sábado, 19 de diciembre de 2015

VOCES AMBULANTES:
EL ROSTRO DE LA JUVENTUD OLVIDADA


Por María de los Ángeles Alcántara Ayala
Valle de Chalco, Edo. de Méx. (Aunam). El municipio de Valle de Chalco alberga un sector de jóvenes desamparados económicamente, al que las autoridades del estado de México no acuden a su auxilio; para ellos, el ambulantaje se ha convertido en una opción de subsistencia, pero para la población es uno de los fenómenos más agresivos.

Al grito de “Mira gente, disculpa si te vengo a molestar, te pido tu atención un momento, yo no te vengo a robar ni mucho menos a intimidar, yo sólo vengo ofreciéndote este rico chocolate. Mira, no’ más échame la mano, diez pesitos te vale, diez pesitos te cuesta y si tu voluntad no es comprarme pos’ me conformo con tu sonrisa” .Los pasajeros, con un soplo evidente de alarma y nerviosismo, que no se contempla con la frase “yo no te vengo a robar”, comienzan a sacar parte de su raya para comprar, casi voluntariamente a fuerza, un “delicioso chocolate”.

--¡Mugrosos drogadictos! --susurra una mujer de más o menos 50 años de edad.
--Pero mejor les damos, no sea que nos vayan a robar --le replica con la misma vocecita su acompañante.

Ambas mujeres compraron un chocolate cada una, y sin mirar a los ojos al vendedor le dieron el dinero temblorosas, como si corrieran el peligro de ser ultrajadas o algo peor, mientras otros pasajeros hacían los mismo, impacientes de que el vendedor se bajara del camión.

El trayecto todos los autobuses de la ruta Santa María Astahuacán (SMA) es el mismo todos los días: de la avenida Alfredo del Mazo a la estación Zaragoza del Metro. La jornada comienza a las 4 de la madrugada y termina a las 12 de la noche, durante esas 18 horas cerca de 100 camiones dan el servicio a aproximadamente 2 mil pasajeros cada uno. Durante el trayecto, que pasa por la calzada Ignacio Zaragoza y la autopista México Puebla, alrededor de 70 vendedores ambulantes suben a ofrecer productos de todo tipo.

El abrumo que invade a los pasajeros crece por la desesperación de llegar a sus trabajos, ocupaciones, o simplemente a su hogar, y los ambulantes aprovechan el hastío para ofrecer “el reconforte” consumo de un dulcecito, un chocolatito, una paleta, galletas o lo que sea que ofrezcan.

Pareciera que todos los días son iguales. Al rayo del sol los vendedores ambulantes deben hacer un recorrido que los lleve a subir al camión, vender y bajar de él, aproximadamente 50 veces al día. Toda la semana, exceptuando los domingos, tienen la misma experiencia y no pueden dejar de hacerlo por el temor de no tener que comer ese día o, sencillamente, para comprar la marihuana, el tíner o el activo.

Sus voces resuenan en el autobús, pero también en las calles, en las tiendas, en sus mentes, en su estómago, en su necesidad y en sus almas. Se disfrazan con gritos que se oyen como “mira, no te vengo a robar, ni mucho menos a intimidar”, pero que, si se escuchan, sonarían como un grito desesperado de hambre y cobijo, que solamente han encontrado en ellos mismos, en su familia y amigos, pero no en las oportunidades.

El mundo quisiera que esas voces no existieran, que no lo intimiden, que sus voces lastimadas por las circunstancias se esfumaran y todo porque muchas veces no comprenden los motivos y problemas que los llevaron a ganarse la vida de esa manera. Los llaman locos, drogadictos y vándalos, pero lo hacen porque no los conocen, porque no saben que han sido víctimas de su propia realidad y de un aparato de gobierno que no los ha sabido proveer de los más elemental.

El ambulantaje es un fenómeno que va creciendo, pero que no ha sido desentrañado ni mucho menos comprendido. El destino de ellos sólo recae en el día a día sin más esperanza de vociferar una salida.


La voz de la desintegración

Nombre: Mara. Apodo: Mara o Cholo. Edad: 28 años y bien vividos. Cualidades: “bien chingón para su trabajo”. Señas particulares: tiene muchos tatuajes, entre ellos los de su secta y el nombre de su primer hijo. Antecedentes penales: Sí, por posesión de drogas. Por qué está aquí: por desintegración familiar.

Mara se levantó, como siempre, a las 11 de la mañana, esperaba, como todos los días, que su vieja tuviera el desayuno en la mesa, como a él le gusta; unos huevitos bien preparados y una chela. Como de costumbre, abraza a su chavito y le da un beso antes de irse a trabajar. Su mujer le prepara el desayuno y le advierte que necesita dinero para pagar la renta del cuarto y él como siempre, le dice que “ya no molestes con eso, ya veré como conseguirlo”.

Ya casi dan las dos de la tarde, Mara se despide de su mujer y su hijo, toma los escasos dulces que le sobraron del día anterior y se dispone a encontrarse con sus amigos del diario, quienes trabajan en lo mismo que él: vendedores ambulantes. Llega a la esquina de siempre, donde el Pelón y el Pinki lo esperan a diario. Se saludan y se ponen de acuerdo para ver qué venderán hoy. Miran el cielo y deciden que “no se puede vender chocolates con este calor”, entonces llegan a la tienda y compran paletas.

Comienza el rondín, los tres se suben al primer camión que pasa, saludan al chofer y, como de costumbre, le regalan una paleta. Comienza la plegaria de todos los días, subir y bajar a cambio de una pequeña moneda, para mucha gente algo insignificante, pero para ellos la que completa la renta o la comida. Como siempre, Mara se aproxima a sus compañeros para preguntarles qué hay con los demás y así, comenzar una plática amena para hacer menos aburrido el trabajo.

Mara trabajó desde los 12 años, cuando su papá y su mamá se separaron, desde entonces él comenzó a salirse de su casa a ofrecer donas y todo lo que sus amigos comerciantes le propusieran. “la ha hecho de todo”, desde viene viene hasta vendedor de accesorios de carro. Cuando cumplió 15 años quiso buscar un trabajo fijo, pero no se lo daban por la facha en que andaba: tatuajes, piercings y ropa sucia y guanga, además la pagaban no era muy prometedora por lo que decidió continuar con negocios independientes. Llegó a la avenida Alfredo del Mazo, donde los vendedores le enseñaron a ofrecer mercancía en los camiones.

A Mara le gusta su trabajo, y aunque un tiempo fue ladrón, ahora se está regenerando. Fue a la cárcel por posesión de drogas, y bueno, pues cómo no, si desde chiquito las empezó a consumir, al fin que su mamá no le decía nada. Siempre ha vivido en Valle de Chalco, de una colonia a otra, pero siempre aquí, casi no conoce la ciudad, pero eso no le aflige.

Dan las 5, luego las 6…, hasta llegar a las 9 de la noche. cinco horas trabajando y Mara se siente exhausto, sabe que tiene que parar de su jornada, aunque no larga sí cansada, hasta ese momento lleva 250 pesos, sabe que tenía que juntar al menos 400 para la renta, pero pues no lo logró hoy, tal vez mañana pida una prórroga a la dueña del cuarto. Se despide de sus amigos y se marcha a casa.

Ella, la mujer de Mara está cocinando frijoles y huevos, lo de siempre, esperando a que su marido llegue. Ella tiene su edad y también ha trabajado en los camiones, por eso comprende los horarios de su esposo. Mara llega, le pide la cena y se sienta a ver el televisor. Comienza la cantaleta de todos los días por el dinero, él no soporta y se sale a ver qué consigue.

Ese es el día a día de muchos jóvenes que a corta edad comenzaron a trabajar en el comercio informal; algunos sin familia, otros con vidas que mantener, pero todos aplicando un esfuerzo para subsistir. La crisis les pegó fuerte, en especial en este lugar, Valle de Chalco, que desde hace décadas está en una constante depresión económica por factores como la falta de inversión, el olvido oficial y las malas decisiones gubernamentales.

Valle de Chalco es un municipio del estado de México que se pobló con centenares de familias que, vertiginosamente, llegaron y se asentaron en terrenos baldíos. Provenían principalmente de estados del centro y sur del país. Todos buscaban un terreno donde vivir, con la idea de formar un patrimonio para sus hijos, una vez que el sistema de rentas congeladas fue abolido en el Distrito Federal.

Empezaron a levantar sus casas, primero con muy escasos recursos. No contaban con agua potable, drenaje, alumbrado, transporte público, servicio médico, ni escuelas para sus hijos, pero el crecimiento explosivo de la población hizo que para 1989 se considerara el valle como la concentración humana irregular más grande de América Latina, con una población cercana a 400 mil habitantes.

El gran déficit de servicios públicos inclinó al gobierno federal en 1989 a emprender el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol) precisamente en Valle de Chalco. La inversión federal en la zona permitió la construcción de escuelas, electrificación, regularización de la tenencia de la tierra mediante la escrituración de más de 77 mil propiedades. Entre 1989 y 1993 se invirtieron 700 millones de nuevos pesos.

A pesar de todos los esfuerzos y las aportaciones que el gobierno federal hizo a la comunidad, a Valle de Chalco le afectó la crisis económica en que cayó el país en 1994, cuando la moneda se devaluó y la economía se desmoronó. La depresión afectó a familias enteras, que aunque comenzaban a tener un patrimonio, lo perdieron, afectando así su calidad de vida.

Mara, entonces tenía nueve años, justo cuando sus padres se separaron y él comenzó a trabajar. Vivió en carne propia la inestabilidad de un país golpeado y enfermo y creció con esos mismos padecimientos. Nunca consiguió trabajo, el gobierno lo desamparó, “¡por eso tuve que robar! Y no es que no tuviera otra alternativa, pero crecí en un lugar abandonado, nadie se preocupaba por el Valle, nadie nos ayudaba, mi familia se vino abajo y no tenía otra opción, o robaba o me moría de hambre. Mi vida fue muy difícil y no sólo por la separación familiar, sino por la desintegración de mi comunidad y el resquebrajo de mi país”.

La voz de la experiencia

Nombre: desconocido. Apodo: Pelón, Edad: 41 años y aún se siente pleno. Cualidades: hace feliz a las mujeres. Señas particulares: No tiene cabello y sí muchos tatuajes. Antecedentes penales: Sí. Causa: no revelada. Por qué está aquí: La vida lo trajo.

