el sábado 12 de marzo, en su segunda semana de presentación.

Las áreas verdes del Centro Nacional de las Artes (Cenart), sirvieron como escenario al Festival musical. Los asistentes más entregados a la música estuvieron de pie, enfrente del escenario, deleitándose con la sensibilidad del violín que tocaba Iva Bittová, una mujer de aproximadamente 50 años, y también con la armonía que Antonin Fajt, un joven de unos 25 años, proyectaba con su gran piano de marca neoyorquina “Steinway & Sons”.

Una sección destinada a los adultos mayores se distinguía por las sillas rojas colocadas en el extremo izquierdo del escenario para que estos asistentes pudieran observar el espectáculo musical, el cual desde 1998 se ha realizado en este recinto con la finalidad de exponer el talento europeo en México y de impulsar la cultura y el gusto por el jazz.

La gran mayoría de los presentes, que no eran muchos, encontraron en el pasto del Cenart, un lugar idóneo para hacer picnic, romancear o sacar el cigarro de marihuana; a pesar, de la rigurosa revisión que el cuerpo policiaco realizó a los asistentes antes de entrar al Festival.

En su interpretación, la violinista comprobó lo que al inicio de su presentación dijo: disfruta lo que hace. Manos en movimiento, ojos cerrados, baile y un canto muy particular mostró en el escenario, en el cual estuvo una hora. Ahí exhibió su capacidad de expresión y la preparación que obtuvo al estudiar también teatro, en el Conservatorio de Brno, en su país natal.

La actuación dio pie a una gran ola de aplausos por parte del público. El dúo bajó del escenario y algunos asistentes se retiraron del CENART, dejando semivacío y silencioso lo que minutos antes era una combinación de instrumentos.

Mientras el Festival entró en pausa por la falta de música, Catia Macri, la responsable de comunicación social de la Unión Europea en México, explicó que el Eurojazz no es el único evento cultural europeo en México, ya que en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se realiza el Festival de Literatura Europea, para promover las obras de los mejores autores del Viejo Continente.

Además, en la espera de asistentes para el segundo acto musical, confesó emocionada que otro evento cultural que expone la cultura europea y de otras naciones es La Feria de las Culturas Amigas, realizada en la Ciudad de México, la cual tendrá este año a Francia como país invitado, y por tercer año consecutivo participará el Dj alemán Chris Bekker.

¡Otra, otra!

Luca Ciarla Quartet

La tercera llamada avisó y la música de Luca Ciarla Quartet sonó. Son las 5:00 pm, y las áreas verdes del Cenart lucen llenas de personas que quieren ver al cuarteto italiano, integrado por Luca Ciarla en el violín; Carmine Ioanna en el acordeón; Maurizio Perrone en el contrabajo; y, Francesco Savoretti en las percusiones.

El público, en su mayoría de pie, se muestra extasiado tras las composiciones de los europeos, que tienen sonidos folclóricos italianos y mediterráneos, lo que ocasiona que la mezcla de instrumentos provoque aplausos y movimientos del cuerpo de los espectadores, al ritmo del sonido.

Paulatinamente el sol se va ocultando, pero eso no es impedimento para que el público no este eufórico al ritmo de los solos de violín y de acordeón.

El escenario luce lleno; y ahora más que en la primera presentación, el humo y el olor a marihuana se hace evidente. A los “grifos” no les importa que los policías estén en el área, tal vez piensen como decía Bob Marley: “La Ganja (marihuana) sale de la tierra, así que no puede ser mala”.

Cuando el reloj marca las seis de la tarde, los músicos se disponen a retirar del escenario; no obstante, el público presente, eufórico, les pide unos minutos más de jazz, ya que se hace evidente el grito ¡Otra, otra…!, lo que ocasiona que los italianos vuelvan con sus instrumentos y complazcan a los asistentes.

Ya todo el público está de pie, bailando emocionados al rito del folclor musical italiano. Han pasado diez minutos, y los asistentes aún no quieren despedirse del cuarteto, pues vuelven a ovacionarlos mientras sus voces hacen sonar, una vez más, ¡Otra, otra…!

Los músicos regresan para tocar por 10 minutos más sus instrumentos. Por fin, después de muchos aplausos, los italianos bajan del escenario.

Ya van a dar las 6:30 pm y el cielo empieza a oscurecer. Las áreas verdes del Cenart, se van vaciando, no obstante, los asistentes, salen emocionados y con una gran satisfacción por haber presenciado este evento, aunque también ansiosos por venir a las demás actividades que el Eurojazz preparó para este año.





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