“Pos’ siempre me he dedicado a esto, ¿sabes? Desde bien chavito me gustaba la mala vida (risa), me le escapaba a mis papás y me iba con los cuates. Como desde los 14 trabajo, hacía chambitas pa’ los que podían pagar. ¿Qué cuánto llevo en esto de los dulces? No’mbre pos’ poquito, no más cinco años, la neta soy de los últimos en llegar, o sea que ya había muchos antes que yo y pos’ uno tiene sus mañas pa’ que lo acepten.

“Orita’ me la llevo chévere, no más trabajo pa’ mí, mis chavos ya están grandes, ya que se cuiden solos ¿no? Yo los eduqué pa’ que se hicieran chambeadores y que no anden no más de malosos como yo era. Me gustan las chavas y así como me ves, pos’ tovía’ me las ando ligando, yo dejé a mi mujer hace tiempo, sí, pos’ es que era bien celosa y no podía yo irme a trabajar porque ya me estaba celando.

“Aquí se gana bien ¿sabes?, ando rayando mil 500 a la semana y trabajo bien poquito, no más unas tres o cuatro horas al día. Cuando no estoy acá me voy pa’ otros lados a vender, no en los camiones, sino en la calle y así. ¿Que cómo comencé? Pos’ ya te dije que haciendo chambitas ¿Como cuáles? Pos’ no te voy a decir (risa) pero se ganaba bien, ya sabes que la droga si deja, aunque ya nunca me metería en esa onda otra vez, como que sí me fue mal después de todo. Pus porque acabé en el bote.

“Mira güera, casi no me gusta hablar de eso, pos’ porque se espantan las nenas, pero estuve en el bote por, ya sabes, por andar de maloso, pero ahí no fue donde aprendí el oficio como tú piensas, sino que me formó un valecito que me enseñó, pos yo me subía con él en el camión y vendíamos, bueno luego si andábamos de malosos intimidando, pero la neta es que la gente si no te tiene miedo no te compra, y pos’ ni que hacerle.

“Siempre me ha gustado la buena vida y pos’ trato de dármela ¿no? Me gusta comprarme mi cositas y así, y pos’ por qué no un toquecito de vez en cuando. Luego la gente nos ve feo pos’ porque andamos en las esquinas y así, pero la neta es que no entienden que tenemos problemas y pos’ así nos desahogamos, la neta no creo que le hagamos mal a nadie por darnos el gusto de una mota y así, eso nos relaja, o qué creen que bajar y subir del camión es muy fácil, la neta yo si me canso.

“¿Que si me acuerdo del Salinas? Pos claro, aunque yo no soy de aquí, vivía muy cerca, orita’ vivo en Chalco y la neta no me aliviana venir hasta acá, pero sí me acuerdo de ese orejón, yo ya estaba grande. La neta cuando salió la crisis nos pegó “re duro”, aunque yo la neta siempre he estado igual, siempre me ha gustado el dinero y pos ni que hacerle, a chambearle. Mis hijos también trabajan en esto pero en otros lados.


“A mí no me preguntes de política, la neta no sé nada y no es que me valga, pero pos’ no le pongo mucha atención, eso se lo dejo a los que sí saben. Mi vida es tranquila, diario salgo de mi casa como a las 12 o una de la tarde, compro mi bolsa de chocolates o paletas y me subo a los camiones, no es difícil hacerlo, pero sé es una friega, pero pos yo estoy pleno tovía’, no me encanta mi trabajo, pero me da de comer y bien.

“Pos’ pa’ ser vendedor no necesitas nada más que llevarte bien con la banda, si vemos que pos’ no más andas de maloso queriendo asaltar y no te dedicas a la venta pos’ primero te damos unos, ya sabes (golpes) y luego te echamos, pa’ que no regreses a vender. Nosotros, sea lo que sea y sea lo que hayamos sido o donde hayamos estado, pos’ estamos regenerándonos pa’ no caer en el bote.

“En el gobierno de (Vicente) Fox y de (Felipe) Calderón no nos dejaban vender, como que nos querían quitar. Bueno, yo no sé cómo estuvo esa onda, pero los choferes de los camiones nos dijeron que les habían dicho que ya no nos querían ahí, pero ellos como eran buena onda, pos no nos decían nada y como que a escondidas vendíamos. Ese tiempo nos la vimos negras pa’ trabajar, pero luego cuando llegó el PRI, pos ya nos dejaron, orita’ no nos dicen nada, hasta contentos han de estar, porque a ellos les conviene que vendamos aquí porque así no tienen que conseguirnos empleo, se desentienden de nosotros y pos’ aunque luego no nos conviene, pos’ qué le hacemos.

“A mí me trajo aquí la experiencia y la vida. Como que todo lo he dejado pasar ai´ como va, no me preocupa por mucho, bueno no más pa’ comer y pal vicio, pero no más, trato de no pensar en muchas cosas. Vivo en un cuartito y pa’ mí es suficiente. No protesto, y sabes por qué, porque si lo hago de todos modos nadie me escucha, al gobierno no le importa nada, y no sólo de nosotros, sino de toda la gente, ellos se desentienden y ya. He vivido muchas cosas, he estado en muchos lados y pos’ todo es igual, los ambulantes de los camiones operamos del mismo modo, sí estamos organizados y nos cuidamos, pero no nos interesa nada más.”

La voz maternal

Nombre: Raquel. Apodo: No tiene. Edad: 26 años. Cualidades: No sabe. Señas particulares: Todo el tiempo está pálida, padece diabetes avanzada. Antecedentes penales: No. Por qué está aquí: Por sus hijos.

El suelo parecía quebrado, hacía años que las paredes y el techo estaban cuarteados y por si fuera poco, las goteras del techo abrumaban a Raquel en tiempos de lluvia. Su vida había cambiado desde que llegó a la Ciudad de México y posterior al estado, con la esperanza de que la tierra y el comercio le ofrecieran una manera digna de vivir. Hoy tiene tres hijos, uno de ellos abandonado ¿En dónde? Pues quién sabe, tiene mucho que no lo mira desde que lo dejó en casa de su padre. Los otros dos continúan a su lado con todas las carencias.

“Llegué de Oaxaca a México desde los quince años, a la muerte de mi madre, quedé desamparada y vine a vivir con mi madrina… pos es buena onda, pero ya casi no la veo porque me he dedicado a vender en los camiones mis poquitos dulces y chicles para mantener a mis hijos”. Su vida la construye día a día, no tiene un proyecto en particular. Se levanta, come lo que poco para lo que le alcance y anda su camino a la venta en los camiones de la SMA.

“No soy la única mujer que se sube a los camiones a vender, pero casi una de las primeras en esta ruta y ya casi procuro no hacerlo porque me da miedo caerme. No es que no pueda hacer otro trabajo, pero pos éste es fácil y me deja para comer todos los días”. Hace tres años que se inició en esa labor y no piensa en otras alternativas, ya que sin estudios se siente insegura.

Raquel tiene diabetes y aunque ni ella misma puede explicar su condición, sabe que es grave, pero prefiere darle de comer a sus hijos antes que ir al doctor. No tiene seguro ni nada que subsidie sus gastos médicos, cosa que no pasaría si ella tuviese un trabajo estable. Aunque ella no vivió hace 20 años en Valle de Chalco, si le resulta familiar la pobreza que se vivió aquí, ya que sus referentes son parecidos dentro de su comunidad en Oaxaca.

La crisis en México fue la causa de muchos despidos en el sector comercial, por lo que las familias se vieron obstaculizadas para generar recursos. La juventud, que en ese tiempo comprendía el sector infantil, creció con la crisis, provocando que el comercio informal creciera en gran escala. La crisis generada no se ve reflejada en los ajustes que el gobierno del estado de México ha remarcado en sus informes y sobre todo los reportes que la Secretaría de Economía exalta respecto a la población económicamente activa en México.

Comunidades nacientes, las más golpeadas por las crisis: Díaz García

Lizet Díaz García, maestra en economía, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, analiza el tema: “Muchas veces existen sesgos en cuanto a la información que las secretarías, en este caso la de Economía, afirman, ya que no contemplan muchos aspectos, en cuanto a las personas que no están registradas en Hacienda, que nunca han trabajado, etcétera, pueden ser muchas las causas de dichas falacias”.

Afirma que “el periodo en que el país cayó por los errores del gobierno en turno, el error de diciembre” (de 1994), que repercutió en la bolsa y en la calidad de vida de todos los habitantes, lo hizo con mayor intensidad en las comunidades nacientes, que se habían apoyado en el programa Solidaridad del sexenio de Gortari, por lo que no es extraño que dicha crisis se haya arrastrado en esa comunidad, que es parcialmente nueva. Además de que existen rezagos y corruptelas en el aparato gubernamental, además de carencias en la implantación de políticas públicas.

“La vida es una cadena de errores, que en muchas ocasiones golpean de manera más intensa a los entes débiles o nacientes. Valle de Chalco es un municipio golpeado por diversas fuerzas, las cuales no comprenden las carencias de las comunidades que trabajan todos los días, como los vendedores ambulantes para llevarse un pan a la boca y que a pesar de todo tienen fe en la recuperación de su ´milagro´.

El transporte público y el comercio son solamente algunas de las muchas actividades que se realizan tanto en el municipio como en todo el país, sin embargo, existen otros intereses en la vida de los que están “allá arriba” y que miran hacia abajo a las mujeres como Raquel, a los jóvenes como Mara, a los decepcionados como El Pelón, y a los pequeños del mundo como El Chiquis que día con día buscan la supervivencia de la misma forma, pero cada quien a su manera.

Una voz pequeñita

Nombre: Desconocido. Apodo: El Chiquis. Edad: nueve años. Cualidades: Cabe en cualquier lugar, sabe subir y bajar rápido del camión, se hace de amigos fácilmente. Señas particulares: cicatriz en la frente. Estatura: 1.30 m, es muy delgado. Antecedentes penales: No. Por qué está aquí: Para ayudar a su mamá.

“Empecé como hace un año a trabajar en los camiones y eso porque mi mamá y yo estamos solos y pos ella no tenía en qué trabajar y un día le dije: ´¿y si me voy a vender a los camiones ama?´ Y pos’ me dijo que sí, desde entonces vendo aquí. Entré fácil, los chavos me aceptaron luego, luego, yo digo que porque me veían morro, pero pos’ da igual, sí les caí bien, además decían que yo era abusado.

“Mi mamá no se enoja de que venga aquí, ni sabe que me junto con ellos y pos’ ni sé si se enojaría. Ah, mira, yo vendo de todo, pero casi siempre galletas, eso me ensañaron mis valedores, y aunque luego se quieren pasar de lanza a mí me vale y les respondo. Sí digo groserías (se sonroja) pero no muchas, la neta me gusta vender. No me los gasto todo, una parte le doy a mi jefa y otra me la quedo pa’ mis cosas de la escuela. Sí, voy en cuarto de primaria, la neta la escuela no me gusta, pero pos’ ni modo de no terminarla vea’. Todos los de la ruta son mis amigos, me tratan bien, la neta, y pos’ como que si les caigo, yo creo que porque me ven morro y eso no me gusta, quiero que me vean como grande, como parte de ellos. Sí, la neta sí me late, tanto como para quedarme aquí siempre. Mi ma’ sufrió mucho y pos’ yo la quiero ayudar en lo más que pueda.

“No conozco a mi papá pero me vale, él se peló y ni qué hacerle, que no regrese porque yo ya no lo quiero. Ese fue como el problema que hizo que yo me viniera pa’ acá a vender, no por el gobierno, bueno toy’ chiquito pero yo no entiendo por qué está mal vender en los camiones, y lo digo porque veo que luego la gente le hace el fuchi a mis compas, a mí no porque me ven morro (ríe), pero a ellos como que no los quieren.

“La neta yo me siento a todo dar aquí, vengo y me río, nunca me han ofrecido nada (de drogas), hasta eso, me cuidan mucho, dicen que estoy chavo como pa’ tomarme una chela y la neta pos’ tienen razón, a mí no se me antoja eso, está re mal lo que ellos hacen de meterse cosas, pero pos’ a mí no me importa, ellos son chidos.”

El PRI sí nos deja trabajar: 40 por ciento

Una encuesta realizada a ambulantes reveló que 90 por ciento de los vendedores de la ruta consume algún tipo de estupefaciente y el 80 por ciento tiene antecedentes penales. Las causas de dichas acciones se deben, mayormente, a desintegración familiar y abandono a temprana edad. Dentro de todo el ambulantaje, se calculó que la mayoría son hombres adultos y la minoría niños. Los ambulantes adquieren sus productos en dulcerías no reconocidas, es decir, no en corporaciones grandes.

La mayoría afirma que su calidad de vida es mala, ya que no les alcanza para comer en muchas ocasiones, y un 20 por ciento afirma lo contrario, sin embargo el 100 ciento de la muestra acepta que el escaso apoyo gubernamental de su localidad es responsable de las deficiencias económicas que se generan en su entorno. De ese porcentaje, 25 por ciento no está con ningún partido, 40 por ciento está con el PRI, y el 35 por ciento con el Partido Humanista. Los argumentos del primer rubro son que todos los partidos son corruptos o que no les interesa la política. El segundo rubro argumenta que “el PRI los deja trabajar” y el tercero dice que “votaría por ese partido porque está hecho de ciudadanos como nosotros”.

(El actual presidente municipal de Valle de Chalco es el perredista Jesús Sánchez Isidoro, el cual no fue mencionado por los ambulantes encuestados).

El gobernador del estado de México, Eruviel Ávila Villegas, ha ofrecido tres informes de gobierno, vertiendo ahí, siempre, el cumplimiento de sus promesas de campaña, casi nunca sus incumplimientos. El tercer reporte ofrecido en 2014 comprende mayoritariamente acciones en el sector educativo, mientras que al rubro del empleo sólo le dedicó una pequeña porción. En él resaltó:


La vinculación laboral que ofrece el Servicio Estatal del Empleo comprende bolsas de trabajo, el portal del empleo y las ferias de empleo y asistencia. Dentro de estos programas de vinculación laboral se han ofertado más de un millón 500 mil vacantes y se ha conseguido colocar, en lo que va de la administración, a alrededor de 374 mil mexiquenses en un empleo formal y decente. Así, se han ofrecido más de 521 mil vacantes y se ha logrado ubicar a más de 116 mil 500 mexiquenses en un empleo formal. Las ferias de empleo constituyen el mejor testimonio del trabajo coordinado a favor de los ciudadanos entre el sector empresarial y los tres niveles de gobierno: federal, estatal y municipal.

Respecto de estos datos, los encuestados mostraron desconocimiento, escepticismo y desconfianza, aseguran que “el gobierno no ha hecho nada por nosotros”. Los vendedores ambulantes de la ruta SMA trabajan por su cuenta sin ningún apoyo del gobierno del estado, lo cual no garantiza que las propuestas realizadas se hayan cumplido con efectividad. Entonces cabría el cuestionamiento a las autoridades respecto de sus acciones para la erradicación del trabajo informal y los planes que se tienen para atender a este sector que, como en el caso de El Chiquis, no tiene otra alternativa de vida.

Son todo, menos voces

La rareza de sus quehaceres, el esfuerzo de sus vidas y la aparente felicidad que le atribuyen a su trabajo, son lo novedoso de estos vendedores, quienes externan maldad, quienes parecen delincuentes, probablemente porque lo fueron y aprendieron de sus errores, son los jóvenes y niños del presente de Valle de Chalco. Ellos no fueron a la escuela porque sus padres desintegraron la familia, porque los abandonaron, porque tuvieron que dejar su hogar para buscar oportunidades, pero no porque sean malos, sino porque son humanos y cometen errores pero tratan de acallarlos.

Sus voces son las voces del silencio, las voces de la desdicha y del esfuerzo. Sus voces son las de los errores del pasado, que hasta hoy los siguen condenando a la plegaria. Sus voces son las acalladas, las maltratadas y despreciadas por un gobierno que prefiere silenciarlas antes que darles remedio. Algunos no tienen voz, hablan sin hablar, gritan con sigilo la desesperación de su infortunio, aquel que no les permitió vociferar ni un suspiro de prosperidad digna.

Sus voces maltratadas e incluso marginadas por los pseudo-intelectuales que arremeten contra su dignidad afirmando que su exterminio llenaría a la nación de voces decentes sin darse cuenta que a esas se las ha llevado el viento, allá, a las élites de la desesperanza. Voces, algunas respiran el futuro, otras se resignan a la preocupación del diario por alimentarse, de siquiera una migaja de lástima.

Voces condenadas, más no culpables de su desgracia, sino víctimas de lo que muchos llaman las circunstancias. Sus voces ya ni siquiera son voces, con mordazas, son cansancio, son hambre, son necesidad, son inestabilidad, son antecedentes penales, son robo, son injusticia, son abandono, son sudor, son subir y bajar, son rayar la última moneda, son todo, pero todo, menos voces.

Imágenes: Youtube y Wikimedia Commons


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viernes, 18 de diciembre de 2015

PAZ VERDE POR MÉXICO: GUERREROS QUE AÚN TIENEN FE EN LA HUMANIDAD


Por Vania Y. Alvarado Salcedo
México (Aunam). Hay grupos de personas que aún creen que el planeta tierra tiene individuos que valen la pena, quienes pueden ayudar a salvarlo si juntan fuerzas. Son organizaciones no gubernamentales (ONG) que lo dan todo por un bien social, sus integrantes dedican su vida entera a una causa que saben necesaria; así como hay otras que sólo existen en el papel y esperan que el dinero les caiga del cielo con sólo decir que ayudan aunque en realidad no lo hagan.

Según el Centro de Información de las Naciones Unidas, una ONG “es cualquier grupo no lucrativo de ciudadanos voluntarios, que está organizada a nivel local, nacional o internacional. Con tareas orientadas y dirigidas por personas con un interés común, las ONG realizan una variedad de servicios y funciones humanitarias, llevan los problemas de los ciudadanos a los gobiernos, supervisan las políticas y alientan la participación de la comunidad. Proveen de análisis y experiencia, sirven como mecanismos de advertencia temprana y ayudan en la supervisión e implementación de acuerdos internacionales. Algunas están organizadas sobre temas específicos”.

Cualquier, sí, cualquier ONG necesita de la ayuda del resto de las personas para lograr un cambio real, ya sea para que les brinde apoyo como voluntarios o con alguna donación monetaria o física; resulta un problema el hecho de que no sean conocidas, más aún si ni siquiera intentan serlo, por ende, si nadie las ubica, ¿quién les dará una mano?

Si tú no te preocupas ¿quién?

Uno de los problemas de los mexicanos es que no están en armonía con su territorio: cada día producen 86 mil 343 toneladas de basura que, multiplicadas por 365 días, al año resulta 31 millones 515 mil 195 toneladas de desechos. Esto es muestra de lo que le dan al planeta.

Igual o más alarmante resulta saber qué es lo que metemos al cuerpo. Sólo en 2007, la agricultura industrial utilizó 269 toneladas de plaguicidas por hora en el ámbito mundial; en México se usan 3 mil 307 toneladas de plaguicidas por cada mil hectáreas. Lo cual no tendría mayor conflicto si sabemos que estos se utilizan para proteger al cultivo de las plagas, el problema radica en que las personas se colocan máscaras blancas para protegerse de los químicos dañinos de este producto y ¡todo esto lo consumimos!

¡No sólo eso! Los productos transgénicos fomentan el uso de ciertos herbicidas, como el glifosato, ingrediente que a largo plazo causa graves daños a la salud. El 20 de marzo de 2015, la Organización Mundial de la Salud dio a conocer que el uso de glifosato, producto muy utilizado para la expansión de cultivos transgénicos, puede causar cáncer en los humanos, daña la tierra y el agua, según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés).

Esto resulta inquietante. Afortunadamente hay organizaciones que se preocupan por estos casos y se encargan de generar consciencia al respecto, una de ellas es Greenpeace, que se ha caracterizado por cuidar el medio ambiente, y vaya que ha logrado mejoras a escala internacional, sobre todo salvando especies en peligro de extinción.

Esta ONG promueve dos soluciones básicamente: la primera, que la gente consuma productos orgánicos, los cuales no sólo resultan benéficos para la salud, sino que también ayudan al trabajo mexicano, pues son producidos en el país, son más saludables y tienen pocos días en el mercado, a diferencia de los transgénicos, más grandes y frescos sólo en apariencia, pues provienen del extranjero y han viajado ya varios días.

La otra opción que nos ofrece es la información adecuada sobre lo transgénico para concientizar sobre lo perjudicial que puede resultar para la salud. Lastimosamente esto parece no ser suficiente, pues hubo una persona que al preguntarle sobre la ubicación de las oficinas de esta ONG respondió “¿Greenpeace?, ¿qué es eso?”, estando cerca del lugar.

Greenpeace es diferente

No todos son iguales, esta ONG se compone de activistas, voluntarios, aliados y miles de colaboradores alrededor del mundo, gracias a los cuales ha llegado a sobrevivir 40 años en flota. Su nombre, dado por Jim Bohlen, Irving Stowe y Paul Cote, reúne los caracteres principales a los que se dedica la organización: pacifismo y ambientalismo, surgió tras ser probada una bomba nuclear en Amchitka, Alaska; a los pueblerinos les pareció, al principio, un sismo.

“Hoy, como desde hace 40 años, Greenpeace no acepta dinero de gobiernos, partidos políticos o empresas. La organización se mantiene a través del apoyo de un contingente global de contribuciones individuales y fideicomisos, lo cual garantiza su independencia y efectividad en el presente y para un futuro”, comenta Silvia Díaz, activista de Greenpeace desde 2013. He aquí la importancia de la participación social.

Como es notorio, tristemente Greenpeace se ha encontrado con obstáculos a lo largo de su vida activa; ahora su problema consiste en concientizar a la población mexicana. Para empezar, aunque resulte sorprendente, no sólo ha hecho una labor por México ni se encarga sólo de salvar animales en peligro de extinción, ni de evitar que se derritan los hielos de los polos; desafortunadamente los mexicanos no están muy interesados en trabajos de servicio social y mucho menos conocer las campañas que se hacen en beneficio de México y de la calidad de vida de sus habitantes.

Greenpeace está reconocida internacionalmente como una ONG y se ha dado a la tarea de dedicar tiempo y esfuerzo para lograr un cambio global, ya sea con cualquiera de sus cinco campañas: agricultura sustentable, bosques, clima y energía, océanos y costas y, por último, tóxicos.

Como toda ONG, necesita ayuda del mayor número de personas posibles, pues se apoya en donaciones económicas, físicas o por papel (firmas) para terminar con éxito sus campañas; la cuestión es, ¿cuándo has visto publicidad de Greenpeace? Si es que lo has hecho, seguramente ha sido escasa, y conoces más a la institución por sus macro campañas para advertir del deshielo de los polos y la ayuda a los animales que viven en estas zonas.

Pero ¿qué pasa con México? ¿Nos ha ayudado en algo? Tal vez por falta de información sobre las labores llevadas a cabo por esta organización es que no nos animamos a auxiliarla en su labor.

Recientemente hizo un llamado a través de su portal para salvar a la vaquita marina, una especie endémica del golfo de California, de la cual sólo quedan 97 ejemplares. Ésta es una marsopa que debido a la pesca y falta de control de las autoridades podría desaparecer en sólo tres años, según la estimación de científicos. También ha defendido la comida orgánica y se ha opuesto a que México apruebe la siembre de maíces transgénicos o que empresas de ropa de moda contaminen con sus productos.

Durante décadas han intentado llamar la atención del gobierno mexicano para prevenir que perdamos otra especie en el mundo y evitar un desajuste ecológico, pero qué se le puede exigir al Presidente si la misma población está desinteresada, los seres humanos solemos preocuparnos de las cosas sólo cuando nos afectan de algún modo.

Por ello, su campaña para preservar el maíz mexicano evitando transgénicos que dañan nuestra salud, economía y raíces culturales o su apuesta por comida orgánica apunta a dar en el blanco ¿qué hay más cercano a nuestra vida diaria sino nuestra alimentación?

En este caso, el apoyo se realiza mediante su portal en línea mexicano, pues los recursos para sustentar un proyecto de tal magnitud no son suficientes; hasta el momento se ha logrado, gracias a ciudadanos, productores y científicos, pero esto no es suficiente a la larga, por lo que siempre se dejan las puertas abiertas a colaboradores. Es triste saber que algunos de sus colaboradores en México son extranjeros, siendo que los mexicanos ni sabemos del problema y eso que, en este caso, son cosas que consumimos a diario, como la tortilla.

Si comiéramos siempre lo mismo…


Piensa en algo sencillo, comer todos los días del resto de tu vida la misma comida, no importa si fuera tu favorita, al final del día te terminaría por cansar, o al menos esto es lo que defiende Edith Martínez, coordinadora de prensa de Greenpeace México. Para ella la biodiversidad es un tesoro que debemos cuidar y los transgénicos están acabando con las posibilidades a la hora de escoger qué comemos.

“El 22 de mayo se celebra el Día Internacional de la Diversidad Biológica, entonces ¿por qué querer transformar todas nuestras opciones en sólo una “mejor”? México es un territorio con casi 70 por ciento de la diversidad de especies a nivel mundial y aun así se atreve a tener grandes porciones de tierra con un solo tipo de cultivo, estos monocultivos son los que ponen en riesgo la pluralidad de especies.”

El reporte Agricultura Ecológica: los siete principios de un sistema alimentario que se preocupa por la gente, presentado por Greenpeace, menciona: “Este tipo de agricultura minimiza los servicios de un ecosistema funcional y afecta gravemente nuestra salud con dietas pobres y sin diversidad nutricional”. Entonces no sólo estamos hablando de la pérdida de un tipo de fruta o verdura, nos encontramos con que lo que comemos no es suficiente para mantenernos sanos.

La coordinadora de prensa menciona que Greenpeace promueve una agricultura ecológica con la campaña Comida Sana, Tierra Sana, la cual da como resultado alimentos saludables, con el plus de proteger el suelo, agua, medio ambiente y biodiversidad, además de que la comida resultante estará libre de agroquímicos y transgénicos, evitando enfermedades que pueden llegar a ser mortales, como el cáncer.

¿Por qué transgénicos?

¿Por qué escuchar a esta organización que cataloga a los transgénicos como malos? En primer lugar, Greenpeace siempre ha actuado a favor de la vida y de la conservación del medio ambiente, pero si esto no resulta convincente, en segundo lugar tenemos la opinión de Gilles-Eric Séralini, especialista en toxicidad de variedades transgénicas y herbicidas.

El doctor habla sobre su profesión, que es la investigación biológica molecular, él estudia cómo se hacen los organismos genéticamente modificados (OGM) y qué efectos tienen en la salud. Sabe que el cáncer está directamente relacionado con los químicos que contienen los OGM y lo confirma con el cambio de su expresión cordial de saludo a un rostro serio al tocar el tema.

Lo alarmante radica en que “hay varios tipos de transgénicos, como la soja, el maíz, algodón y colza. En este caso, el maíz y la soja contienen Roundup, el mayor herbicida del mundo y son muchos los alimentos que contienen soja o maíz, basta decir que hablamos de todo lo que contiene azúcar de maíz: refrescos, lo de pastelería, salsas, dulces como los bombones y el chocolate; y, empeorando la situación, los animales que ingerimos han sido alimentados con maíz transgénico; vaca, pollo, cerdo y sus derivados son afectados”.

Lo peor de todo es que aún no se sabe en qué cantidades hacen daño, lo que es indiscutible es que a largo plazo causan problemas a la salud. Impiden que los órganos y células funcionen debidamente. Y aun más, muchas pruebas realizadas acerca de los OGM son confidenciales, lo cual imposibilita conocer más a fondo el problema para evitar futuros daños.

La otra cara de la moneda

Siempre habrá personas que crean lo opuesto. Es el caso de Daniel Ramón Vidal, experto en biotecnología, quien menciona: “somos totalmente dependientes de los alimentos transgénicos”.

Sus argumentos se respaldan en la sobrepoblación mundial que se ha multiplicado considerablemente, o más bien duplicado, si a esto le sumamos que el espacio para cultivar se ha vuelto escaso y éste, para que rinda mejor, es necesario que sea cultivado con transgénicos.

“Hay millones de personas muriendo de hambre en el mundo y hay que buscar soluciones para dar de comer a todos con el menor impacto ambiental posible”; aunado a esto, recalca, todo lo que ingerimos actualmente pasa por la mano del hombre, deberíamos analizar el asunto de una manera más técnica pero desafortunadamente esto se ha vuelto un debate ideológico con el cual las personas se aferran, muchas veces sin el conocimiento suficiente ni adecuado.

Para esta persona el verdadero problema es económico, pues las grandes potencias que antes tenían los primeros lugares en ingeniería genética, están perdiendo sus posiciones y con esto sus investigaciones van careciendo de inversiones. Ramón Vidal pone el puño en la mesa asegura que llevamos más de 10 años consumiendo transgénicos y no ha habido quejas reales.

Salud a quien la merece


Si bien es cierto que todas las posturas anteriores se respaldan en hechos y alguna convence en mayor medida, todas tienen argumentos a favor, pero no hay duda de que queremos salud y uno de los mayores temores es enfermar de cáncer.

Claro que no podemos salvar a la población mundial de la hambruna generada con la sobrepoblación y la solución para aprovechar el escaso espacio de cultivo es la creación de transgénico, aun así no podemos salvar a todos de padecer hambre, en este caso hay más factores que intervienen que sólo el modo de cosechar.

Cada quien es libre de decidir qué es lo que come, pero para esto debe estar bien informado, evaluar los pros y los contra para concluir con una decisión consciente y más apegada a sus necesidades.







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LA VUELTA AL MUNDO EN MEDIO DÍA

Por Vania Y. Alvarado Salcedo
México (Aunam). Difícilmente una persona puede conocer la mayor parte del mundo, se necesita mucho dinero, tiempo y esfuerzo. Pero el gobierno del Distrito Federal acertó al poner al alcance de los ciudadanos esta posibilidad. Todo lo que se necesita para este viaje es trasladarse al centro histórico de la ciudad de México.

Como siempre, en las calles aledañas hay tumultos de gente, sin importar si es fin de semana, vacaciones o días hábiles, o si es de día o de noche. A un par de calles de la Plaza de las Tres Culturas se divisa que la gente se conmociona en el centro.

Apenas se llega y se notan infinidad de estrechos locales que conforman la Feria de las Culturas Amigas 2015, esto claro, si la marabunta te permite ver más allá de la nariz. Lo aconsejable, por tanto, es ir entre semana, cuando abren, o antes del medio día.

En cada puesto te toparás con una gran variedad de muestras gastronómicas, de vestimentas, artesanías, joyería y otras manifestaciones culturales de países de todos los continentes, desde América hasta Asia, pasando por África y Europa; no te bastará una mano para todo lo que querrás adquirir.


Todo esto en su conjunto forma un paisaje con una infinita gama de colores. Lo recomendable es empezar con los países que más te interesan, pues conforme vaya pasando el día, si el local es de uno de los países más populares, como Reino Unido, Francia, Japón, China, Italia o Egipto, se irán llenando al grado de no poder entrar y, en caso de que lo consiguieras, los propios visitantes te impedirán salir y continuar el recorrido.

Todo el recorrido estará plagado de sonidos, murmullos, música y voces que te invitan a adentrarte en una carpa o mínimo adquirir comida; habrá olores, desde el que produce la concentración de gente hasta la exquisita fragancia de la gastronomía que te ofrecen; verás además un colorido, entre ropa típica de cada región del mundo, colores de piel de las razas que se mezclan, artesanías, más comida, etcétera.

Si llegas temprano tendrás la posibilidad de charlar con algún extranjero y tomarte la deseada selfie. Te darás cuenta de que para la mayoría de las personas con un local no lo obtienen de primera vez y que muchos son residentes mexicanos, otros, por el contrario, apenas mascullan el español.

Lo interesante no sólo se encuentra en cada uno de los locales, también se han organizado eventos en el centro de la feria, desde conciertos tipo orquesta hasta bailes ceremoniales, sin faltar algún performance con algo de representativo de su cultura.

Tampoco hay que olvidar los populares tatuajes, aunque quienes los realizan no tienen carpa, basta con que adhieran a la infraestructura desmontable una cartulina con la frase “tu nombre en henna”, algunos ponen el costo, otros no.
También, típico del centro histórico, encontrarás turisteando a personas de todas partes del mundo. Si aprovechas esta oportunidad corroborarás lo que viste en la Feria de las Culturas Amigas con algún extranjero curioso y podrás hasta enterarte de un dato que en el local de su país no te brindaron.


Claro que no todo es diversión y risas en este ambiente, pues estar rodeado de este mar de gente puede resultar estresante, así que si la cercanía con la humanidad te produce ese malestar, no es un lugar al que debas asistir, pero si en verdad lo deseas hazlo en los horarios propuestos, pues son los más desahogados.

Originalmente esta feria se realizaba en la comodidad del Paseo de la Reforma, aquí, cada expositor estaba acomodado de manera lineal por lo que no había tanto tumulto de gente en un solo lado, como ocurre en el centro de la ciudad, la gente se distribuía, pues se veían obligados a avanzar siempre hacia un lado para poder pasar el siguiente puesto. Sin mencionar que la cantidad de gente en esta zona es considerablemente menor a la que se junta en el centro de la ciudad.

Este 2015 la feria se distribuyó en locales que conformaron una especie de tache que permitió abarcar todo el planeta Tierra en cuestión de horas, aunque el recorrido fue algo largo, lo que a ratos lo volvía tedioso por tanta gente.

Las indicaciones estaban puestas en lo alto de la lona de cada extremo de la hilera de países.

Sin duda, la Feria de las Culturas Amigas es una de las experiencias que tienes que vivir, especialmente porque es una vuelta al mundo en medio día, más aun si no planeas recorrer el mundo a lo largo de tu vida.



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jueves, 17 de diciembre de 2015

ENTRE EL MAR Y TECLEADAS, LA VIDA DE DAVID SALINAS TORRES

Por Fernanda Ocaranza Guzmán
México (Aunam). El olor del ambiente evoca al mar enmohecido y negro. El aroma es agrio. Hay peces. Muertos. Sus ojos, profundos y secos, observan a su extirpador. Con sus manos, él los examina con la sencillez del explorador que camina por terrenos rocosos.

El científico toma entre sus dedos a la especie más pequeña. El color amarillo de sus aletas todavía brilla; la grasa aún sale de su cuerpo. Su piel es de tono color crema. Manchas negras le adornan los costados.

Cuatro pescados se hallan recostados sobre una bandeja blanca. La ley de la naturaleza es sacrificarse en pro de la investigación. Ellos mueren, sus amigos del océano viven. Simple.

En el cuarto contiguo, dos frascos adornan el escritorio. Una lagartija y una rana saludan. Desde adentro del bote. Flotan en el alcohol que funciona como conservador. Se mueven lentas, sin movimientos bruscos, como si quisieran ser observadas por quien se sienta junto a ellas para tener una charla. Ellas mueren, sus amigas terrestres viven. Simple.

Dejar de soñar es dejar de vivir

David Salinas Torres es maestro en Ciencias por la Facultad del mismo nombre, grado obtenido con la tesis El sistema digestivo de los peces teleósteos. Actualmente es Técnico Académico Asociado B de tiempo completo, Pride B del Aula de Cómputo y Microscopía del Posgrado en Ciencias Biológicas.

Su vida ha estado ligada a dos pasiones: las especies marinas y la tecnología, lo que le ha llevado a hacer una mezcla de ambas y realizar investigaciones biológicas mediante la aplicación de nuevas herramientas. De igual forma, aplica sus conocimientos informáticos para difundir los hallazgos científicos e intentar llegar a un público amplio.

“Mis principales líneas de investigación son: la anatomía de peces y las especies bioindicadoras, tanto en agua salada como dulce”, dice. Sus palabras se sincronizan con los movimientos rápidos que realiza con los brazos. Una sonrisa se dibuja sobre su rostro, que muestra leves arrugas en las mejillas y bajo los párpados.

El espacio es de 10 metros por siete. Alrededor hay 17 computadoras y atrás del escritorio principal, donde él se coloca, se encuentra un pizarrón blanco que sirve para hacer apuntes y también para realizar proyecciones. A un lado de la pizarra, una pantalla de televisión se sostiene en una base de metal.

El académico se ayuda de una presentación digital para intentar hacer sencillos los términos especializados que utiliza. Mediante gráficas, tablas y fotografías, el lenguaje científico se convierte un tanto digerible.

En una de las diapositivas, el mar aparece como su vientre materno; en la fotografía, él aparece buceando y sus manos sostienen una tabla donde apunta sus observaciones.

--¿Cómo le hace para escribir ahí? ¿Es posible hacerlo bajo el agua? --es la pregunta natural de quien no es experto en las artes marítimas.

--Sí --responde mientras explica que el instrumento está formado de una tabla de acrílico cubierta por papel albanene, el cual puede ser utilizado en el fondo del océano y no se rompe.

En cada expresión muestra amabilidad. A sus 46 años, tiene la jovialidad para soñar, reír y nadar. La sencillez de su personalidad se refleja en el vestir: pantalón azul liso, camisa gris a cuadros y zapatos negros de piso. Algunas canas comienzan a nacer de su negra cabellera, señal de que el reloj de la vida empezará la cuenta regresiva.

Explica que los animales se vuelven “conejillos de indias” al tener que experimentar con ellos, e incluso quitarles la vida. Sin embargo, dice, esto se traduce en investigaciones que favorecen la vida de las especies, al conocer cómo actúan y qué puede afectarlas.

Salinas Torres fue miembro del comité organizador, por parte de la Sociedad Mexicana de Zoología (Somexzool), para el 12 Congreso Nacional de Zoología. Ha impartido un curso para el equipo de buceo de la Facultad de Ciencias, así como pláticas en las materias Biología de Animales, Ictiología y Acuacultura de la carrera de Biología en la misma facultad, en la Universidad del Valle de México y en el Instituto de Educación Media Superior del Distrito Federal.

--¿Por qué decidió ser biólogo? –cuestiono.

--Desde pequeño me gustaban los animales. Además, siempre me gustó andar mugroso en los campos, bañarme en el agua del mar, comer lo que fuera –dice con la mirada cristalina, mientras acomoda los lentes en sus orejas.

--¿Cuáles son sus sueños?

--Publicar artículos científicos y difundir el conocimiento. Hasta ahora no he podido dar a conocer mucho de lo que escribo, pero me encantaría poder hacerlo. También quiero continuar mis investigaciones en altamar.

Su vida, además del mar y la tecnología, también ha estado empapada de periodismo. Su padre ejerció esa profesión y le inculcó el amor por el oficio. Incluso, al egresar de la licenciatura en Biología trabajó en medios de comunicación y llegó a TV Azteca Veracruz. No obstante, nunca le apasionó lo suficiente para hacer una carrera en ese campo.

Las paredes blancas del Aula de Cómputo y Microscopía, pulcras, contrastan con el aroma agrio del ambiente, producto de las especies marinas que se encuentran en el laboratorio anexo. En él, el investigador realiza las peripecias necesarias con los animales, con el objetivo de lograr nuevos conocimientos.

--¿Cuál es su mayor frustración?

--No tengo frustraciones… --menciona tras unos segundos de reflexión. Es mejor aprender de los errores y no convertirlos en fracasos, sino en formas de aprender y no volverlos a cometer. Quisiera tener el doctorado, pero los requisitos institucionales ya no me lo permiten. Así que, desde donde estoy, sigo aprendiendo.

La última diapositiva aparece en la pantalla. En ella, una foto de él junto a su tutor, el doctor Abraham Kobelkowsky Díaz, da las gracias al visitante. Ambos de traje, sonrientes y frescos, a pesar de que aquel ya tiene 72 años. “¿Sabes algo? En cuanto dejas de tener sueños, dejas de vivir. Nunca lo hagas”.

La despedida

El brillo de sus aletas desaparece de a poco. El aire lo seca. Tiene una expresión como si pidiera a gritos volver a ser puesto en el agua, aunque vivir ya es parte de su pasado. Está muerto. Sus ojos reflejan el trato tal vez desigual con el ser humano: ´yo muero en pro de la ciencia´. Está seco, con la boca semiabierta y un olor que evoca a las aguas enmohecidas.

Sus tres compañeros marinos siguen recostados sobre la bandeja blanca. El investigador los toma entre sus dedos, con la agilidad del explorador que bucea por los mares profundos. En su interior, posiblemente los peces sonríen porque saben que ellos mueren para que sus amigos del océano vivan. Simple.




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COBIJAR AL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN: KAJA NEGRA


Por Atenea Morales de la Cruz
México (Aunam). Recientemente, el editorial de la revista en línea Kaja Negra, bajo la dirección de Lizbeth Hernández, se pronunció contra hechos que atentan a la integridad de periodistas en México. La inconformidad responde al arduo trabajo y riesgo que el periodismo de investigación implica. Para la periodista, “es la única manera en que podemos aportar realmente algo. El periodismo tiene un fin social y las investigaciones son necesarias porque las problemáticas que se viven son complejas. Uno tiene que ir más allá y poner en perspectiva las cosas”.

Kaja Negra renovó recientemente su cuerpo editorial. Con apenas unos meses, su directora aspira a realizar periodismo de investigación. “El panorama es interesante porque están confluyendo distintas complejidades. Hay una pujanza de medios digitales que están intentando hacer una propuesta. Hay ejercicios interesantes perfilados a realizar investigaciones ambiciosas más allá del diarismo y los periódicos se están viendo obligados a no descuidar estas piezas. Sin embargo, al mismo tiempo que hay una demanda de una parte de la población, no se puede hablar de las masas pidiendo el periodismo de investigación, hay casos que tienen un impacto en la agenda y hay un apoyo pero al mismo tiempo cuestiones que lo limitan; la infraestructura de los medios, el dinero”.

Lizbeth, joven y egresada hace varios años de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM mantiene un bajo perfil. Su ropa y apariencia no coinciden por completo con su seguridad al hablar, a veces pausada, pero firme. Poco a poco la plática gira en torno a los intereses económicos de los medios. No es una novedad que éstos se guían bajo un modelo de negocios que influye. Ella, tajante, afirma: “Hacer periodismo de investigación cuesta y mucho. Los medios no están dispuestos a pagar porque implica capacitar al equipo, profesionalizarlo, es decir, una inversión”. Bajo este panorama, en la actualidad “hay ejercicios de periodismo de investigación, pero no tanto como deberían haber”.

La cuestión pareciera la misma que varias décadas atrás. ¿El periodismo de investigación es rentable? “Hacer periodismo no equivale a desarrollar Facebook. No te va redituar económicamente así. El periodismo en las empresas tiene un fin de lucro, que es legítimo, puesto que todos los que realizamos una labor no vivimos de la nada. Es por esto que se están buscando que las investigaciones sean financiadas por instituciones, muchas veces extranjeras”.

México es uno de los países con altos índices de peligro para ejercer periodismo. La seguridad de los comunicadores no está garantizada. Bajo este marco, cada periodista asume la responsabilidad del riesgo. “Es algo muy personal. Yo ponderaría ¿qué tanto realmente vas a aportar con tu investigación? ¿Qué tanto, arriesgártela lo vale? Depende de las circunstancias y del tema. A veces es osado seguir con este periodismo de ´me la juego´. En ocasiones es necesario decir: ´hasta aquí´”.

Ante este riesgo los protocolos que se han establecido ayudan a crear una red mediante la cual los periodistas pueden brindarse ayuda cuando cubren cierto evento o se desplazan a determinados estados de la República. No obstante, Hernández considera que existe una parte que dentro de este marco que usualmente no se considera. “No firmar algún trabajo por seguridad es un protocolo válido. Pero también a veces es una cuestión de responsabilidad de quién hizo qué. Los medios deben proteger a sus periodistas, cobijarlos. También es su responsabilidad”.

Una pregunta obligada: ¿Qué tanto espacio hay en los medios digitales para este tipo de periodismo? “Muy poco. Porque una investigación implica tiempo y dinero. Hay temas que permiten que sean breves y otros más largos. Las personas los van a buscar en distintas formas”.

La conversación adquiere otro giro. Hernández toma un sorbo de café. Suspira. Con paciencia responde: “Yo no veo a los otros medios como competencia. Para nosotros (Kaja Negra), que haya más opciones, es interesante porque nos da un panorama más amplio de las cosas. Cada uno tiene su eje. Nosotros renunciamos a hacer diarismo porque queremos contar historias, explicar más. Y me parece que por lo menos muchos medios digitales tienen claro esto: ya no se trata de competir contra otro, sino de aportar”.

Finalmente, Lizbeth razona, con cierta reticencia y una mezcla de esperanza y desilusión, que “la situación a veces desconcierta. Desanima. Perturba. Investigaciones con tanto impacto no han ido más allá. ¿Qué pasó con la casa blanca? Si esta investigación no logró un cambio sustancial, ¿qué se puede esperar?”

Pero, ¿realmente el periodismo puede cambiar al mundo? “Yo considero que puede ser una pauta pero no que sea el encargado de ser el cambio. No podemos esperar que, como sucede en las películas de Hollywood, alguien va a abrirle los ojos al mundo. Eso no va a pasar. Y sería una versión muy vertical. Yo creo, más que nada, en la participación de la comunidad, colectiva y autogestiva”.



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UN PERIODISTA ESPECIALIZADO ES MÁS QUE UN CRÍTICO: JORGE LUIS BERDEJA


Por Marisol Morelos Castro
México (Aunam). Se encuentra sentado frente a mí. Su sombrero negro de fieltro de lana yace sobre la mesa, junto a su mano derecha. De su lado izquierdo una taza de barro que contiene café. Con un movimiento de cabeza y una tenue pero expresiva sonrisa, indica que está listo para compartir su experiencia acerca de la especialización periodística. Nos aproximarnos aún más debido al bullicio del lugar. Aumenta el tono de su voz para que pueda escuchar claramente lo que expone. Se llama Jorge Luis Berdeja: periodista, escritor y profesor.

Camino hacia la especialización

Comenta que pudo haber elegido el campo de la literatura, pero debido a la concepción que tiene de los escritores (suscitada de experiencias vividas), cursó la carrera de Letras Clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras.

“Me chocaba hablar con un escritor. Tratan mal al periodista. En cambio con los pintores era como estar en familia. Te invitaban a su estudio. Me tomaba un vino con ellos. Siempre fue muy orgánica la manera de relacionarme con ellos. Por eso me pasé a ese campo. La decisión no fue tomada, de cierta manera, conscientemente, sino porque se me facilitó involucrarme.”

Jorge Luis, Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en 1998, se especializó seis años en las artes visuales. Fue menos tiempo de lo que estuvo cubriendo una fuente, donde se tenía que saber de todo un poco. Sin duda, el saber todo y nada a la vez tiene una repercusión, pues “provoca que el periodismo se ‘achate’. Se vuelva superficial, obvio y falto de conocimiento. Por eso, la única condición del periodista es que tome en sus manos ese campo del conocimiento y lo estudie”, enfatiza con la modulación de su voz y su expresión corporal.

Formación autodidáctica

Cuando comenzó a adentrase cada vez más en el mundo de las artes visuales, Jorge Luis ya no tenía tiempo de ir a la escuela porque trabajaba todos los días. Así que, de manera autodidáctica, fue adquiriendo conocimientos conforme iba trabajando con artistas audiovisuales, leyendo libros o catálogos, asistiendo a ferias, platicando con los creadores, acercándose a los dealers o galeristas, directores y administradores de museos, organizadores de ferias de arte y coleccionistas.

Tras un eufórico ¡Ahhh!’, hace una pausa para explicar el significativo papel que desempeñan los coleccionistas. Puntualiza que son personajes muy importantes en este campo porque sin ellos no habría artistas:

“¿Quién compraría las obras? Tienen mucho que decir. A veces norman criterios en el arte. El coleccionismo influye en las modas. El galero reacciona a las demandas de un coleccionista. Te digo, tienes que entender todos estos procesos como fenómenos de la sociedad y estudiarlos así. Tienes que leer de todo para comprender: crítica de arte, historia del arte, catálogos y organización de instituciones. Hacerte cargo del proceso estudiando por tu cuenta y haciendo uso de las herramientas de investigación del periodismo mismo: indagar, preguntar, recopilar información.”

Periodismo especializado en cultura

Para Jorge Luis la especialización periodística es cuando un comunicador sólo cubre un espectro determinado de temas. Considera que un periodista cultural se especializa cuando se centra en un campo del conocimiento, como la literatura o música, debido a que el campo de las artes es sumamente amplio si se comprende a la cultura como la producción social desde una perspectiva antropológica:

“¡Imagínate un periodista especializado en la producción del hombre! Es imposible. Eso hace que los periodistas culturales tiendan a la especialización. Hay materias muy específicas. Por ejemplo, hay periodistas que tan solo se dedican al cine; Es decir, a todo el espectro de la producción desde estructura de guiones, desde lo técnico, hasta partes de economía: quién financia, para qué sirven los festivales. No solo es ver cine, sino comprender todo el fenómeno cinematográfico.”

“Por eso, especializarse en un campo requiere de múltiples conocimientos. No nada más es decir una novela está bien o mal escrita. Es entender todo el fenómeno de la producción literaria: cómo surgen los escritores, la producción independiente y las redes de distribución. Especializarse en cualquier rama de la cultura implica una formación muy completa.”

Una necesidad en México

La especialización en México ha sido lenta en los 25 años recientes. Cuando Jorge Luis se hizo periodista cultural, en los años noventa, se abrió un debate: la necesidad de la especialización; sin embargo, no hubo un cambio repentino. Comparte que ha habido periodistas que se han especializado pero “han sido los menos” porque para él el periodismo de hoy sigue siendo “llano, del día a día, de la declaración, de ir a grabar declaraciones y con eso hacer las notas. Ya no se le da seguimiento a las noticias y, por supuesto, no se profundiza en los fenómenos.”

Para Jorge Luis el periodista que sí quiera tener un impacto o beneficio social debe especializarse en una rama del conocimiento y no estancarse como un mero productor de noticias diarias. Claro, lo harán aquellos que realmente se sientan capaces y comprometidos.

“¿Es una necesidad? Sí. No todos los periodistas se deben especializar pero los que sientan que tienen la capacidad de hacerlo deben seguir estudiando no solo su licenciatura, sino maestría y doctorado. O como en mi caso de manera autodidacta. Lo importante es seguir su formación hasta volverse especialistas. No hay de otra.”

“A los medios no les interesa. Ha habido casos contados de periodistas que se especializaron y que ahora son gente de la opinión pública. Algunos se especializaron en temas fuertes como seguridad nacional, lo cual antes se conocía como nota roja o policiaca. Ahora es un campo del periodismo especializado. Hubo unos cuantos que lo lograron, pero es un porcentaje menor.”

Finalmente es una decisión muy personal. Asegura que el periodista debe tener ganas de saber y comprender más, porque se deben robar horas al trabajo para dedicarle ese tiempo a la especialización. Aunque Jorge Luis destaca que no es necesario esperar a que se curse la maestría o doctorado para volverse un especialista, pues se puede comenzar a la par que se cursa la carrera.

Herramientas y habilidades para la especialización

El periodista especializado, según la opinión de Jorge Luis, requiere saber de leyes, políticas y administración públicas para poder comprender aún mejor cómo es que funcionan algunas instituciones u organizaciones. Asimismo, recomienda un trabajo periodístico comparativo:

“Uno trabaja mucho por comparación también. Qué hacen en otros países y qué no hacemos. Qué hacemos bien nosotros que no hacen en otros países. Uno necesita globalizarse y no conformase con lo que sucede en México. Por ejemplo, México no es una capital de las artes visuales. Entonces, un periodista como yo tiene que ir a Nueva York, Berlín, Venecia, Shanghái, lugares que son las capitales del arte.

“Para entender un fenómeno global tienes que trasladarte a esos lugares para ver qué está pasando. Me imagino que con la ciencia, la cinematografía y cualquier materia sucede lo mismo.”

Aunque comenta que por algún lado hay que comenzar: leyendo, viendo películas, asistiendo a festivales. Es “clavarse” en algo que suscite un interés y gusto propio:

“Les recomiendo a todos aquellos que se quieran especializar que sigan sus instintos y se pregunten: ¿A mí me gusta el cine? Adelante. Sí aborrecen la música y no comprenden ninguna sonata de Bach, pues no se vayan por ese camino. Uno debe seguir lo que le despierte mayor curiosidad para sacar, de esa curiosidad, la energía para entender todo el fenómeno.”

Crítico versus periodista especializado

Antes en el ámbito del periodismo cultural se les llamabas especialistas a los críticos: “El crítico de cine, el crítico de artes plásticas, el crítico de música. Pero en realidad un periodista especializado es más que un crítico. Debe tener más herramientas y un conocimiento mucho más amplio; no solo del tema, sino de distintos abordajes teóricos con los que va a comprender el fenómeno”, aclara Jorge Luis.

“En mis tiempos se le llamaba un aferramiento. No sé si ahora siga. Decían: es que ese ya se aferró a la música o a la danza; pero ese aferramiento es lo que distingue al especialista. Está aferrado a un tema y ya no lo suelta. En eso se te puede ir toda la vida. Los grandes pensadores de la cultura son gente que empezaron en el periodismo cultural y que terminaron haciendo un libro o una enciclopedia. Son tareas para toda la vida. En el campo de las artes y humanidades es una cosa de vida.”

Con una pausa, indicio de una reflexión final, Jorge Luis concluye: “Aún hay periodistas que se conforman con estar redactando toda su vida notas de cuatro párrafos. No quieren hacer otra cosa. Pero hay personas como yo que somos muy inquietos y curiosos, que buscan otra forma de hacer periodismo.”


Foto: Cortesía del entrevistado




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UN LIBRO SIN FECHA DE CADUCIDAD

Beatriz Rivas, Eileen Truax y Armando Vega
Por Ángela Lizbeth Álvarez Ramírez
Guadalajara, Jal. Aunam). ¿El amor caduca? La complicada respuesta es el tema central de Fecha de Caducidad, el libro que causó emoción en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El planteamiento entre una relación “estable”, una mujer que encuentra el amor constantemente y un hombre que no se enamora, mantuvo atentos a los asistentes.

Este libro fue presentado por sus autores: la periodista, Eileen Truax; la novelista, Beatriz Rivas; y el compositor, Armando Vega-Gil. Dos de ellos explicaron las contradicciones de sus personajes con sí mismos. Armando Vega, mujeriego soltero, dio vida a un hombre casado y con hijos; aspectos que para el personaje de Beatriz Rivas son un obstáculo para el amor. Sin embargo, la autora es feliz madre y esposa.

Otro tema fue el proceso de escribir “a seis manos”. Aunque se podría pensar difícil, Armando Vega aseguró lo contrario. Eileen Truax aseveró que asumir un personaje y perfilarlo con la ayuda de los demás fue parte de esa fluidez. Revelaron que la narrativa se escribía sola por usar un formato parecido a las cartas y sólo le respondían al otro. Beatriz Rivas concluyó: “Escribíamos lo que salía”.

Un aspecto que llamó la atención fue que entre el conflicto de cómo amar a otro, “se coló el tema de Ayotzinapa”-manifestó Truax. La noticia se gestó mientras escribían el libro. Por lo cual, el lector encontrará incluso una vista de dicho escándalo de impunidad.

Algunos asistentes llegaron al último y lamentaron haberse perdido la charla completa que cerró con: “Hay algo que no caduca”. Eso será explicado por Ágata (Eileen Truax), Natalia (Beatriz Rivas) y Mateo (Armando Vega). Las personas se quedaron hasta el final para que los autores les firmaran sus libros con un tema sin Fecha de Caducidad.




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DE BRASIL A MÉXICO, ARQUITECTURA DE ACUPUNTURA

  • Revitaliza espacios que han perdido los principios que los generaron
Por Shareni Meza
México (Aunam). Los espacios arquitectónicos son dadores de atmósferas habitables donde el ser humano siente comodidad, seguridad, y, por qué no, hasta placer y deleite visual. Un arquitecto, autor del cosmos urbano y lo acondicionado para la vivienda debe ser responsable del lugar donde edifica y del contexto que rodea a su proyecto, sea una casa-habitación o el siguiente gran hito.

Algunos valores que un arquitecto aprende desde su formación universitaria son que las atmósferas creadas no son perennes, se transforman de acuerdo con las necesidades de quienes las usan.

Por ello, Víctor González Villa, arquitecto egresado y titulado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UANM), ve a su disciplina como algo más que construir “cajas con ventanitas” y se interesa en los puntos que puedan provocar una revitalización urbana, mejor nombrado: acupuntura urbana.

El conocimiento que tiene sobre su área profesional es vasto; sin embargo, aún no tiene claro cuál maestría le gustaría cursar ya sea en su alma mater, la UNAM, o en algún otra institución educativa. Lo que sí tiene muy fijo es la motivación de ejercer lo planteado por el arquitecto brasileño Jaime Lerner y su acupuntura urbana.

Oriundo de Curitiba, Brasil, Jaime Lerner es un arquitecto, urbanista y político que plantea una analogía con la medicina oriental, pero llevado al plano de la arquitectura.

Víctor –entre risas cordiales-- explica el juego verbal de Lerner: “(…) el tratamiento (médico) se realiza con agujas y éstas se ubican en puntos estratégicos del cuerpo donde las terminaciones nerviosas son más funcionales y se puedan generar reacciones en cadena para el bienestar del cuerpo. Pues bien, lo propuesto por Lerner es no dedicarte a un proyecto-objeto y ver a la ciudad como un cuerpo en donde se trabaja en dar soluciones dentro de la ciudad haciendo un análisis para detectar las deficiencias y con base en ello, se ubican puntos estratégicos, como en la acupuntura, para lograr un remedio al déficit y provocar reacciones en cadena. A través de un punto se revitaliza una zona y al ubicar varios puntos se atacan no sólo al problema principal, sino que abarcas otros”.

Ejemplos del tópico que Lerner puso en boga en Brasil, y que Víctor pone sobre la mesa, existen varios en la ciudad de México; uno de ellos es el corredor Chapultepec recientemente propuesto por el gobierno del Distrito Federal, un proyecto ambicioso sobre revitalización de espacios urbanos.

Desde la perspectiva del joven arquitecto, hay un ejemplo más cercano a lo que nos rodea todos los días: el Metrobús, surgido para darle una nueva oportunidad a la ciudad y sus alrededores a través del transporte público, empezó como un buen proyecto de acupuntura, pero tiene fallas que limitan la expansión del bienestar del cuerpo urbano.

El tema lo apasiona. Sus expresiones faciales y sus ademanes son más efusivos. La pasión por el tópico salta a la vista; se podría decir que tiene vocación para la docencia. Explicaciones concretas, ejemplos claros y no hay paja en su discurso.

Para González Villa, una posible gran limitante como arquitecto es la falta de imaginación cuando se diseña un proyecto. Cierta poesía guarda su respuesta. La imaginación da pie a trabajos que se encuentran en el terreno de la buena arquitectura, donde, como menciona Víctor, se priorizan valores de la vieja escuela:

“Rescataría mucho lo que decía un gran maestro, Carlos Mijares Bracho: ‘La buena arquitectura es cuando el objeto se convierte en paisaje y el paisaje se convierte en parte del objeto’; es la relación que se obtiene. Cuando se logra ese tipo de comunicación se consiguen espacios habitables funcionales y bellos”.

Entre la imaginación y la buena arquitectura existe la prudencia; para Víctor, sin ella se puede caer en no respetar el espacio y forzar edificaciones donde no sean compatibles. “Considero que debe existir la prudencia y el respeto al espacio. Si no se es prudente se puede arruinar el entorno; hay ciudades donde puedes realizar experimentos formales, pero hay otras donde si pones un elemento que no vaya a tono con la atmosfera, será una agresión al lugar. Por ejemplo, no te imaginas una casa de dos aguas en Bilbao. Son entornos diferentes”.

Si bien debe existir prudencia y mesura dependiendo del contexto a conocer por parte del arquitecto, existen otros elementos como la belleza y la funcionalidad que han entrado en disputa en la actualidad y por si fuera poco, el plano económico también hace mella dentro de la disparidad de estos elementos.

“Lo funcional está sustentado con la utilidad o comodidad, la belleza y la solidez. Considero que uno de los factores más importantes que generan este conflicto es el económico. Se ha desvirtuado hasta el grado de hacerla más como un negocio. Se ha dejado a un lado la parte de crear proyectos que identifiquen un lugar; existe más la preocupación por la venta de espacios”, comentó el arquitecto.

La arquitectura crea espacios de bienestar y la acupuntura urbana revitaliza aquellos lugares donde se han perdido los principios para los que fueron creados. Arquitectos como Lerner y González se interesan no sólo en la materia prima de su profesión, sino en hacer de ella un punto de revitalización para el cuerpo urbano.





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lunes, 14 de diciembre de 2015

LIBROS "BARATOS"

Por Ángela Lizbeth Álvarez Ramírez
Guadalajara, Jal. (Aunam). La Editorial Tomo vendió a los asistentes de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara libros más caros que en la Ciudad de México. Dichos compradores ignoraban que sus libros favoritos podían adquirirse a un menor precio.

“Aquí hay unos de $35.00” gritó entusiasmada una señora por los libros de color blanco y lomo azul o morado que en el metro de la Ciudad de México pueden comprarse a $10.00. Los compradores asiduos a la feria aseguraron que el precio aumentó a diferencia del año pasado pero aún eran accesibles. Sin embargo, lo más baratos que han conocido los libros de esta editorial (en esa presentación) ha sido a $25.00.

El bloque de libros apilados con los clásicos como El príncipe y la Ilíada entre muchos otros, acumulaba personas por lo “económico”. Incluso un vigilante debía subirse en una silla alta para asegurarse de que entre la aglomeración no robará nadie. Otros se marchaban porque no alcanzaban a ver si se encontraba el libro que buscaban o no, por tanta gente.

“Esto está horrible” dijo una joven jalisciense cuando paso al lado de la multitud. La diferencia no radica en el uso. Estos libros se encuentran nuevos en estaciones como Universidad, Pino Suárez y San Cosme; también en pequeñas vendimias de libros colocadas en el centro de Tlalnepantla de Baz y a las afueras del parque Tezozomoc en Azcapotzalco, con un precio menor de $20.00.




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domingo, 13 de diciembre de 2015

LO QUE LAS EMPRESAS QUIEREN DE UN UNIVERSITARIO

  • Empleadores valoran más idiomas y actitud de aspirantes que su rendimiento escolar
Por Diana Laura Espinoza Delgadillo
México (Aunam). La 15 Feria del Empleo de la UNAM fue movimiento constante. Flujos de personas avanzaban como ríos en todas direcciones. Los cristales negros del Centro de Convenciones de Ciudad Universitaria anunciaban la bienvenida a más de 14 mil personas que buscan ocupar una de las cinco mil vacantes laborales ofertadas.

Ante un bienvenidos escrito en cartón dorado con letras azules, caminan personas de todas las edades ataviadas en trajes sastre, corbatas y tacones, según el caso, para incorporarse a las largas filas y dejar su currículum en manos de reclutadores y asesores que los apilan hasta formar pequeñas cadenas montañosas en los escritorios.

El personal de asistencia de la UNAM orienta a Magali, una chica de 22 años con ojos rasgados, piel de nieve y cabello negro que busca una oportunidad como administradora de empresas. Constantemente ella se toca los botones de su saco guinda. Está nerviosa. Dice que es la primera vez que pedirá empleo y no sabe lo que los reclutadores le preguntarán.

Ha ensayado algunas cosas. Practicó su manera de hablar, redactó cuidadosamente su currículum, lleno de actividades académicas, y por un día dejó los jeans para usar un saco y pantalones formales. Además, en casi todas sus materias presenta calificaciones superiores al nueve punto cero.

Espera que sea suficiente. Toda la semana la ha atormentado el pensar qué buscan las empresas en un joven universitario, qué las motiva a contratarlos.

Actitud

Felipe Yáñez es encargado de vinculación laboral de Probiomed, una empresa farmacéutica dedicada a la investigación, desarrollo, producción y comercialización de productos biotecnológicos. Su función en la feria del empleo de la UNAM es buscar jóvenes enfocados a la química y bioquímica.

Parado delante de un cartel azul con la imagen de una persona en bata blanca, gorro y tapaboca, Yáñez señala que la empresa tiene programas para becarios y prácticas profesionales para que los estudiantes obtengan experiencia laboral que con frecuencia les piden e incluso no descarta que ocupen una posición fija dentro de la empresa.

Felipe no rebasa los 30 años de edad; sin embargo, su semblante profesional impone. Tiene una postura recta y viste un traje gris con corbata con detalles en azul y oro que combinan con la atmósfera universitaria.

Él reconoce que la oferta de trabajo en la ciudad de México es bastante limitada para las personas de 18 a 29 años. Pero piensa que también es necesario dedicarse enteramente a buscar trabajo. “Una vez que les dicen que no en un empleo, los jóvenes ya no vuelven a buscar. No deben perder la motivación, deben seguir buscando el trabajo que quieren”, apunta.

Los directivos de Probiomed requieren un alto conocimiento técnico y valoran el rendimiento académico pero priorizan la actitud: “que realmente tengan las ganas de conocernos. La rama biotecnológica es relativamente nueva por lo que no podemos pedir mucha experiencia. Valoramos mucho la actitud”, anima Felipe.


Idioma

Accenture es una líder mundial en servicios de consultoría, gestión, estrategia digital, tecnología y operaciones de outsourcing. Su mostrador guinda está vacío. El nombre de la empresa y las botellas para agua que regalan no llaman la atención de los presentes y pasan de largo.

Sus representantes buscan programadores, ingenieros y administradores. No les interesa tanto el promedio del egresado, pero sí su experiencia profesional y sobre todo el manejo al cien por ciento del idioma inglés y del portugués, pues son una empresa trasnacional, el entorno es global y los negocios se hacen en otros idiomas.

“La principal deficiencia de los universitarios egresados es el idioma. Muchos alumnos de ingeniería no salen preparados con inglés y tampoco le ponen mucho interés. Es el mismo estudiante que no se prepara correctamente. Te podría asegurar que si traes ganas de aprender una ingeniería en sistemas y el inglés al cien por cien… ingresas a Accenture”, señala el empleador Alejandro Gutiérrez.

El mismo requisito pide la empresa alemana Siemens. Su estand es amplio, blanco y azul. Al fondo muestra una imagen de jóvenes radiantes y se remarca la búsqueda de talentos. Melissa Jiménez y Samantha Alastor forman parte del equipo de cazatalentos universitarios.

Tienen el don de la palabra. Sueltan datos y virtudes de la empresa a una velocidad vertiginosa. Siempre con una sonrisa en el rostro, enumeran los planes de capacitación para becarios y las oportunidades para los jóvenes estudiantes y a recién egresados.

No ven deficiencias en los universitarios, sino “áreas de oportunidad” totalmente identificadas para que los jóvenes trabajen en ellas y así hagan la diferencia entre quedarse con un puesto o no.

Una de esas áreas de oportunidad es la comunicación. Los reclutados y solicitantes de empleo son tímidos, apáticos y temerosos. Les es difícil trabajar en equipo y no externan sus problemas, por lo tanto no mejoran su clima laboral.

El tono jovial de la voz de Melissa cambia a uno más serio. Explica que han encontrado perfiles sumamente interesantes, pero no cuentan con el nivel de inglés requerido. Samantha señala un punto clave: el idioma es vital para el desarrollo.

En las empresas, el conocimiento de una lengua extranjera es un impulso para la movilidad laboral fuera de México. En el caso de Siemens, los trabajadores pueden partir a sus plantas en Alemania y Estados Unidos, entre otros países.

Por tratarse de una compañía tecnológica, generalmente solicitan ingenierías en eléctrica y electrónica, pero también mecánicos, administradores, contadores, comunicadores, diseñadores… ¡uf!, de todo.

Ambas exhortan a los jóvenes profesionistas a no rendirse y a aprender que las oportunidades se ganan, por lo que tienen que tienen que escalar poco a poco los puestos y no deben pensar que llegarán ganando miles de pesos. Por eso recomiendan trabajar o hacer prácticas profesionales antes de salir de la universidad para reunir experiencia laboral.

Especialización

Iván Hernández reúne los currículums de los postulados a ocupar un cargo dentro de la empresa Más Negocio, la cual administra plataformas tecnológicas, organiza paquetes de bases de datos para corporaciones y brinda asesoría digital.

Por sus manos han pasado hojas y hojas de currículums, pero lo que él busca son egresados de la UNAM especializados en tecnología. “Los estudiantes saben un poquito de todo, pero no se enfocan en nada. Nosotros podemos contratar a un psicólogo experto en tecnología para que realice pruebas al personal, pero casi no hay. Podemos reclutar a un abogado, pero que sepa hacer contratos de tecnología”, señala el empleador del área de Recursos Humanos.

Proyectos


A las empresas no les sirve de mucho que un estudiante llegue con todo su historial académico o que sólo enliste las compañías donde ha trabajado. Lo que quieren son jóvenes con proyectos de su autoría que demuestren el éxito de su aplicación. Necesitan ideas y trabajo palpable como el que hizo un becario en Banorte.

Las conferencias que orientan a los buscadores de empleo para que mejoren sus estrategias de empleabilidad, es decir la capacidad que tienen de obtener un empleo, se llevan a cabo en un cubículo de cristal. En la conferencia de grupo Banorte, el dirigente de comunicación y capacitación resalta a la proactividad sobre todas las demás características deseadas en un empleado.

Al ingresar a una empresa se deben cazar oportunidades. No se trata de sólo tocar la puerta y hacer todo lo que manden los jefes, sino proponer ideas con base en las carencias que tiene la empresa y así mejorar sus resultados.

Para ejemplo, en ese banco un becario de comunicación creó una estrategia en redes sociales para saber qué es lo que los clientes de Banorte necesitaban y entablar un vínculo estrecho con ellos. Al final, el chico quedó contratado, a diferencia de otros que sólo buscan rellenar el tiempo para liberar su servicio social.

“El becario fue contratado por nuestra área de comunicación. Entendió tan bien el proceso y fue tan bueno su desempeño que ya lo formamos y gana entre 3 (mil) y cinco mil pesos mensuales por aprender a trabajar”, señala enérgicamente el conferencista rubio, ataviado en traje gris.

En la conferencia, cerca de 80 personas anotan cualquier cosa que les parece relevante para ponerlas en práctica en su próxima entrevista de trabajo. Entre las cosas que los universitarios egresados o practicantes deben mejorar está su actitud de servicio, la capacidad de trabajar en equipo, la experiencia previa, perseverancia y la capacidad de ser tolerantes al trabajo bajo presión.

Según el Instituto Mexicano de la Juventud, 56 por ciento de los profesionistas sin trabajo son menores de 30 años de edad, por lo que el campo laboral se asemeja a un ring de boxeo. Los participantes se preparan previamente y esperan alcanzar el punto óptimo de habilidades y conocimientos. Sin embargo, a la hora de entrar a la pelea, la competencia es férrea.

Tal vez no sólo se necesite de conocimientos académicos ni de un excelente promedio, sino de la experiencia que han dejado las batallas anteriores, los golpes, los errores, la perseverancia, la inteligencia estratégica, el presentar nuevas ideas y proyectos, conocer a los jueces, en este caso las empresas y los empleadores, y saber otros idiomas por si es necesario emprender la lucha fuera de casa.





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